sábado, 20 de octubre de 2018

Las empresas deben generar confianza.

Víctor Nieto

Cuando se habla del mundo digital, tres cuartas partes de las empresas están interesadas en tener medidas de seguridad y procesos de automatización más avanzados. En otras palabras, la posibilidad de fraude en el entorno digital es una preocupación al alza dentro del mundo empresarial según el Reporte Global de Fraude e Identidad 2018, elaborado por DataCrédito Experian entre 5.500 consumidores y 500 empresas a nivel mundial.

Hoy por hoy, la tecnología estimula las interacciones online entre empresas y consumidores. Nueve de cada 10 encuestados sostienen que usan internet para comprar bienes y servicios, y realizar transacciones bancarias. Lo interesante es que cuatro de cada cinco consumidores confían en que las empresas están priorizando la protección de su información. Esto conlleva a que sean las empresas las llamadas a construir confianza a través de la tecnología sin generar efectos negativos en la experiencia del cliente digital.

A medida que las empresas avanzan en la introducción de formas innovadoras para que sus clientes abran cuentas o realicen transacciones online, reconocen la importancia de la confianza y el papel cada vez más central de la tecnología para generar confianza y mejorar la experiencia del cliente.

Sin embargo, la defensa contra el fraude en línea implica varios retos, veamos: para crear una cuenta se necesita que los consumidores proporcionen información personal, y, entre más información, se supone que el proceso es más seguro. No obstante, también aumentan las ganancias de los cibercriminales si tienen éxito a la hora de cometer un fraude, pues el alto valor de esta información incentiva el uso de las últimas estrategias y tecnologías de detección. Muestra de ello es que 65% de las empresas están detectando el mismo nivel o incluso un nivel más elevado de actividades fraudulentas.

Aunque las personas son la primera línea de defensa en la prevención del fraude, estas no son las únicas responsables. En la actualidad, las empresas dan gran importancia a los costos asociados a la prevención de este delito. La cuestión es encontrar un equilibrio entre hacer una correcta detección del fraude y mantener una experiencia positiva para el cliente. Hoy vemos que los consumidores toleran las barreras de seguridad en diversos grados en pro de su propia protección. Si bien estarían satisfechos con una mayor comodidad, como usar una contraseña en vez de una huella dactilar, aún no están listos para que los signos visibles de seguridad desaparezcan por completo.

En ese sentido, desde DataCrédito Experian creemos que el futuro del comercio electrónico promete al cliente una experiencia sin barreras que pruebe ser tan segura, si no más, que su experiencia actual. Las empresas deberían realizar inversiones tecnológicas en herramientas de reconocimiento con experiencias personalizadas porque, entre más seguro se esté sobre la identidad del cliente, más fácil será para las compañías detectar el fraude y mejorar la experiencia.

Cuando se trata de gestionar el riesgo de fraude, todavía no existe una sola solución, pero existen importantes y prometedores avances que harán el mundo digital más seguro y con mejores experiencias para los consumidores. Tal como lo vemos, el reconocimiento de los clientes a través de soluciones avanzadas y multifacéticas a la medida de la experiencia del usuario es el futuro de la prevención del fraude en el mundo digital.