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El presidente del Banco Mundial, David Malpass, destacó que la recuperación económica será larga y desigual en diferentes países

El Economista - Ciudad de México

El presidente del Banco Mundial, David Malpass, destacó que la recuperación económica será larga y desigual, lo que pone en riesgo la posibilidad de que los países de bajos ingresos puedan hacer frente a los desafíos apremiantes por la emergencia sanitaria, y al cumplimiento de sus obligaciones financieras.

Los países pobres y en desarrollo pueden tardar hasta siete años en llegar a reducir la deuda que cargan ahora. Si logramos llegar al punto de darles respiro, contarán con el espacio para utilizar los recursos en resolver problemas urgentes, como es ahora la situación sanitaria, advirtió el presidente del Banco Mundial (BM), David Malpass.

Durante su participación en el seminario previo a las Reuniones Anuales que sostiene esta semana de manera virtual, junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo que al establecer una estrategia para mitigar la deuda, se sentarán las bases para una recuperación resiliente.

En el seminario, titulado “Romper el ciclo del endeudamiento”, destacó que la recuperación económica será larga y desigual, lo que pone en riesgo la posibilidad de que los países de bajos ingresos puedan hacer frente a los desafíos apremiantes por la emergencia sanitaria, y al cumplimiento de sus obligaciones financieras.

Un día antes, el organismo divulgó un reporte estadístico donde destacó que la crisis sin precedentes que propició la pandemia de Covid-19, llegó en un momento de especial riesgo, cuando “casi la mitad de los países de bajos ingresos estaban en problemas de deuda o estaban al borde del sobrendeudamiento”.

En la introducción del documento, el presidente del Banco Mundial explicó que el sobrendeudamiento puede desacelerar la inversión y el crecimiento en los próximos años y generar una carga para los países pobres que ahora enfrentan a los acreedores del mundo.

Deuda para crecer
En la misma sesión, la economista en jefe del organismo, Carmen Reinhart dio un giro a la conferencia para explicar que al liberarse la presión financiera de los países de bajos ingresos, estarán en posibilidades de buscar financiamiento para acelerar su recuperación.

La recuperación de esta profunda crisis va a requerir de recursos frescos para restaurar la infraestructura física, para fortalecer y recuperar la enseñanza del capital humano y para estimular a las empresas. Y ahora, debemos crear el espacio que permitirá a los países tener acceso a ese fondeo, comentó.

La especialista en el tema de deuda, que durante más de 20 años ha documentado las crisis junto con el economista Kenneth Roggof, explicó que para tratar de evitar un nuevo fallo con el fondeo para la reconstrucción, sería importante buscar el financiamiento público privado.

El presidente del Banco Mundial está promoviendo en estas reuniones la posibilidad de que se suspenda por seis meses más el pago de la deuda para los países de ingresos bajos. Ha llevado la solicitud al G-20 donde se concentran los principales acreedores y considera posible que se extienda por seis meses más la suspensión en marcha.

Las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial arrancarán formalmente este jueves 15 de octubre, con la conferencia de apertura del Presidente Malpass y la que dirigirá la Directora Gerente del Fondo, Kristalina Georgieva.