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Expansión - Madrid

En esta ocasión, como hace dos días, tampoco ha habido sorpresas y Mariano Rajoy ha obtenido los apoyos y las abstenciones necesarias para ser investido presidente del Gobierno por segunda vez. El líder del PP ha obtenido 170 'síes', 111 ' noes' y 68 abstenciones. En esta segunda y definitiva votación sólo necesitaba más votos a favor que en contra.

A raíz de la renuncia de Pedro Sánchez a su escaño, a Rajoy únicamente le hacían falta 10 abstenciones para lograr ser investido presidente del Gobierno, pero finalmente 68 diputados del PSOE han acatado la disciplina de voto de su partido (algo "imperativo" para todos los miembros de la formación presentes en en Congreso, según señaló el presidente de la Comisión Gestora Javier Fernández, algo que han recordado algunos socialistas disconformes con esta decisión).

Rajoy, como en la primera votación celebrada el jueves pasado, ha tenido el 'sí' de PP, Ciudadanos, CC, UPN y Foro, sus aliados electorales en Navarra y Asturias.

314 días

Han sido necesarios 314 días desde las elecciones generales del 20 de diciembre para que, gracias al volantazo socialista, España tenga Gobierno. El bloque político queda atrás, pero no la la incertidumbre. Con 137 diputados, el del PP es, con diferencia, el Gobierno con menos apoyo de la Democracia. Gobernará en solitario y deberá pactar cada reforma, consensuar cada ley. Tendrá de su lado a Ciudadanos en al menos 150 medidas ya pactadas, pero eso no será suficiente: deberá ganarse la confianza del PSOE, casi siempre, y del PNV, algunas veces. Cuando menos.

Por eso Rajoy ha reinvicado hoy en su discurso que "España necesita algo más que una simple investidura. Necesita un gobierno que esté en condiciones de gobernar. No de ser gobernado, sino de gobernar". El presidente no pide "un cheque en blanco". En su lugar, sólo se comprometió a "mejorar lo mejorable", porque "no tiene ningún sentido liquidar todas las reformas".

Rajoy ha aprovechado lo inevitable de su investidura para marcar una clara línea roja, en defensa de algunas de sus reformas más polémicas, como la laboral. El presidente del Gobierno, consciente de que PSOE y Ciudadanos quieren derogar casi todas las medidas conservadoras de la pasada legislatura, ha sacado músculo y les ha adviertido de tres cosas: el rumbo lo marcará La Moncloa, sólo se pactará lo posible, y habrá un mínimo común ineludible: los Presupuestos.

"La política de cualquier gobierno sensato no admite más que un rumbo, y ha de marcarlo el Gobierno. Está para eso y se le vota para eso. Va implícito en el gesto de votar, si es que estamos ante un gesto responsable. Todo el mundo es consciente de que no cabe gobernar con varios criterios a la vez, como no es posible gobernar con dos presupuestos simultáneos", resumió Rajoy.

Después, ha añadido que "no se puede proclamar que se va a votar para facilitar un gobierno si no se está dispuesto a darle su principal herramienta: los Presupuestos". "El voto de investidura no es un descargo de responsabilidad. No es eso. Debe ser, sobre todo, un compromiso de futuro y un compromiso para todos", advirtió Rajoy, en un tono menos abierto que en sus alocuciones del miércoles y el jueves, cuando se mostró más centrado en los puntos en común con C's y el PSOE que en las que no piensa modificar bajo ningún concepto.

A la salida del Hemiciclo, Rajoy ha anunciado que dará a conocer los ministros de su Gobierno el jueves. Éstos jurarán sus cargos el viernes. El presidente se ha mostrado "contento" por la investidura y ha apelado a gobernar para todos, en un tono más conciliador que el que ha usado en la tribuna de oradores. "Han sido cuatro años muy difíciles. Somos conscientes de que muchos españoles lo han pasado mal, pero muchas cosas se han ido superando. Vamos a intentar buscar acuerdo y entendimiento con todos". Después, ha añadido: "Estoy contento, también por mi grupo, que ha trabajado muy bien. Mi compromiso es lisa y llanamente defender el interés general, siendo consciente de las dificultades que está sufriendo la gente. Gobernaré para todos los españoles".

