MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Con ingresos proyectados por US$8.911 millones, más de 6,5 millones de asistentes esperados y 104 partidos, la Copa Mundo dejará más de un registro que será duro de batir
La Copa Mundial de Fútbol la Fifa 2026 apunta a convertirse en el evento futbolístico más rentable de todos los tiempos. Organizada por Estados Unidos, México y Canadá, la competición no solo marcará un antes y un después por la ampliación de participantes, sino también por una serie de cifras económicas que podrían pulverizar todos los registros históricos del torneo.
La expansión de 32 a 48 selecciones permitirá que el campeonato pase de 64 a 104 partidos, un incremento de más de 60% respecto a las ediciones anteriores. Este nuevo formato abre oportunidades inéditas para la venta de entradas, los derechos de televisión, los acuerdos comerciales y las experiencias premium para aficionados y patrocinadores.
Las previsiones financieras de la Fifa estiman ingresos por US$8.911 millones durante 2026, la cifra más alta registrada por el organismo en una Copa del Mundo. De alcanzarse esa meta, el torneo superaría ampliamente los resultados económicos obtenidos en Catar 2022 y consolidaría al Mundial como uno de los mayores negocios deportivos del entretenimiento global.
La principal fuente de ingresos seguirá siendo la comercialización de derechos audiovisuales. La Fifa proyecta recaudar cerca de US$3.925 millones por televisión, plataformas digitales y servicios de streaming, equivalente a 44% de toda la facturación prevista para el evento.

A ello se suma el negocio de la asistencia presencial. La venta de entradas y los paquetes de hospitalidad generarían alrededor de US$3.017 millones, impulsados por la expectativa de recibir a más de 6,5 millones de espectadores en los estadios de las 16 ciudades sede. La demanda ya anticipa cifras históricas: durante los primeros procesos de venta se registraron cerca de 500 millones de solicitudes de boletos procedentes de más de 210 países y territorios.
“Durante el Mundial 2026 habrá miles de millones de interacciones digitales ocurriendo simultáneamente en todos los continentes. Lograr que esa experiencia sea continua, segura y sin interrupciones será uno de los mayores desafíos tecnológicos de nuestra era. Los data centers serán tan importantes para el éxito del torneo como los estadios donde se disputarán los partidos”, afirma Carolina Cortés, directora general de Icrea.
La magnitud económica del torneo también se reflejará en los premios deportivos. La Fifa distribuirá una bolsa histórica de US$871 millones entre las selecciones participantes. Cada federación clasificada recibirá alrededor de US$10 millones por disputar la fase de grupos, mientras que el campeón podría embolsarse cerca de US$50 millones, la recompensa más alta otorgada.
Organizar un evento de estas dimensiones también supondrá gastos sin precedentes. La Fifa invertirá US$3.756 millones exclusivamente en la operación del Mundial y un presupuesto total cercano a US$6.394 millones para sus actividades durante 2026.
Sin embargo, los récords no solo podrían producirse en el plano financiero. La edición norteamericana también llega acompañada de una serie de marcas deportivas que podrían caer durante el torneo. Lionel Messi podría ampliar sus récords de partidos y minutos disputados en la historia de los Mundiales, además de convertirse junto a Cristiano Ronaldo en uno de los primeros futbolistas en disputar seis Copas del Mundo.
Kylian Mbappé, por su parte, amenaza uno de los récords individuales más importantes en la historia de las Copas del Mundo. El delantero llega al torneo con 12 goles mundialistas, con la posibilidad de superar la marca de 16 anotaciones establecida por Miroslav Klose.
El triunfo del inglés en el Gran Premio de Barcelona-Cataluña fue la primera victoria del británico desde Bélgica 2024
Los clubes no revelaron los términos financieros, pero medios británicos informaron de que la operación tenía un valor de hasta US$69,5 millones
El torneo impondrá un desafío inédito para los viajeros, administrar gastos en dólares estadounidenses, canadienses y pesos mexicanos durante un mismo recorrido