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ANALISTAS Estragos de los extremos del clima
jueves, 10 de abril de 2014
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Las causas de los estragos extremos del clima –inundaciones y sequías- son de dos clases: externas, por la polución del aire en los países industrializados; e internas, por deterioro de nuestros ecosistemas, debido a la pobreza de los campesinos, los cultivos de drogas, la minería de la guerrilla y, sobre todo, por la incompetencia de nuestras autoridades ambientales. 

Estimo que la solución de las causas externas es más compleja y lejana que las soluciones domésticas. En el Cuarto Informe del Panel de los Gobiernos sobre el Cambio Climático –IPCC- publicado en 2013 por 1.300 científicos de todo el orbe, reunidos con el auspicio de la ONU, concluyeron que existe una posibilidad superior al 90% para inculpar a las actividades humanas durante los últimos 250 años del calentamiento del planeta. 

“Concretamente, los cambios climáticos extremos se deben a que en los últimos 150 años hemos pasado de elevar el dióxido de carbono en la atmósfera de 280 partes por millón a 379 partes por millón. El metano, el óxido nitroso y el vapor de agua también contribuyen al llamado ‘efecto invernadero’ que impide que el calor de la Tierra se disipe en el espacio”. 

“Los seres humanos han incrementado la concentración del CO2 en 30% desde cuando se inició la Revolución Industrial.  Esta es la causal más importante en el largo plazo para forzar el cambio climático.  El CO2 proviene de los combustibles fósiles como el carbón y el petróleo”, afirma el IPCC. 

“El metano es un gas proveniente de la digestión de los humanos y los rumiantes, de la descomposición de la materia orgánica, los volcanes, de una bacteria llamada methanosarcina… Las moléculas de metano son más activas que las de dióxido de carbono a pesar de ser menos abundantes en la atmósfera”. 

“El óxido nitroso lo producen los fertilizantes tanto los derivados del petróleo como los orgánicos, los combustibles fósiles, la quema de biomasa”.

“El calentamiento aumenta la evaporación del agua en algunas regiones y eleva las precipitaciones en otras”. Mientras las estepas rusas y el Canadá se calientan y se mejoran, los trópicos fluctuarán entre los extremos climáticos perversos, inundaciones y sequías. “Mientras algunos cultivos responden favorablemente al incremento del CO2, las elevadas temperaturas afectarán los cultivos y la vegetación natural en otras partes”. 

Sostiene el informe aludido que “los daños causados por el ‘efecto invernadero’ no tienen antecedentes en los últimos 10.000 años y que ya afectan todos los continentes, disminuyendo la producción agrícola, el acceso al agua pura, acidificando los océanos y aumentando el riesgo de los conflictos regionales por la escasez de agua”. 

Las ONU vaticina que en el 2050, debería el mundo producir 60% más alimentos para poder saltar de los 7.000 millones de seres humanos vivos hoy, a los 9.000 proyectados en 35 años. “Y el cambio climático está actuando como un freno. Sus impactos acumulativos aumentarán las desigualdades, la pobreza y la desesperación”, concluye el IPCC.