La industria de la moda atraviesa uno de sus peores momentos, producto de la pandemia, por esto ha tenido que migrar a prendas loungewear

Margarita Coneo Rincón - mconeo@larepublica.com.co

Con la llegada de la pandemia se cambió de taje la corbata y los tacones por prendas más cómodas para estar en la casa y elementos como el tapabocas se volvieron parte del outfit. Esto significó un cambio en los patrones de consumo que ninguna industria estaba esperando, pero que tuvo que empezar a analizar para rápidamente adaptarse a las nuevas necesidades.

Este cambió llegó en el peor momento, ya que la industria de la moda pasaba una temporada dura en términos financieros, en la que, por ejemplo, importantes marcas como Marc Jacobs habían tenido que cerrar sus tiendas y pasar de 250 a solo cuatro; uno de los golpes más duros en su historia. Y con la llegada de la crisis un sinfín de firmas anunciaron el despido de trabajadores y cierre de locales. Gap Inc, por ejemplo, anunció poco después del inicio de la pandemia que no podría pagar el arriendo de 2.785 tiendas en EE.UU. y J. Crew, Neiman Marcus, Brooks Brothers, entre otros gigantes, se declararon en bancarrota, mientras la marca de la diseñadora belga Diane von Furstenberg anunció el cierre de 18 de sus 19 locales.

LOS CONTRASTES

  • Silvana Mejía Quintero Cofundadora de Sientochenta

    “Con la llegada de la pandemia decidimos parar y ver qué necesitaba la gente. Cuando lo hicimos, lanzamos la última colección y las ventas han sido muy buenas”.

Anna Wintour dijo a New York Times Magazine que la pandemia había cristalizado muchas de las conversaciones que la industria había tenido desde hace tiempo. “Para una industria que está destinada al cambio, a veces nos demoramos mucho en hacer precisamente eso, porque es muy grande y hay muchas partes móviles. Pero ahora nos vimos forzados a entrar en un momento para reiniciar y repensar”.

Y el cambio y el salvavidas llegó de una prenda alejada de la alta costura: la sudadera, que enmarca esta nueva tendencia loungewear, que es la que está impulsando las ventas de las marcas en medio de la crisis.

Fue el caso, por ejemplo, de la marca de Scott Sternberg, Entireworld, que poco después del inicio de la pandemia y en meses sumó ingresos superiores a los que había logrado durante su primer año en el mercado. En un día normal la marca vende 46 sudaderas, ese día vendieron más de 1.000 y cuando el stock se agotó empezaron a vender ropa interior, medias y camisas. Al final de marzo aumentaron sus ventas 662%; gracias a la sudadera.

Juan Pablo Socarrás, diseñador colombiano, señaló sobre la tendencia, que también se vio con fuerza en el mercado local, con el lanzamiento de varias colecciones en Colombiamoda dedicadas a prendas más cómodas y sueltas, que este consumo se mantendrá por un tiempo, ya que “hoy las personas están buscando ropa que les permita estar en diferentes entornos y sentirse cómodos, pero sin perder la elegancia. Ahora, hay que resaltar que una vez esto termine puede que se vea una mezcla, entre ropa para verse bien y ropa cómoda más allá de la deportiva; una holgada que funcione para estar en casa o cualquier otra actividad”.

Las marcas migran a otros conceptos de moda cómoda
Las marcas lanzan colecciones especiales que buscan dar respuesta a la situación actual, tanto así que la última edición de The New York Time Magazine dedicó la portada a este cambio y a la caída de la moda tradicional. Solo en abril, las ventas de ropa bajaron 79% en EE.UU., pero los pantalones deportivos subieron 80%, resaltan.

Los cambios en el consumo de las personas post pandemia
Expertos de todos los sectores, incluida la moda, afirman que con la pandemia los patrones de consumo cambiarán para siempre por lo que se espera que las marcas locales tomen fuerza, al igual que el consumo responsable y que cada vez sean más comunes los compradores que lo hacen por necesidad y no por gusto.