De los tres millones de empleos perdidos en Canadá por la crisis se han recuperado 1,7 millones con los programas de reapertura

Mauricio Zuluaga

Al aumento de la pobreza y la desigualdad, habría que sumarle los efectos que en materia de equidad de género está teniendo la pandemia. En Canadá, la participación de la mujer en el mercado laboral llegó al nivel más bajo en tres décadas, al punto que, en lugar de hablar de ‘recession’, algunos han acuñado el término ‘she-cession’, haciendo alusión a que esta recesión, contrario a lo ocurrido en 2008, está afectando mucho más a las mujeres que a los hombres.

Por cuenta de la crisis del covid-19, en este país se perdieron tres millones de empleos. De estos, ya se han recuperado 1,7 millones, 45% de ellos ocupados por mujeres. “En marzo y abril, la pérdida de empleo se dividió uniformemente entre hombres y mujeres, pero ha sido en la reapertura donde se ha visto una divergencia”, explicó Dawn Desjardins, subdirectora económica del Royal Bank de Canadá.

Esta menor dinámica en la recuperación de los empleos desempeñados por mujeres ha sido explicada en parte porque las industrias más afectadas, como hotelería, restaurantes, comercio y servicios educativos, tienen una alta participación de mujeres. Sin embargo, otros factores, más asociados a los paradigmas sociales que a la estructura económica, están impulsando esta tendencia.

Ante el cierre de guarderías y colegios la responsabilidad de los menores pasó a ser completamente de los padres, y de una forma inequitativa, recayó más sobre las madres. Si bien a comienzos de este mes Canadá abrió nuevamente escuelas y guarderías, la mayor factibilidad de un rebrote genera incertidumbre frente a la sostenibilidad de la reapertura, al tiempo que aumenta el temor a enviar los hijos al colegio.

Una encuesta realizada por Pollara Strategic Insights reveló que un tercio de las mujeres canadienses ha considerado dejar su trabajo para concentrarse más en las responsabilidades del hogar. Ante este panorama, algunas voces del sector privado hacen un llamado para ver esta crisis como una oportunidad para corregir el rumbo en esta materia.

“Tenemos en este momento la oportunidad de pensar en el largo plazo y eliminar las barreras que se han interpuesto durante mucho tiempo en el camino de la plena participación de la mujer en la fuerza laboral”, señaló Brian Porter, CEO de Scotiabank, quien además sugirió al gobierno federal ampliar los subsidios encaminados al pago de guarderías.

La idea planteada por el banquero es adoptar en todo el país un sistema similar al de Quebec, donde desde 1996 se da cobertura universal a los padres, y, en consecuencia, pueden acceder a guarderías a precios cinco veces más bajos que en otras provincias. Dicha medida, que ha sido replicada por Japón, Suecia, Dinamarca, Noruega y Australia, hizo que la inclusión laboral en Quebec, entre mujeres de 26 a 44 años, llegará a 85%. La más alta del mundo en este segmento.

Según cálculos del Royal Bank, una participación plena de las mujeres en el mercado laboral generaría US$100.000 millones adicionales a la economía canadiense, cada año. Si bien los analistas coinciden en que la ampliación de subsidios es crucial para aumentar la participación de las mujeres en el ecosistema profesional, en especial teniendo en cuenta que hay un número importante de madres solteras, también es necesaria una distribución más equitativa de la paternidad entre las parejas.

En el tradicional ‘Discurso del trono’, que da inicio cada año a nueva sesión del Parlamento en Ottawa, el gobierno federal, sin entrar en detalles, se refirió a la idea de ampliar el acceso a guarderías. La oposición, representada por los conservadores, rechazó todo el plan de Trudeau, que incluye muchos otros aspectos, por lo que, si este no consigue el apoyo del Nuevo Partido Democrático, que tuvo la cuarta votación en 2019; Canadá tendría que volver a elecciones generales, solo un año después de haber realizado los comicios que dieron la victoria minoritaria a los liberales.