A la pérdida de credibilidad se suman la 'pérdida' de una cuarta parte de sus activos y los efectos del derrumbe de su cotización

Expansión - Madrid

El escándalo de Wirecard continúa, en paralelo a un derrumbe bursátil que se agrava otro 50% en la sesión de hoy. La empresa alemana del Dax ha retirado sus últimos resultados, así como sus anteriores previsiones de negocio, al tiempo que reconoce que "existe la probabilidad" de que "no existan" los 1.900 millones de euros (US$2.123 millones) los que advertía el auditor.

La búsqueda de dinero iniciada por Wirecard desde que el auditor, EY, advirtiera de un 'agujero contable' de 1.900 millones de euros ha finalizado sin éxito. Todo lo contrario, con la evidencia de un escándalo contable que pone en jaque la continuidad de la empresa integrante del DAX alemán.

La empresa de tecnologías de pago no ha encontrado rastro alguno del dinero. En un primer momento apuntó a Filipinas como posible pista, pero dos bancos del país asiático negaron rotundamente que fueran clientes de Wirecard, y amenazaron incluso a la empresa alemana con una demanda por falsedad documental. El propio banco central de Filipinas ha confirmado que no hay constancia de la entrada o salida de fondos desde los bancos filipinos hacia Wirecard.

Sin rastro alguno del dinero en Filipinas, y después de la dimisión de su máximo ejecutivo, Markus Braun, la compañía tecnológica alemana da un paso atrás. En un comunicado oficial reconoce que "el consejo de administración de Wirecard calcula, basándose en un examen más detallado, que existe la probabilidad de que los saldos de la cuenta fiduciaria del banco por valor de 1.900 millones de euros no existan".

Además de dar 'por perdidos' los 1.900 millones (US$2.123 millones) que aparecían en sus balances, una cuarta parte de sus activos, Wirecard ha anunciado la retirada de sus últimos resultados, los correspondientes al cierre de 2019 y los del primer trimestre de 2020.

La empresa deja sin efecto igualmente sus anteriores previsiones de negocio, mientras afronta una situación extremadamente delicada que pasa primero por buscar un balón de oxígeno con la banca para tapar el 'agujero' existente en sus cuentas y evitar un desenlace fatídico. Con el objetivo de encontrar nuevas vías de financiación ha contratado los servicios del banco de inversión estadounidense Houlihan Lokey.

A la espera de nuevos fondos que refuercen sus balances, la empresa estudia vender o cerrar parte de sus negocios con el objetivo de recuperar liquidez.

La incertidumbre sobre las cuentas y el futuro de Wirecard ha llevado a la agencia Moody's a retirar el ráting de 'B3' a Wirecard, así como a uno de sus bonos de 500 millones de euros, por falta de información contrastada sobra la contabilidad de la compañía.

En caída libre en Bolsa

La continuidad de la empresa está en peligro. A la pérdida de credibilidad se suman la 'pérdida' de una cuarta parte de sus activos y los efectos del derrumbe histórico que registra su cotización.

El pasado jueves, al destapar el auditor el 'agujero' contable de 1.900 millones de euros, sus acciones se derrumbaron un 61% en la Bolsa de Fráncort. Un día después, con la dimisión del CEO y las acusaciones de falsedad documental desde Filipinas, sus títulos perdieron otro 35% adicional.

En la sesión de hoy el desplome vuelve a acelerarse, y alcanza por momentos el 50%. Su cotización de hunde así hasta los 13 euros por acción.

Este nivel supone un descalabro próximo al 90% en apenas tres días, desde los 104,5 euros por acción con los que cerró el pasado miércoles, justo antes de que estallar el escándalo que pone en duda la supervivencia de Wirecard.

La desbandada de los inversores reduce su valor en Bolsa a 1.600 millones de euros (US$1.788 millones), fruto de un sangría bajista que se traduce en una pérdida próxima a los 11.000 millones de euros (US$12.293 millones) en capitalización.