El periodista y escritor manizaleño Martín Franco nos reveló detalles de su nuevo libro titulado “La sombra de mi padre”

Johana Lorduy

A lo largo del tiempo las historias familiares se han convertido en motivo de inspiración para muchos escritores. Y aunque plasmar las experiencias vividas en casa puede sonar una tarea fácil, lo cierto es que este ejercicio puede llegar a tocar las fibras más sensibles de nuestra sociedad.

En diálogo con el escritor y periodista manizaleño Martín Franco nos reveló detalles de su nuevo libro titulado “La sombra de mi padre”, el cual aborda temas como la paternidad, la depresión y el machismo.

Antes de ser escritor, eres periodista. ¿Cómo fue combinar estas dos facetas y crear este libro de autoficción?

La autoficción es un terreno que te permite moverte libremente entre el periodismo y la literatura. Mi oficio como periodista me sirvió para darle sentido a mi propia realidad, muchas veces fragmentada y compleja. En ese sentido, varios elementos de géneros como la crónica, por ejemplo, son evidentes en la estructura del libro.

Escribir “La sombra de mi padre”, sin duda, fue una terapia de catarsis, ¿Cómo fue lidiar con los fantasmas del pasado y traerlos al presente?

No es fácil, y menos en una sociedad como la nuestra, que tiende a ocultar los temas difíciles. La dinámica de las redes sociales evidencia un poco los personajes que creamos de nosotros mismos: felicidad, viajes, fiestas. Un mundo idealizado. Pero la realidad es más compleja y a nadie le gusta hablar de ella. No es fácil exponerse y exponer a las personas que uno quiere, pero al final es algo que todos vivimos: luces y sombras, eso somos.

Los temas de familia y más los ligados a la paternidad y a la maternidad son muy difíciles de tratar. ¿Cómo abordaste un tema tan personal y sobre todo cómo fue escribir sobre tu abuelo y tu padre?

Escribir sobre mi abuelo fue un poco más fácil porque él mismo ya lo había hecho antes: hace años redactó dos tomos de memorias, Antes del olvido, que imprimió y repartió entre la familia cercana. Hacerlo sobre mi padre fue más difícil porque echo mano de muchos recuerdos, y sé bien que la memoria es frágil y fragmentaria: lo que yo recuerdo haber vivido de una manera, para otra persona pudo haber sido diferente. Es normal. Pero, como dice Claudia Piñeiro, “los recuerdos son nuestros, entonces en ellos no hay verdad ni mentira”.

¿Crees que los temas que envuelven la paternidad todavía son muy sensibles en esta sociedad? ¿Crees que mostrar los errores pueden servir como enseñanza?

Por supuesto. La sociedad nos enseña que no debemos fallar, y eso es un error inmenso. Somos vulnerables, nos equivocamos. De eso se trata vivir. La única manera de aprender es fracasando y tratando de cambiar aquello que no nos gusta de nosotros mismos, aunque cueste tanto trabajo. Y la paternidad es un constante terrenos de fallas, de prueba y error.

¿Qué van a esperar los lectores con esta obra y más con los personajes?

Creo que La sombra de mi padre es un libro honesto que tiene reflexiones sobre temas que, de una u otra forma, nos tocan a todos: las relaciones familiares, al alcohol, la depresión, los problemas mentales y el machismo de esta sociedad, que es aún evidente.

El alcoholismo es un detonante en toda esta historia, ¿Cómo fue tratar este problema a nivel familiar y sobre todo enfrentarse a los inconvenientes que giran en torno a ello?

No diría que es el alcoholismo, sino el alcohol. Y creo que ese es un elemento común en muchas familias colombianas: el trago como detonante de problemas más hondos. Pero claro que hay muchos inconvenientes alrededor de ese tema, y es algo en lo que aún buscamos la manera de trabajar.

Otro de los temas que aborda esta historia es la salud mental y la depresión. Tu hermano intentó quitarse la vida ¿Crees que los entornos familiares con problemas son dados para que se presenten este tipo de situaciones?

No solo los entornos familiares, hay muchos aspectos alrededor de un tema que sigue siendo tabú: la obsesión por el éxito que hay en esta sociedad; la presión por “ser alguien” en un entorno que se muestra cada vez más complejo; la soledad que produce estar tanto tiempo conectados y queriendo siempre “gustarle” a todo el mundo, y las conexiones neuronales, por supuesto. La depresión es un tema muy amplio, con muchos matices, del que hay que hablar más.

Luego de esta historia, ¿Cómo ha sido la relación con sus familiares, en especial con su padre y su hermano?

La relación siempre ha sido delicada y difícil, pero mi ilusión es que el tiempo cure las heridas y podamos sanar. Poco a poco.

¿Cuál es el análisis que puede hacer sobre esta sociedad machista que no deja que los hombres demuestren sus sentimientos y frustraciones? Por ejemplo, ¿Lloró mientras escribía este libro?

Lloré mientras lo escribía, lloré releyéndolo, he llorado en las entrevistas. Es cierto que en esta sociedad se ve mal que los hombres lloremos, pero debemos entender que no está mal hacerlo. Todos somos frágiles.

Luego de esta historia, ¿se vienen más proyectos literarios?

Llevo un tiempo ya escribiendo una novela, ahora sí metiéndome de lleno en terrenos de la ficción. Veremos qué tal.

Sobre el escritor

Martín Franco Vélez (Manizales, 1981).
Periodista de la Pontificia Universidad Javeriana. Empezó su carrera en la sección de cultura del periódico El Tiempo, y durante más de quince años ha trabajado en varios de los principales medios escritos del país: Cromos, Donjuán y SoHo, donde fue Editor Internacional y Jefe de Redacción.

Franco Vélez fue becario de la Fundación Carolina en Madrid (España), donde realizó un máster en periodismo en la Universidad del Rey Juan Carlos y trabajó en la mesa central de la Agencia EFE. Ha sido profesor de periodismo durante casi un lustro en la Universidad Javeriana y colabora con El Espectador, Arcadia, El Malpensante y La Patria, medio en el que tuvo hasta hace poco una columna de opinión quincenal. En la actualidad es editor en la Fundación Ideas para la Paz.