La estructura, de 44 metros de longitud con 22 volados a 27 metros del suelo, es la joya de la corona de Odiseo y el posible centro de ocio más singular de España

Expansión - Madrid

Murcia puede presumir de tener la piscina con voladizo más grande de Europa (y segunda del mundo). La estructura, de 44 metros de longitud con 22 volados a 27 metros del suelo, es la joya de la corona de Odiseo, el modernísimo edificio firmado por el arquitecto Manuel Clavel que se inauguró en vísperas de la llegada del Covid-19 con la ambición de convertirse en el centro de ocio más singular de España. En sus 15.500 m2 alberga un casino, una sala de espectáculos, una discoteca, un sport bar y una amplia oferta gastronómica comandada por el chef alicantino Nazario Cano que incluye tres restaurantes, un bar y tres terrazas.

¿Se atrevería a bañarse en esta piscina? No se haga el valiente y responda raudo con un sí; no se deje llevar por las impresionantes fotografías que ilustran este reportaje; no se precipite, que la cosa tienen sus bemoles. Sumergirse en ella no es, desde luego, una buena idea para quienes hayan sufrido episodios de vértigo o tengan corazones impresionables.

Estamos hablando de una estructura de 44 metros de longitud por 2,10 metros de ancho, suspendida a 27 metros del suelo, con una longitud en voladizo de 42 metros, 21 por cada lado de la estructura que envuelve el edificio, que culminan en un mirador de cristal y con un óculo en el suelo de 1,50 metros de diámetro que aumenta la sensación de estar nadando sobre el vacío. Vamos, unas cifras que ponen un nudo en la garganta del lector más osado. Pero, si aún con ellas sobre la mesa, sigue respondiendo afirmativamente a la cuestión de atreverse o no atreverse, ya está tardando en ir a Murcia y visitar Odiseo. No existe nada igual en Europa y en el mundo sólo le supera en tamaño de volado la piscina del Marina Bay Sands, en Singapur.

El artífice de esta singular construcción, y del impresionante edificio que la alberga, es el arquitecto murciano Manuel Clavel. Él fue el primero en probarla y confiesa que tenía un ligero malestar en el estómago. Para la posteridad dejó la grabación del momento en un vídeo que ha tenido más de un millón y medio de visualizaciones.

En él se ve cómo, con el edificio aún sin concluir y rodeado de andamios y obreros, se desviste y se adentra en el agua con tímida sonrisa mientras acierta a decir: "Está fría". "Reconozco que tuve que armarme de valor... Ser el primero implicaba cierta dosis de atrevimiento. Pero el creador tiene que estar dispuesto a probar su creación, a asumir el "riesgo" de inaugurarla, y una vez dentro comprobé que la piscina garantiza una experiencia extraordinaria que tiene que ver con el vértigo que produce nadar sobre la nada. Es como si volaras por encima del edifico con las vistas de unas montañas que se dibujan en fondo", describe Clavel con emoción. En su opinión, es algo que hay que vivir, porque "ningún vídeo ni Instagram puede transmitir cómo es esta experiencia de baño extrema ni la sensación que produce hacer algo que muy pocos han probado hasta ahora".