Más de 65 nuevas empresas de tecnología se crearon con el plan Strat-up Visa diseñado por el gobierno de Canadá

Mauricio Zuluaga

La postura abierta de Canadá frente a la migración se trasladó al mundo de las startups. Mientras el gobierno de Donald Trump suspendió la emisión de visas L-1 y H-1B, usadas por la mayoría de empresas en Silicon Valley para atraer a miles de trabajadores extranjeros a Estados Unidos, el gobierno canadiense viene desarrollando diversos mecanismos enfocados a atraer nuevos talentos, no solo por medio de programas de migración para trabajadores calificados, sino apelando también a la búsqueda de startups de nuevos servicios y más empleo.

A través del programa Start-up Visa, que a partir de 2018 se convirtió en una opción migratoria, emprendedores de todas las nacionalidades pueden escalar sus negocios en esta parte del mundo, siempre y cuando cumplan los requisitos establecidos por el gobierno federal. El periodo de prueba de dicha iniciativa permitió la creación de 68 nuevas startups, que recibieron inversiones por más de US$2,8 millones.

“Canadá continúa siendo increíblemente acogedor para los migrantes, particularmente para la migración tecnológica y de alto valor. Aquí es donde discrepo un poco con el presidente estadounidense”, dijo el primer ministro Justin Trudeau en el marco de una videoconferencia sobre desarrollo tecnológico. “Creo que a medida que se atraen profesionales con altas competencias se crean más empleos para los canadienses”, concluyó.

Las soluciones surgidas para suplir la baja bancarización en la región, y que hoy posicionan a Brasil, México y Colombia como los mayores desarrolladores de fintech en esa parte del mundo, han aumentado el interés por los emprendimientos latinoamericanos en dicho sector, así como en los segmentos de la educación, la salud y la agricultura.

Niagara, principal destino turístico del país y conocida mundialmente por sus cataratas, tiene uno de los programas más ambiciosos para atraer startups. A través del Niagara Falls Ryerson Innovation Hub (Nfrih), una incubadora de negocios que cuenta con el apoyo de la ciudad y la Universidad de Ryerson, los emprendedores interesados en traer sus operaciones a Canadá pueden hacer parte de un programa de cuatro meses, en el cual este centro de innovación les brinda capacitaciones y apoyo para conectar con potenciales inversionistas y clientes. “Las áreas de experiencia de muchos de los países latinoamericanos están alineadas con las startups y las áreas de crecimiento de Niagara”, explica el Nfrih.

LOS CONTRASTES

  • Justin Trudeau Primer Ministro de Canadá

    “Canadá continúa siendo increíblemente acogedor para los migrantes, particularmente para la migración tecnológica y de alto valor. Aquí es donde discrepo con Trump”.

Dadas las restricciones generadas por la pandemia, los emprendedores pueden tomar el programa virtualmente. Una vez se reanuden los viajes internacionales desde y hacia Canadá, las startups deben establecerse al menos por dos años en Niagara. “Canadá tiene fuertes lazos diplomáticos y económicos con América Latina y estamos entusiasmados la creación de un canal de innovación internacional en Niagara”, señala la incubadora de negocios.

Un emprendedor que quiera obtener una visa startup debe tener una participación de al menos 10% en una empresa de innovación que genere ingresos. Al mismo tiempo, una incubadora de negocios autorizada debe emitir una carta que soporte su aplicación. Otra opción es demostrar que su compañía es receptora de una inversión de al menos US$57.600 por parte de algún grupo de ángeles inversionistas de Canadá, o de US$153.846 por parte de un venture capital radicado en este país. De cumplir las expectativas posteriores en creación de empleo y generación de ingresos, el emprendedor podrían obtener la residencia.

La idea de ampliar los canales para atraer emprendimientos a Canadá está sustentada en parte por el desempeño que han tenido las empresas fundadas por migrantes. Según un estudio hecho por Statistics Canada, estas tienen 8,6% más probabilidades de aportar a la innovación de bienes y servicios. Un indicador que aumenta 20% a la hora de desarrollar nuevos procesos o métodos de producción.