sábado, 18 de julio de 2020

Hay un avance sustancial en la creación de soluciones de banca digital que ofrecen servicios para las transacciones y acceso a microcréditos

Federico Martínez

La adaptación de las ventas a la era digital pasó de ser un plus para los negocios a ser ahora una necesidad inaplazable. Los abruptos cambios en las formas como nos relacionamos, a raíz de la crisis de salud pública, han acelerado los procesos de inclusión financiera y la búsqueda por adquirir bienes y servicios de manera digital. Kantar, por ejemplo, indicó que al cierra de 2019 el crecimiento del e-commerce en Colombia fue de 9,9% respecto a 2018, mientras que solamente durante el primer trimestre de 2020, la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (Ccce) ya registra crecimientos hasta de 80% para algunos comercios.

Este crecimiento sin precedentes se hace evidente también en estudios de Mastercard que identifican que 54% de los colombianos quieren seguir comprando en línea, siendo este su canal de preferencia. En conjunto, estas cifras demuestran no solo la adaptabilidad del consumidor a la nueva normalidad, sino que también expresan un llamado para que la adaptación desde los negocios se acelere. La buena noticia es que este proceso tiene muchos agentes que hoy por hoy actúan activamente para que esta adaptación no solo sea sencilla, sino sumamente segura.

Por un lado, están los agentes que proporcionan un “puerto” para la llegada de los pagos y las transacciones en los negocios. En Colombia se ha realizado un gran esfuerzo por reducir los costos asociados a la obtención de datáfonos que ahora cuentan, por ejemplo, con la función sin contacto. Si bien estas unidades no son un mecanismo particular del e-commerce, sí son la puerta de entrada para la creación de confianza sobre el dinero electrónico y generan incentivos para el traslado de las transacciones presenciales hacia los pagos digitales.

Es por ello que, por otro lado, se hace importante resaltar al sector fintech colombiano y, en general, las empresas de tecnologías enfocadas en finanzas y pagos. El país ha tenido un avance sustancial en la creación de soluciones de banca digital que no solo ofrecen servicios para las transacciones, sino además de acceso a microcréditos. Para muchos consumidores, su acceso al mundo bancario se da a través de estas plataformas que, en algunos casos, no requieren la apertura de una cuenta bancaria.

Es acá donde juegan un papel fundamental las empresas de tecnologías de pago como Mastercard, asegurando la mayor seguridad a los consumidores y jugadores en la cadena de valor. Conectan la oferta y la demanda de la economía digital a través de tarjetas de fácil inclusión en aplicaciones, billeteras virtuales o páginas web, las empresas dedicadas a estas tecnologías permiten que los consumidores hagan uso de sus recursos financieros en todos los canales descritos. Un ejemplo de este compromiso se observa en los protocolos EMVCo que, en esencia, es un proceso estandarizado donde todos los actores del ecosistema de pagos se unieron desde la década de 1990 para asegurar la interoperabilidad global de los protocolos de aceptación, de tal forma que un consumidor pueda hacer uso de sus tarjetas en todo el mundo sin tener obstáculos para ello. Adicionalmente, todo el ecosistema bancario participa de manera transversal para garantizar que los consumidores colombianos puedan hacer uso libre de sus fondos y sus créditos, tanto en el mundo físico como digital. En este contexto también toman un peso especial las tarjetas débito que permiten hacer compras digitales sin recurrir a canales externos, pagar automáticamente servicios de “streaming” o hacer uso de ellas en billeteras virtuales.