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Mauricio Claver-Carone mantuvo una reunión telemática el pasado viernes con David Malpass y Kristalina Georgieva

Diario Gestión - Lima

El nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio Claver-Carone, analizó con el jefe del Banco Mundial (BM), David Malpass, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, propuestas para “mejorar y alinear sus esfuerzos en América Latina y el Caribe contra el covid-19”.

Según un comunicado del BID, Claver-Carone mantuvo una reunión telemática este viernes con Malpass y Georgieva, un día después de asumir la Presidencia de la institución.

“Al ser la región más golpeada por el covid-19 y su impacto económico, América Latina y el Caribe requieren una respuesta multilateral conjunta para priorizar acciones y maximizar recursos”, expresó Claver-Carone, según la nota.

A ese respecto, el BID explicó que durante el encuentro virtual los responsables estudiaron la posibilidad de crear de manera conjunta plataformas nacionales -una iniciativa propuesta por el G20- lo que “maximizaría las contribuciones de los socios del desarrollo como grupo para cada país, incluyendo una mejor coordinación y esfuerzos fortalecidos para movilizar la inversión del sector privado”.

Asimismo, abordaron el problema de la sostenibilidad de la deuda y definieron un plan para que sus instituciones atiendan el tema de manera conjunta y sirvan mejor a sus clientes en la región.

Claver-Carone convocó la reunión en su segundo día como presidente del BID.

Ayer, jueves, asumió el cargo tras haber trabajado previamente como asesor para las Américas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con un llamamiento a “dejar atrás las voces del pasado” en un discurso virtual.

“La elección concluyó y llegó el momento de dejar atrás las voces del pasado”, declaró Claver-Carone, un abogado estadounidense de origen cubano que se hizo con las riendas de la institución en una votación secreta y por vía telemática de la Asamblea de Gobernadores del organismo, el pasado 12 de setiembre, a la que llegó como único candidato.

Su candidatura generó polémica al romper la tradición de situar siempre a un latinoamericano al frente de la institución multilateral con sede en Washington, una norma no escrita que se había cumplido durante los 61 años de historia del BID.

En su discurso del jueves ya anticipó que iba a trabajar “de manera estrecha” con el BM, el FMI y con bancos multilaterales “para catalizar recursos que respondan a las necesidades de la región”.

Y adelantó que convocaría para este viernes la reunión con Malpass y Georgieva, con quien aseguró que aspira a crear “plataformas conjuntas para los países”.

Otro de los desafíos que prometió afrontar es la pandemia del coronavirus y el apoyo a las economías de la región, al tiempo que prometió acelerar la ejecución de la estrategia institucional del BID.