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Dejarse arrastrar sobre el agua a toda velocidad sin la ayuda de tablas ni esquís, solo con el propio cuerpo, y tratar de ejecutar complejas acrobacias y trucos. Así es el esquí descalzo, una modalidad extrema del esquí acuático convencional que fue creada hace casi 70 años en Florida, donde en la actualidad hay centros de enseñanza.
El World Barefoot Center es uno de los más importantes y cuenta con varios de los mejores expertos del mundo. Algunos de ellos (Keith St.Onge, Ben Groen y David Small) acaban de protagonizar una de las sesiones más salvajes que se recuerdan.
Si lo habitual es emplear una moto de agua o una lancha como remolcador, en esta ocasión el cabo de arrastre está fijado a un hidroavión. De los tres esquiadores, sólo uno había hecho algo parecido antes y nadie se había atrevido hasta ahora a colocar una rampa en el agua para realizar escalofriantes saltos, ya que el avión vuela a partir de los 80 km/h, esto es, más de la velocidad máxima que alcanzan las embarcaciones que suelen arrastrar a estos acróbatas del agua.
“Es divertido y un poco más fácil que ser remolcado por una lancha porque el avión te va sacando del agua, por lo que tus pies van más ligeros que cuando estás detrás de un barco”, explica Groen a la publicación GrindTV. Aunque el esquí descalzo ha dejado desde su creación cientos de huesos rotos, en esta ocasión no hubo que lamentar lesiones. Eso sí, los protagonistas reconocen que necesitaron un par de días para recuperarse de la sesión.
El vídeo, obra de Devin Graham, ha sido visto más de 600.000 veces en Youtube en 48 horas.
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