La operadora dijo que el proceso por el que se integraría la filial móvil británica O2 con Virgin "se encuentra en fase de negociación"

Expansión - Madrid

Telefónica ha confirmado a primera hora de la mañana a la Cnmv la existencia de negociaciones con Liberty Global, la firma de John Malone, para integrar sus negocios en el Reino Unido, como informó Expansión el pasado sábado 2 de mayo. La unión de O2, la filial de Telefónica, con Virgin, el grupo de cable líder del mercado británico y propiedad de Liberty Global, crearía un gigante de las telecomunicaciones en ese país, capaz de competir de tu a tu con BT, el ex monopolio, que es el líder del mercado de banda ancha y que también tiene una importante pata móvil a través de su filial EE, adquirida en 2014.

La operadora española señala a la Cnmv que "el proceso iniciado entre ambas partes se encuentra en fase de negociación", aunque también explica que no pueden garantizarse "a esta fecha, ni los términos precisos ni la probabilidad de éxito del mismo". La operadora española tiene previsto anunciar sus resultados financieros del primer trimestre este jueves 7 de mayo y fuentes del sector señalaban la semana pasada que el acuerdo podría incluso anunciarse esta misma semana. En los resultados del primer trimestre Telefónica publicará sus previsiones para el conjunto del año, y sería lógico que estas fueran revisadas respecto a las anunciadas a finales de 2019, debido a la crisis económica mundial provocada por la pandemia del covid-19.

Integración de fijo y móvil
O2 es un operador de telecomunicaciones móviles y no tiene negocio fijo en el Reino Unido. A finales del pasado año, contaba con 34,5 millones de clientes que usaban su red. Además, el grupo ha tenido una gran evolución comercial en los últimos años, lo que es mérito del equipo de gestión liderado por su CEO, Mark Evans, que heredó la dirección de la operadora tras el trauma de que la CE vetase la venta de O2 a la compañía hongkonesa Hutchison, -por unos 13.000 millones de euros- en junio de 2016, nada más aterrizar José María Álvarez-Pallete en la presidencia de Telefónica.

Por su parte, Virgin Media ofrece paquetes de televisión de pago, banda ancha y teléfono en el Reino Unido. También vende servicios móviles que se ejecutan a través de la red de BT, como operador virtual. Pero Virgin había negociado ya un acuerdo para sustituir a BT por Vodafone cuando el pacto con BT termine a finales de 2021.

La integración de las dos compañías tendría todo el sentido estratégico, aunque el éxito dependerá de la capacidad de los negociadores de establecer un control equitativo de la compañía, es decir, que los derechos de votos de ambos sean equivalentes. En ese esquema, es posible que Liberty realizase un pago significativo en efectivo a Telefónica, lo que le serviría a la española para reducir su deuda, según señala Bloomberg. La deuda de Telefónica vuelve a situarse cerca de los 38.000 millones tras el fracaso en la venta de la filial de Costa Rica a Millicom.

Pero mandase quien mandase, se crearía una firma capaz de competir de tú a tú con BT, que es el líder del mercado de banda ancha fija y que también adquirió EE, el líder del mercado móvil, y tiene un pie en cada mercado.

De hecho, según Goldman Sachs se crearía una compañía conjunta con un valor de empresa (enterprise value) de unos US$30.000 millones (27.300 millones de euros), lo que supondría la operación corporativa más importante realizada desde que se inició la pandemia.

Además, según los datos de un informe de Goldman Sachs, la creación de esta unidad conjunta convertiría a la resultante en el líder del mercado británico por ingresos en el sector de las telecomunicaciones, con una cuota del 34% de la facturación total, superando así a BT, que se quedaría con un 32%; Vodafone, con un 18%; Three UK (Hutchison, solo negocio móvil) con un 9% y TalkTalk (banda ancha fija) con un 6%.

Por el momento, el sector de las telecos británicas no se ha lanzado totalmente a la convergencia, es decir, a la comercialización de paquetes integrados de fijo, banda ancha fija y móvil, como ocurre en España, pero los analistas consideran que es algo que ocurrirá tarde o temprano. Y en el caso de que eso ocurriese, la actual situación competitiva de Telefónica es débil, a pesar de su buen rendimiento comercial en los últimos años.

Competencia
Además, se da otra circunstancia importante ante esta transacción: aunque reduciría el número de competidores, no lo haría específicamente en ningún mercado, ya que ambos son complementarios. Es decir, no habría menos operadores de comunicaciones móviles, ni menos operadores de banda ancha, por lo que la postura de las autoridades de competencia de Reino Unido y de la Unión Europea, tendrían menos motivos para bloquear la operación.

Es cierto que, en caso de prosperar la integración, se quedaría aislado el cuarto y último operador móvil, Hutchison, que siempre ha sido protegido por los reguladores, porque hacía de challenger.

5G y sinergias
Uno de los peros de la operación es que la red de Virgin no es de fibra hasta el hogar (Ftth), sino de cable (HFC), como la que tiene Vodafone en España -procedente de la antigua Ono- o el grupo Euskaltel. Pero en Reino Unido no se han desplegado aún muchas redes de Ftth, con lo que la presión competitiva sobre el cable de Virgin es menor que la que sufre la operadora vasca.

Además, aunque no afloraría tantas sinergias como las que se creaban en su momento con la fusión con Hutchison -que es otro operador móvil- sí que existen sinergias muy importantes para ambos, que previsiblemente Telefónica podría monetizar en parte. Así, una fundamental es que ante la llegada del 5G, es necesario dotar a la mayor parte de los emplazamientos de accesos de fibra óptica que los conectasen con la red troncal (lo que se denomina backhaul), lo que supone una inversión muy importante para O2. La red de transporte de Virgin, muy capilar, sería de una enorme ayuda para O2.