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Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña
La Generalitat ha estimado el recurso presentado por Telefónica y Cellnex contra la adjudicación del contrato de la red XCAT a Sirt y Huawei
El Tribunal Catalán de Contratos del Sector Público ha estimado parcialmente el recurso presentado por Telefónica y Cellnex contra el polémico contrato para la construcción de la red de fibra óptica, denominada XCAT, que fue adjudicado a finales de octubre por la Generalitat de Cataluña a la empresa local Sirt en UTE con Connecta y utilizando equipamiento de la china Huawei.
El contrato, con un presupuesto de 127 millones de euros, prevé conectar más de 5.000 sedes públicas dependientes de la Generalitat (colegios, institutos, hospitales, centros de salud, comisarías de los Mossos y dependencias oficiales de todo tipo) con una red de fibra óptica propia.
La oferta de Sirt con Huawei fue la más valorada por parte del CTTI, el organismo de la Generalitat (vinculado a la Secretaría de Telecomunicaciones) responsable de adjudicarlo en la valoración técnica. Ahora, se anula la adjudicación del contrato de octubre y se retrotraen las actuaciones del expediente de contratación hasta el momento de la valoración y calificación de la documentación técnica, que tendrá que volver a realizarse.
Al contrato se habían presentado cinco propuestas: Telefónica-Cellnex (la única oferta que empleaba equipos de la finlandesa Nokia), así como Masorange, Vodafone, Parlem y Sirt, que utilizaban equipos de la china Huawei.
La adjudicación por parte de la Generalitat, del proyecto XCAT a Sirt, uno de sus proveedores preferidos en los últimos años, generó polémica por varios aspectos. Demetri Rico, el gerente del CTTI, el organismo que adjudica el concurso, fue vicepresidente de Huawei hasta 2022.
Además, el CTTI valoró mejor la propuesta técnica de Sirt que las de las 4 mayores telecos de España. E incluso valoró mejor el plan de Sirt para desmontar la red actual y hacer frente a posibles problemas que la propuesta de Telefónica, que es la dueña de la red que será sustituida y conoce perfectamente su arquitectura.
Esta mejor valoración técnica por parte del CTTI a la propuesta de Sirt, una empresa mediana comparada con los cuatro gigantes con los que competía, es la que finalmente decantó la balanza para que la propuesta de Sirt-Huawei se impusiera en el concurso, puesto que la oferta económica de Telefónica-Cellnex con Nokia era más económica. Con que sólo se hubiera valorado igual tecnológicamente a Sirt que a sus rivales, la oferta de Telefónica se habría impuesto. Y como es obvio, la valoración técnica es donde más posibilidades hay de aplicar un criterio subjetivo.
Pero es que, además, la adjudicación se produjo cuando las señales e informaciones que llegaban desde Bruselas ya hacían presagiar que la nueva Cibersecurity Act (CSA) iba a ser mucho más beligerante y drástica con la presencia de equipos chinos en las redes europeas. De hecho, como se esperaba, la propuesta de nueva ley de ciberseguridad de la Comisión Europea, presentada el 20 de enero, supone una amenaza directa a la viabilidad futura del proyecto XCAT con Sirt y Huawei. Tras adjudicar el contrato a Sirt, la Generalitat argumentó que el proceso no contravenía las recomendaciones europeas vigentes, ya que éstas se aplicaban exclusivamente a las redes móviles 5G.
Sin embargo, la nueva CSA propuesta por la Comisión Europea -que entrará en vigor en aproximadamente un año o año y medio- ya no recomienda, sino que prohíbe taxativamente la tecnología china y no solo en las redes móviles 5G, sino en todas las redes móviles y también en todas las redes fijas, incluidas las de acceso, transporte y transmisión. Es decir, que la prohibición afectaría directamente a la red XCAT de la Generalitat con tecnología Huawei.
Por eso, si tras esta nueva valoración de los criterios técnicos, la Generalitat siguiera adelante con su adjudicación inicial y se completase el despliegue de la nueva red con equipos de Huawei, -o se le adjudicase a otro de los grupos que también concurrían con equipos Huawei- lo más probable es que en unos pocos años se viera obligada a sustituir los equipos chinos por otros de origen occidental y pagar dos veces por los mismos equipos, teniendo en cuenta que el grueso del presupuesto del contrato se va a gastar en equipamiento. El plazo máximo para abordar esa sustitución en las redes fijas aún no se ha concretado por parte de la Comisión Europea, que ha señalado que será fijado más adelante. Pero en el caso de las redes móviles la propuesta establece un plazo de tres años para la sustitución completa de los equipos chinos a partir de la fecha de aprobación de la CSA.
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