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INFRAESTRUCTURA Alcances progresivos y otros demonios
jueves, 11 de abril de 2013
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Adriana Espinosa

Hace unos días, tuve la oportunidad de transitar algunas vías del país. Varias fueron las sensaciones que experimenté en mi recorrido. Algunas fueron de inmenso orgullo, al evidenciar cómo la pericia de la ingeniería nacional es capaz de superar inestabilidades geológicas en sectores antes intransitables. Otras sensaciones fueron impactantes, al experimentar el evidente avance de proyectos que ya dejan percibir la sensación de una doble calzada propia de una ruta que conduce al sol.

Sin embargo, no todas las sensaciones que experimenté fueron positivas. Muchos otros trayectos que transité, en donde las condiciones de las vías no fueron las más afortunadas, bien por ser trayectos a la espera de que la locomotora de la infraestructura tenga la oportunidad de contemplar, o por ser rutas que se encuentran a la espera del inicio de proyectos, que han tenido obstáculos en el proceso de licenciamiento o son víctimas de gestiones prediales infructuosas.

¿Qué pasa con el desarrollo de la infraestructura que es tan necesario? ¿Tendremos que esperar a que procesos de precalificación sigan su curso, para que en algún momento, ojalá no muy lejano, se dé apertura a algún proceso de selección, para ver maquinaria operando y obras en curso? Tal interrogante necesariamente conduce a explorar alternativas que permitan el inicio de obras lo antes posible, mientras el Estado adelanta los procesos de Ley requeridos para proceder con la contratación de las obras. Una de tales alternativas, es la activación de los llamados Alcances Progresivos.

Una herramienta viable, para que de forma progresiva y modular, y sólo en el caso de que se cumplan ciertas condiciones objetivas, se realicen obras nuevas, adicionales y necesarias, previstas desde un inicio. Dicho documento estableció la posibilidad de optar desde la etapa de concepción y estructuración de los proyectos, o por un alcance básico y único, o por un alcance básico junto con otros alcances eventuales, los cuales “correspondería(n) al desarrollo de obras sujetas a condiciones, que complementarían las obras del alcance básico”. (Paréntesis fuera del texto original).

Esta es una figura interesante e inteligente. Plantea la posibilidad de desarrollar infraestructura utilizando a un concesionario que ya acreditó plenamente su capacidad y compitió y ganó en franca lid este derecho dentro de un proceso licitatorio. Es decir que ya adquirió el legitimo derecho de ejecutar las obras sometidas a una condición, cuando quiera que esta ocurra.

Examinar los alcances progresivos que el Estado tiene a la mano y reconocer los evidentes beneficios de ejecutarlos, optimizaría la inversión pública y privada en el desarrollo de la infraestructura de transporte con la activación de proyectos necesarios, que además pueden iniciarse de inmediato, si las condiciones están dadas. El Estado puede utilizar esta herramienta jurídicamente válida y legítimamente pactada en los contratos, que tiene la virtud de reactivar el sector en corto tiempo.

Es grato percibir nuevos vientos que corren por el Ministerio de Transporte, que esperamos analicen figuras interesantes y de gran utilidad para activar la locomotora, tales como los alcances progresivos. Es por eso que estaremos atentos, no sólo de esas buenas intenciones, sino del éxito en los procesos que se adelantan y se adelantarán en el futuro próximo. En hora buena.

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Un moderno sistema de señalización marítima automático, controlado por satélite, identificará los buques que entren al puerto de Cartagena. Los equipos, de última generación tecnológica, llegarán a la ciudad en unos 5 meses. La información la entregó el contralmirante Ernesto Durán, director nacional de la Dirección General Marítima (Dimar), durante el congreso Oil & Gas.