Según ministros europeos, las negociaciones podrían fracasar si Londres no garantiza el estatus de la frontera irlandesa

Reuters

La Unión Europea está preparada para iniciar las negociaciones sobre la futura relación post-Brexit con el Reino Unido, en las cuales se tratará desde el comercio hasta la seguridad, si bien se tratará de un proceso "muy duro" que podría fracasar si Londres no garantiza el estatus de la frontera irlandesa en los términos previamente acordados, dijeron el martes ministros europeos.

Reino Unido abandonó oficialmente la UE el 31 de enero tras más de tres años de trabadas negociaciones de divorcio, complicadas por la situación en la que quedará la frontera irlandesa, la única por vía terrestre entre el bloque y Reino Unido en la actualidad, marcada por un pasado de violencia.

Después del tono agrio de ambas partes antes de las negociaciones que comenzarán la próxima semana, Irlanda advirtió que hasta el más básico de los acuerdos comerciales sería imposible antes de que acabe el año si Londres no cumple con sus compromisos fronterizos del acuerdo de salida.

"Si no se aprecian progresos en las infraestructuras necesarias (...) en los próximos meses, va a ser una señal muy preocupante de cara a saber si va a ser posible obtener algún resultado razonable para finales de año", dijo en Bruselas el ministro de Relaciones Exteriores de Irlanda, Simon Coveney.

"De no suceder, dañará significativamente las perspectivas de poder conseguir siquiera un acuerdo comercial de mínimos (...) para finales de año", dijo, a su llegada a una reunión con sus colegas comunitarios en la sede de la UE.

En virtud del complejo acuerdo de divorcio entre la quinta mayor economía del mundo y su mayor bloque comercial, Irlanda del Norte permanece en el área de control aduanas de Reino Unido, pero se aplicarían aranceles a los bienes que crucen desde la isla de Gran Bretaña al territorio en caso de estar destinadas a Irlanda o a cualquier otro punto de la UE.

"Cumpliremos con nuestras obligaciones", dijo el lunes un portavoz del primer ministro británico, Boris Johnson.

"El primer ministro (...) ha sido claro en que, más allá de una reducida serie de cambios, (...) no habrá cambios en el comercio entre Reino Unido e Irlanda del Norte y no hemos pedido a ningún puerto que se prepare para nuevas comprobaciones o controles entre Reino Unido e Irlanda del Norte".

El euroescéptico Gobierno de línea dura de Johnson también ha dicho que no introducirá nuevos controles en la frontera terrestre con Irlanda. Coveney enfatizó que la UE no aceptará esa situación.

"La aplicación de los acuerdos que ya se han alcanzado son la prueba de la buena fe y la confianza", dijo, en alusión al acuerdo de divorcio legalmente vinculante. "Y sin buena fe y confianza, la construcción de una futura relación no va a ser fácil".

El comercio actual de Reino Unido con la UE, en cuya unión aduanera y mercado único permanecerá hasta que venza el período de transición el 31 de diciembre, se compone en la actualidad de un 45% de exportaciones y un 53% de importaciones.

La UE ofrece una relación comercial sin aranceles ni cuotas a cambio de que el Reino Unido se comprometa a no perjudicar a las empresas europeas con estándares más bajos —y, por tanto, más baratos— en materia medioambiental, laboral, fiscal y de ayudas estatales.