sábado, 16 de noviembre de 2019

Hablar de revolución digital en las organizaciones es referirse a transformación cultural, ya que la integración de nuevas tecnologías supone una evolución de las áreas del negocio

Margarita Maldonado

Actualmente, hacer frente a la transformación tecnológica se ha convertido en un requisito ineludible que afecta de manera transversal a las organizaciones, ya que se presenta como una de las mayores y más rápidas transformaciones de todos los tiempos.

Poco a poco, las estructuras organizacionales rígidas y piramidales van a dar paso a estructuras más livianas y ágiles en respuesta a la competitividad que el mercado exige a los negocios para seguir vigentes y afrontar la constante evolución que envuelve un entorno cada vez más acelerado e impredecible.

Según un análisis de desempeño económico realizado por Confecámaras, aquellas organizaciones que no se enfrenten a estos cambios no sobrevivirán más de cinco años en el mercado, por lo menos en Colombia.

En la tercera edición de The Work Book, el eBook de Great Place To Work, Michael Page y Glüky Group, se plantean cuatro factores: delegar, audacia, acción y trabajo conjunto, que resultan esenciales para la construcción de una cultura digital que soporte el proceso de preparación para el cambio.

Es innegable el impacto que la tecnología ha tenido en la vida cotidiana y es evidente su influencia en las dinámicas propias del mundo laboral. Según estudios de Great Place To Work, las compañías que gestionan su ambiente laboral tienen un índice de velocidad de innovación nueve veces mayor que el promedio de la industria. Lo anterior es reafirmado por el Centro de Investigaciones Pew, que en su análisis aseguró que el impacto de las tecnologías en los colaboradores demuestra que aquellas personas que han trabajado en puestos de oficina tradicionales sienten más el impacto de la revolución digital que otros.

Es por este motivo que, para lograr perdurar en el tiempo, las compañías deben entender que el factor humano debe ir de la mano con las implementaciones tecnológicas. Para que estas tengas éxito y sean adoptadas, las personas deben ir en el centro de cualquier revolución tecnológica, ellas serán las que conduzcan al éxito o fracaso de cualquier revolución digital.

La cuarta revolución industrial, como es conocido el proceso de transformación digital, es hoy una realidad en el mundo, pero en Colombia hay mucho camino por recorrer. El Observatorio de Economía Digital reveló a través de un informe que en Colombia tan solo 11,7% de las empresas han aplicado desarrollos digitales (tecnología + datos + conocimiento), mientras que 23,1% evalúa cómo implementarla y 15,3% estudia el impacto de estas tendencias en sus organizaciones.

El mismo informe reveló que un 47% de las empresas, ya tienen identificada la necesidad y 30% aseguró contar con estrategias bien estructuradas de digitalización.

Esto demuestra la necesidad que tienen las empresas de ofrecer a los usuarios una mejor experiencia de compra/venta, según el público objetivo, para poder estimular los indicadores de negocio y obtener los resultados esperados por las empresas.

La tecnología no puede afrontar sola los retos de la transformación digital, esta debe estar estrechamente acompañada de herramientas para la recolección de datos, estudios de variables, analítica, obtención de conocimiento y su posterior transformación.

La formación y difusión de conocimiento en este ámbito de desarrollo serán claves para el crecimiento de la digitalización ya que, en estos, se cimientan las bases de una transformación enfocada a simplificar la vida de los usuarios. Si las compañías no evolucionan y se suman a la transformación digital, su permanencia en el mercado se podrá ver afectado.