El ritmo de acumulación de deuda de estos países fue casi el doble que el de otros países de ingresos bajos y medios el año pasado

Heidy Monterrosa Blanco - hmonterrosa@larepublica.com.co

De acuerdo con el más reciente reporte de Estadísticas de Deuda Internacional (IDS, por sus iniciales en inglés) del Banco Mundial, la deuda externa de los países menos desarrollados aumentó a $744.000 millones el año pasado, 9,5% más de lo reportado en 2018.

Por la coyuntura y debido a que el crecimiento de la deuda pública ya era un motivo de preocupación, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobaron la iniciativa de suspensión del servicio de la deuda (Dssi, por sus siglas en inglés) en abril para ayudar a 73 de los países más pobres a gestionar el impacto de la pandemia.

En el marco de esa iniciativa se encontró que la deuda pública total de los países elegibles subió a la cifra récord de $744.000 millones, así que el ritmo de acumulación de deuda de estos países fue casi el doble que el de otros países de ingresos bajos y medios.

El saldo de la deuda de los países elegibles para la iniciativa de suspensión frente a los acreedores bilaterales oficiales, compuestos principalmente por países del G-20, alcanzó los $178.000 millones en 2019 y representó 17% de los flujos de deuda neta a largo plazo hacia países de ingresos bajos y medios.

"Ha llegado el momento de un enfoque mucho más integral para abordar la crisis de la deuda que enfrentan las personas en los países más pobres. Uno que implique la suspensión del servicio de la deuda y esfuerzos más amplios, como la reducción del saldo de la deuda y una reestructuración de la deuda, basados en una mayor transparencia de la deuda", dijo David Malpass, presidente del Grupo del Banco Mundial.