Oposición

Varios portavoces se han quejado del tono algo más duro de Rajoy. Por ejemplo, ha subrayado que accede al Gobierno "para perseverar", lo que algunos han entendido como una provocación inmovilista. El presidente se ha reafirmado con toda la claridad posible: "No me pidan que traicione mi propio proyecto político (...) Diálogo, sí, todo, pero no nos equivoquemos. Hemos de negociar dentro de los límites que la realidad nos impone a todos, que no tienen que ver con el color del Gobierno". Después, ha agregado: "No pido la Luna", porque "estoy dispuesto a corregir todo lo que sea corregible, y a mejorar todo lo que sea mejorable", ha querido matizar.

El portavoz socialista, Antonio Hernando, ha vuelto a justificar la abstención mayoritaria de su grupo en el interés patriótico: "Ni usted ni su partido nos parecen bien", pero nos abstenemos "por España", ha dicho. "A partir de hoy usted ya no está en funciones. Usted está en franca minoría. La mayoría ni es suya ni es de ningún grupo de esa cámara", le ha advertido Hernando. "Vamos a exigirle responsabilidad de gobierno desde el primer día", ha anunciado. Por ejemplo: "Le exigimos la paralización de la Lomce. Háganlo ya, señor Rajoy, porque los institutos no están en funciones".

Tras esta petición, Hernando ha resumido en una sola frase su postura para toda la legislatura: "Estamos dispuestos a abordar las iniciativas que su grupo traiga. pero si no nos convencen, tendrán nuestra más firme oposición". Tras esto, el dirigente socialista ha reivindicado a su grupo como único líder serio de la oposición: "El PSOE va a hacer una oposición firme y seria. En las últimas semanas usted, señor Rajoy, ha podido soñar con una oposición de tuits y camisetas, de textos legislativos que no firmaría ni un estudiante de primro de derecho. Abandone ese sueño, porque va a tener enfrente la oposición de quien aspira a construir una alternativa de izquierdas".

El líder de la oposición 'de facto', Pablo Iglesias, ha llegado con una idea-fuerza: "La legislatura va a ser un epílogo". O sea, el fin de una era, la que comenzó en el 78 y ahora Rajoy ha dejado "herida de muerte". Por eso el secretario general de Podemos cree que, después de lo visto hoy, "tarde o temprano" la formación morado acabará "ganando las elecciones". "España ha cambiado, señorías", ha enfatizado Iglesias. Y esa nueva España "va a ganar tarde o temprano". Y Podemos será, a su juicio, "el instrumento de ese cambio".

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, le ha dado instrucciones a Rajoy: "No tenga miedo. Si usted cumple las exigencias de Ciudadanos, esto va a salir bien, no pasa nada. No se ponga la venda antes de la herida". Después, para no citar siempre a Suárez, ha citado a Kennedy: "El cambio es ley de vida y cualquiera que sólo mire al pasado o al presente se va a perder el futuro". Escocido por la pulla de Iglesias en el debate del jueves, Rivera la ha parafraseado: "Búsquelo en Google".

'En funciones'

España llevaba, hasta hoy, diez meses con un Gobierno en funciones y ha pasado más de un año desde que Rajoy disolvió las Cortes aquel, ya lejano, 26 de octubre de 2015 para convocar las elecciones del 20D.

El último año ha estado marcado por el fin del bipartidismo, la incapacidad de las formaciones para ponerse de acuerdo y la amenaza de unos insólitos terceros comicios que podrían haber tenido lugar el día de Navidad.

El nuevo Ejecutivo se enfrenta ahora al reto de gobernar en minoría, una situación en la que Rajoy deberá aguantar, al menos 185 días, hasta el 3 de mayo de 2017, cuando se podría convocar unos nuevos comicios si la situación resulta inviable.