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INFRAESTRUCTURA Colombia en el mercado mundial de carbón
jueves, 27 de septiembre de 2012
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El carbón es la segunda fuente energética mundial, después del petróleo. En la llamada matriz mundial de consumo energético, el carbón representa el 27%.

Según la Agencia Internacional de Energía, dicha participación se mantendrá en niveles elevados, por lo menos hasta el año 2025.

Se estima que la demanda mundial por carbón llegará a los 8.772 millones de toneladas (mt), creciendo al 4.1% en 2012 frente al 5.4% del 2011. Buena parte de este declive proviene de los Estados Unidos, donde ya se observan sustituciones importantes, con participaciones que caen al 45% en 2011 vs. el 52% del 2000.

Por el lado de la oferta mundial, se tendrían unos 8.896 mt, con crecimiento del 4,4% en 2012 vs. 6,7% en el 2011, implicando un ligero incremento de inventarios. Esta oferta, sin embargo, se ha ido desacelerando por la preferencia de combustibles más limpios.

Después de un relativo “equilibrio” entre oferta-demanda en 2010, se ha observado una ligera acumulación de existencias en los años siguientes. Para el 2013, se estima una oferta de 9.305 mt vs. una demanda de 9.167 mt, lo cual debería reducir los precios. Así, el costo del carbón térmico estará promediando US$95/tonelada durante 2012 y unos US$90/tonelada en 2013. La búsqueda por energías más limpias continuará deprimiendo su precio lentamente en los próximos años.

¿Cómo juega Colombia bajo este entorno mundial del carbón?
En el corto plazo, nos hemos beneficiado de los altos precios mundiales. En primer lugar, atrayendo una elevada Inversión Extranjera Directa (IED), por valor cercano a los US$4.700 millones anuales. Esto ha permitido producir cerca de 85 mt recientemente. Gracias a dicha IED, se estima que la producción de Colombia llegará a los 115 mt hacia el 2015. Con ello, Colombia solidificará su posición como el quinto exportador mundial, donde se tiene unas reservas probadas que alcanzarían para unos 80 años, bajo el actual ritmo exportador.

A mediano plazo, la amenaza de menor dinamismo tiene que ver con los problemas ambientales que genera su consumo. Si Asia sigue el camino de Europa y, más recientemente de Estados Unidos, la demanda por exportaciones caerá indefectiblemente. Colombia, además, está teniendo que enfrentar situaciones actuales como los paros que han afectado el transporte del carbón y ataques guerrilleros que han vuelto a descarrilar las “únicas locomotoras” que existen en el país.

Se estima que las multinacionales Drummond y Glencore han dejado de producir conjuntamente alrededor de 3 mt (un 8% de su producción anual) por cuenta de dichos problemas.

En síntesis, a nivel global se presenta un relativo equilibrio entre oferta y demanda en el mercado del carbón a corto plazo, por lo cual sus precios deberían continuar siendo relativamente favorables para Colombia. Sin embargo, hacia el mediano plazo, el menor consumo de los Estados Unidos y de la Zona Euro, motivados por una búsqueda de fuentes más limpias (como el gas), deben llamar a una profunda reflexión por parte del Estado colombiano hacia nuevas estrategias productivas, tanto dentro como fuera del sector minero-energético. Esta debe ser una de las tareas primordiales de la recién creada Agencia Nacional de Minería, además de agilizar las licencias donde no haya problemas ambientales y de prohibirlas tajantemente donde existan dichos riesgos.