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OCIO En un país de pocos lectores, los jóvenes son la excepción
lunes, 20 de abril de 2015
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Teresita Celis - tcelils@larepublica.com.co

“Harry Potter ha sido más efectivo que cualquier programa de fomento de lectura en el mundo. Con este tipo de historias, los muchachos se enganchan a leer”, indicó el presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro, Enrique González Villa, para explicar cómo el fenómeno de las sagas ha despertado en los jóvenes el interés por la lectura que no existe en la mayoría de los colombianos. 

“Que se vendan 80.000 ejemplares de un mismo título en Colombia es algo muy sorprendente. Y eso no solo le pasa a John Green. En la edición de la Filbo del año pasado estuvo la escritora norteamericana Becca Fitzpatrick, autora de Hush Hush, y fue todo un éxito en el evento. Cientos de jóvenes se acercaron a que les autografiaran la novela juvenil”, agregó González Villa. 

La gerente de mercadeo del Círculo de Lectores, Panita Rincón, precisó que aunque la crónica, los libros de autoayuda y, recientemente, la novela erótica (gracias al fenómeno que despertó ‘50 sombras de Grey’) es lo que más se lee en Colombia; son las historias juveniles, que viene por capítulos y en un lenguaje fresco, las que están marcando la tendencia.

“En Colombia hay una cifra muy desalentadora de lecturabilidad, aunque debemos reconocer que los jóvenes están sacando la cara. Las sagas han logrado enamorar, sobre todo, a los adolescentes que no se han terminado de leer la primera entrega y ya quieren leer la segunda  y tercera obra”, expresó Rincón.

Esta realidad no solo lo marca una tendencia que se observa a simple vista. También lo muestran los números:  según la última encuesta de consumo cultural del Dane (2014), 64,5% de la población entre 12 y 25 años de edad aseguró que lee libros, mientras que ese porcentaje en la gente de entre 26 y 40 años de edad es de 44,7%.

“Hay una variación grande en la lectura que viene de los jóvenes y eso se va a ver en la Feria del Libro de Bogotá (Filbo), donde la mayor cantidad de ventas se dará en el segmento juvenil e infantil. Sobre todo en el primero, porque los muchachos quieren los libros diseñados para ellos”, dijo el editor de la (Filbo), Enrique Patiño.

La tendencia tiene su lunar
Pese al aumento notable del interés  de los jóvenes y adolescentes por la lectura, hay dos características del sector que los actores en este mercado aseguran se debe tratar de resolver. 

El primero de los lunares en el comportamiento de los colombianos que leen es que, según un estudio, 50% de los niños de 15 años de edad no comprende lo que lee. “Ahí hay que hacer un trabajo muy grande primero con el maestro y con los padres de familia, porque si no les gusta la lectura, no se transmite esas ganas o necesidad o gusto de querer leer”, dijo el presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro. 

El segundo lunar cuando se habla de la lecturabilidad del colombiano es que el territorio nacional dista mucho del hábito de lectura en el país latinoamericano que más lee, que es Chile con 5,3 libros al año en promedio. 

Las mismas estadísticas del Dane indican que menos de la mitad de la población colombiana (48,4%) mayor de 12 años manifiesta leer libros. Aunque en este porcentaje de personas, el promedio de títulos leídos por habitante sube a 4,2%, la lectura correcta que se debe hacer de esta cifra es que la gente en Colombia lee muy poco.  

“El nivel de lecturabilidad no cambia mucho en el corto plazo. Colombia ha hecho cosas interesantes en el tema de expansión de bibliotecas y hay que esperar ese impacto en las cifras. Ahora,  la gente lee más hoy, sin duda, porque lo hace de maneras distintas a través de dispositivos electrónicos y esa forma de lectura no está captada, normalmente, en las encuestas. Por eso, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe  (Cerlalc)  lanzará una nueva metodología en la cual se incorporará el escenario digital”, dijo el subdirector de Producción y Circulación del Libro del Cerlalc, Bernardo Jaramillo.

¿Por qué la gente no lee?
Aunque la razón que más se ha esgrimido para explicar el bajo índice de lecturabilidad del colombiano es que el precio de los libros en el país son muy altos, la gerente de Mercadeo del Círculo de Lectores explicó otro conjunto de causas. 

“Los precios de los libros son altos porque se trabaja con un tiraje es bajo. Pero eso no es lo único que genera la realidad colombiana. Los padres de familia no incentivan las lecturas en los niños, el proceso de iniciación a la lectura desde el colegio en algunos casos no es el adecuado y, por último, el colombiano no lee porque no encuentra o le da pereza encontrar lo que quiere leer”, indicó Rincón. 

La vocera señaló que las editoriales promocionan  lo que les venden, pero no siempre es lo que le gusta a todo el mundo. “Eventos como la Filbo, donde el lector o posible comprador tiene un mejor acercamiento a los escritores, nos da una idea de lo que quiere leer el colombiano. Pero si no fuera por este tipo de eventos, el colombiano se mueve muy poco cuando se trata de comprar libros”, explicó. 

El impulso que da la Filbo
Según el Cerlalc,  los títulos registrados con Isbn (número internacional normalizado del libro) sumaron en Colombia 15.811 en 2013 representando un alza de 11,2% frente a 2012. De estos, 23% fueron registrados en formato digital. 

El total de títulos en América Latina fue de 188.388, del cual 21% fueron digitales. Lo anterior indica que en esta materia Colombia está por encima del promedio de la región. Sin embargo, en otros países como Estados Unidos 3 de cada 10 personas leen libros en dispositivos digitales. En el primer semestre de 2014, de los 83.162 títulos con Isbn registrados en América Latina, 16.933 fueron editados en formato digital. Su participación sigue en aumento en la región y  alcanza 20,4% del total. Seis de los 19 países de la región están por encima de 20%; ocho se encuentran en el rango de entre 10% a 20%, y solamente en cinco naciones la participación se sitúa por debajo del 10%.

Hay 2,8 bibliotecas por cada 100.000 habitantes
El boletín estadístico del libro en Iberoamérica, ‘El libro en cifras’,  que publica el Cerlalc destacó en la edición de diciembre de 2014, el número de bibliotecas por cada 100.000 habitantes para evaluar la densidad bibliotecaria de los países. España y México quedan bien parados alcanzando las cuotas más altas con 10,4 y 6,9 bibliotecas por cada 100.000 habitantes, respectivamente. Mientras que Brasil, Colombia y República Dominicana registran un índice similar: 3,0, 2,8 y 2,6. En la parte baja está Guatemala, Honduras y Panamá con 2,5 cada uno.

Las opiniones

Enrique González Villa
Pte. Ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro

“Harry Potter ha sido más efectivo que cualquier programa de fomento de lectura en el mundo. Los muchachos se enganchan a leer”.

Panita Rincón 
Gerente de mercadeo del Círculo de Lectores

“Los jóvenes están leyendo mucho. Entre los 13 y 17 años son lectores que devoran los libros y eso en parte se debe a que les gusta mucho las sagas”. 

Bernardo Jaramillo
Subdir. Producción y Circulación del Libro de Cerlalc

“Han hecho cosas interesantes en el tema de bibliotecas y hay que esperar ese impacto en las cifras. La gente hoy lee más, pero de maneras distintas”.

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