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ANALISTAS El negocio criminal de las drogas
sábado, 11 de enero de 2014
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Hace algunos años, no pocos compatriotas, no creían que el consumo de la marihuana y de la cocaína era problema nuestro y, responsabilizaban a los consumidores “gringos”, como los grandes responsables del negocio ilegal de estupefacientes y de la violencia en nuestro país derivada de ello.  Muchas veces oímos afirmar a compatriotas: “Nosotros ponemos los muertos por culpa de los consumidores gringos”, o “la plata de la droga se va toda para Estados Unidos y aquí solo quedan los muertos”, o “¿cuándo hemos visto detenido un narcotraficante gringo?”. Algo de razón pudieron tener esas afirmaciones que responsabilizaban a los norteamericanos; en ellas, no se previó la dimensión de los males que se engendraban en Colombia. El consumo que antes se afirmaba era problema de los “gringos”, se quedó en los hogares de los jóvenes colombianos, sin discriminación socioeconómica; miles de familias en Colombia están destruidas moralmente al ver en sus hijos y hermanos el daño que ha generado la adicción a las drogas.  

En recientes declaraciones, el General Ricardo Restrepo, director de la Policía  Antinarcóticos, afirmó: “No se podría decir de manera concluyente que la producción de marihuana ha crecido, pero lo que sí es indiscutible es que se ha fortalecido el esquema de comercio de esa sustancia y se han tecnificado los cultivos”. Sin embargo, el General Rodolfo Palomino, Director General de la Policía, afirmó en recientes declaraciones: “Puede haber un mayor escenario de producción de marihuana, eso lo hemos evidenciado y lo suponemos por las incautaciones”.

El General Ricardo Restrepo también afirmó en apartes de sus recientes declaraciones: “Como el mercado es interno, solo 3 de cada 10 kilos se van para el exterior…”, y más adelante dijo: El negocio es millonario: “Un kilo  de marihuana común, que se vende en el Cauca a $20.000, lo negocian en las ollas de Bogotá a $70.000. Después lo menudean  en cigarrillos que se venden desde $1.000. A un kilo le pueden ganar medio millón de pesos o más”.

Frente al consumo de cocaína en Colombia, dijo en septiembre pasado el coordinador residente de la ONU en Colombia, el señor Fabrizio Hochschild, al participar en un foro sobre drogas ilícitas: “La producción de coca en el país está por encima del consumo mundial” y “en comparación con la región Andina, Colombia es primera en el consumo de coca entre los universitarios”.

Los dólares, producto de la droga, tampoco se van todos para el país del norte, como se ha afirmado. Las inmensas fortunas que poseen los subversivos, mayores carteles de la droga en el mundo, las invierten aquí, estos dineros sostienen a sus ejércitos criminales y son el combustible para financiar la extorsión, el secuestro, el reclutamiento de menores, los asesinatos y para la compra de armas destinadas a sus actividades criminales en Colombia, son dólares lavados en negocios con fachada de legalidad, o son invertidos para la destrucción del medio ambiente, la deforestación de los bosques, la minería ilegal y, el sometimiento a sus propósitos criminales de sectores campesinos e indígenas, quienes son obligados a sembrar y sostener los cultivos de coca.

Causa profunda indignación, escuchar desde La Habana a los miembros de las Farc, reclamando la legalización de la producción de la coca y, a su vez, escuchar a los delegados del presidente Santos afirmar que, con las Farc están acordando en La Habana la política de erradicación de la droga.