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Estudiantes, trabajadores y otros extranjeros enfrentan nuevos límites para permanecer en Estados Unidos, en medio de la ofensiva migratoria de la Casa Blanca
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Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, su gobierno se ha caracterizado por una estricta política migratoria que ya genera contratiempos en diversos sectores, afectando a estudiantes, trabajadores y solicitantes extranjeros que buscan permanecer en territorio estadounidense. Entre estas medidas destaca su intervención en la visa F-1, el permiso otorgado por el gobierno de Estados Unidos a extranjeros para cursar programas académicos, como pregrados, posgrados o cursos de inglés dentro del país.
Esta visa representaba una oportunidad para estudiar en el exterior, ya que no contaba con una fecha de vencimiento ni un límite fijo de años; se mantenía activa mientras el titular continuara matriculado.
Sin embargo, a partir del 15 de septiembre de este año, la administración de Trump estableció que la visa estudiantil vencerá oficialmente el mismo día en que finalice el programa educativo indicado en el Formulario I-20 del alumno.

Además, se fijó un límite máximo de cuatro años de permanencia, por lo que, si el estudiante se retrasa en los créditos o elige un programa que exceda dicho periodo, deberá tramitar formalmente una Extensión de Estadía, EOS, ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, Uscis, para continuar sus estudios en el país. Esta nueva política impactará a los estudiantes colombianos en Estados Unidos y a otros miembros de la comunidad latinoamericana.
De acuerdo con un informe del Instituto de Educación Internacional, IEI, entre 2024 y 2025 se registraron 10.213 colombianos adelantando sus estudios en EE.UU. Esto posiciona a Colombia como el tercer país latinoamericano con mayor presencia estudiantil en esa nación, por detrás de México, que registró 15.662, y Brasil, que lideró la cifra con 17.277. Según el abogado de inmigración Juan Felipe Castro, los estudiantes colombianos en EE.UU. afrontan un cambio clave: el paso de un esquema académico flexible a uno estrictamente controlado por plazos fijos.
Esto exige planificar el estatus legal con suficiente anticipación y no esperar hasta terminar las clases. Castro señala que las opciones varían según el perfil: continuar con un nivel educativo superior, solicitar una extensión por motivos válidos o aprovechar el entrenamiento práctico (OPT o Stem OPT). También es posible cambiar a visados de trabajo, emprender o invertir si se cuenta con el capital, o buscar la residencia permanente por vía laboral o familiar.
Sin embargo, Castro aclara que ninguna vía es automática por el solo hecho de estudiar en EE.UU., pues cada una exige cumplir sus propios requisitos. Un estudiante extranjero en Estados Unidos que se encuentre cursando un posgrado que requiera más de los cuatro años establecidos por el nuevo régimen no debe optar por abandonar sus estudios cuando llegue al límite de tiempo. Lo que cambia en este contexto es que el alumno ya no podrá asumir que su permanencia continúa automáticamente mientras siga estudiando.
“El cambio más importante no consiste simplemente en hablar de un límite de cuatro años. El verdadero cambio es que Estados Unidos está pasando de un sistema de permanencia académica relativamente abierto a un sistema de permanencia migratoria determinada y controlada mediante fechas específicas. Para los estudiantes internacionales esto implica una nueva realidad: ya no será suficiente concentrarse únicamente en terminar el programa académico”, afirmó el abogado.
Según la plataforma Common Application, las solicitudes de extranjeros para estudiar en Estados Unidos descendieron 10%, la mayor baja registrada en una década, lo que se traduce en que casi 16.000 estudiantes foráneos menos compitieron por cupos en universidades estadounidenses durante 2025. Esto evidencia una fuerte caída en la demanda internacional que reciben las universidades estadounidenses.
Este martes, el gobierno de Donald Trump anunció la mayor cancelación masiva de visados de su historia, con la intención de revocar hasta 200.000 visas de extranjeros. La medida busca reducir el número de inmigrantes que residen en Estados Unidos, en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional. Aunque la propuesta ya fue oficializada, se prevé que enfrente demandas y medidas judiciales en tribunales federales para defender los derechos de los inmigrantes e intentar frenar su aplicación.
Además de intensificar la aplicación de las leyes migratorias y las deportaciones durante su segundo mandato, Trump ha tomado medidas para reformar el programa de visados H-1B, encargado de otorgar permisos de trabajo a extranjeros en el país. Trump sostiene que la visa H-1B, pilar fundamental del sistema de inmigración basado en el empleo y que permite a las empresas estadounidenses contratar profesionales extranjeros para ocupaciones especializadas, ha sido objeto de abusos y termina desplazando a la mano de obra local.
En septiembre de 2025, su administración impuso, mediante una proclamación de la Casa Blanca, una tarifa de US$100.000 a los empleadores que contrataran nuevos trabajadores con visa H-1B provenientes del exterior. Ahora, el gobierno propone un nuevo cargo de seis cifras, esta vez mediante un proceso regulatorio formal. La nueva propuesta abarcaría a todos los trabajadores H-1B sujetos al límite anual.
Ante esta serie de políticas, resta observar su implementación y determinar si lograrán cumplir a cabalidad los objetivos de la Casa Blanca o si, por el contrario, el desarrollo del país se verá impactado negativamente debido a la reducción del talento y de la participación laboral extranjera.
A estas medidas se suma la suspensión temporal de las citas para visados de inmigrante en embajadas y consulados de Estados Unidos en todo el mundo. El Departamento de Estado explicó que la decisión busca facilitar una jornada de formación global para los funcionarios consulares, enfocada en reforzar la evaluación de los solicitantes. La entidad no precisó cuánto durará la suspensión, mientras que personas que ya tenían entrevistas programadas han comenzado a recibir notificaciones sobre la reprogramación de sus citas.
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