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ANALISTAS ¿El Mundial y los Olímpicos beneficiarán a Brasil?
miércoles, 10 de julio de 2013
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Parte del argumento de las masivas protestas en Brasil es el gasto excesivo que el país está incurriendo para el Mundial del 2014 y las Olimpiadas del 2016.

 
Una directora y productora cinematográfica brasileña con el nombre de Carla Dauden reflejó el descontento al crear un video anti-Mundial que es un éxito en youtube con más de 3 millones de visitas. En él, cuestiona si el país se puede dar el lujo de gastar miles de millones cuando hay pobres, hay necesidad de cuidado de salud y mejorar la educación. 
 
No estoy de acuerdo como ella presenta el argumento. Es la falacia de falso dilema donde se te presentan pocas opciones. Por ejemplo, ella te pone a escoger entre deporte o salud como si escoger a uno afecta al otro. O sea, ¿dinero es la solución? ¿Qué garantiza que más dinero para salud arregla los problemas? Después de Estados Unidos y Canadá, Brasil es el que más gasta en salud per cápita en el hemisferio occidental según el Banco Mundial. El análisis se puede aplicar a las otras áreas. 
 
Pero, hay un cuestionamiento válido en Dauden, en millones de brasileños y otros fuera de Brasil: ¿son un beneficio económico los megaeventos deportivos como la Copa Mundial de fútbol o las Olimpiadas? 
 
El costo de la Copa Mundial en Brasil va ya por los US$12.000 millones. Tres veces el de Alemania. Brasil gastará en los dos megaeventos cerca de US$30.000 millones. Estamos hablando de estadios, transportación -que incluye aeropuertos, carreteras, trenes-, infraestructura de telecomunicaciones como banda ancha red de móviles 3G, etc. ¿Beneficio? Se estima US$12.000 millones anuales hasta  2027 y cerca de 125.000 nuevos empleos directos e indirectos anuales por el mismo periodo. 
 
Pero, ¿tanto costo para obtener un estimado de menos de la mitad de 1% en el PIB y empleo?  Para la Fifa, para los jugadores, para los auspiciantes, las televisoras, las compañías que reciben ese dinero y para los millones que disfrutan el juego es un beneficio. Pero, para las ciudades, municipalidades gobierno federal que se endeudan, ¿es un beneficio? Hay dudas. Algunos ejemplos ilustrativos:   
 
Copa Mundial de Estados Unidos 1994: se habló de un impacto positivo de US$4.000 millones. Según análisis de los economistas Baade y Matheson,  la perdida fue entre US$5.600 a US$9.000 millones. Las ciudades sedes perdieron en promedio US$712 millones. 
 
Francia 1998: Allmers y Maennig de la Universidad de Hamburgo dicen que no se registró incremento en turismo extranjero. Incluso disminuyó porque muchos se fueron en ese periodo. ¿Las ventas minoritas? El efecto no fue económicamente significante. 
 
Japón-South Korea 2002: ocho de los diez estadios renovados en Japón pierden entre US$2 a US$6 millones al año. ¿Quién está pagando? Los contribuyentes 
 
Alemania 2006: según el economista Wolfgang Maennig ganó el Comité Organizador, pero no fue un beneficio significante para la economía alemana.  
 
Otros datos. Mundial Alemania 1974 no tuvo impacto económico a largo plazo. Olimpiadas Montreal 1974 creó una deuda que llevo 30 años pagarla, según Dennis Coates de la Universidad de Maryland. ¿Atenas? El costo fue diez veces el estimado y es uno de los causantes del endeudamiento del país. 
 
El argumento a favor de los megaeventos deportivos es que potencia económicamente al país sede. Promueve turismo, mejora la infraestructura, la imagen del país, genera empleo y ayuda al legado del país.  
 
Les confieso que como seguidor de los mundiales disfruto el juego subsidiado por otros. Pero, es un error asumir que siempre es beneficioso para el país sede. Hay justificación para exigir respuestas concretas y económicas de si justifica que un país asuma un costo a largo plazo para beneficiar a políticos, negocios y consumidores a corto plazo. 
 
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