A principios de este año, Trump dijo que había considerado nombrar a su hija como embajadora de EEUU ante Naciones Unidas. También había pensado en nombrarla presidenta del Banco Mundial

Laura Neira Marciales - lneira@larepublica.com.co

La imagen duradera de la cumbre del G20 este año no será la de Donald Trump compartiendo otra risita con Vladimir Putin. Es el video de su hija, Ivanka, metiéndose en un incómodo círculo de líderes mundiales.

El video, difundido por el gobierno francés, muestra variadas expresiones de tortuosa cortesía mientras Ivanka se cuela en una discusión entre el presidente francés Emmanuel Macron, la británica Theresa May, el canadiense Justin Trudeau y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. Lagarde, en particular, no fue capaz de ocultar su enfado.

Lo que estaban discutiendo es secundario. Macron hizo un punto sobre la justicia social. May respondió que la gente se da cuenta cuando la economía es traída a colación. Ivanka interrumpió entonces con una incongruencia sobre cómo la industria de la defensa está dominada por los hombres. El punto en realidad es que la autodenominada “Primera Hija” de EEUU está rara vez fuera del foco de las cumbres globales.

Línea directa
Otros funcionarios de Trump son casi invisibles en comparación con Ivanka y su marido, Jared Kushner, los únicos dos jugadores de la Casa Blanca que serían inmunes a la icónica frase de Trump: “estás despedido”.

En contraste, los líderes de países patrimoniales, como Arabia Saudita, están muy cómodos con el rol de Ivanka. Mohammed Bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudita, realiza buena parte de su comunicación con EEUU a través de WhatsApp con Kushner. El “primer yerno” también es el conducto favorito de otros líderes.

Rex Tillerson, el exsecretario de Estado de EEUU, reveló recientemente que se había enterado que su contraparte mexicano estaba en Washington cuando se lo topó cenando con Kushner.

Tanto Kushner como Ivanka tienen una gran variedad de carteras y un acceso incomparable en la oficina oval a cualquier asunto. Kushner está a cargo del mortinato plan de paz árabe-israelí, que lanzó en Baréin hace unos días sin palestinos presentes.

Ivanza lanzó un fondo de emprendimiento para mujeres, que es financiado en su mayoría por Estados del Golfo Pérsico. También está a cargo de la capacitación de fuerza laboral de EEUU. Su padre dijo que ella estaba excepcionalmente calificada para liderar el impulso a las capacitaciones en EEUU, porque ella ha creado “millones de empleos”.

En realidad, las empresas accesorio de Ivanka, que ya no administra, crearon cientos de empleos, casi todos en China. A Ivanka y Kushner se les negó seguridad de alto nivel por parte de funcionarios de la Casa Blanca. Pero Trump desautorizó a los burócratas.

Se cree que sus extensos negocios en el extranjero ofrecen amplios conflictos de interés. Si se googlea “Ivanka Trump clearance” lo primero que arroja la búsqueda son liquidaciones de las líneas de productos de Ivanka.

La pregunta mayor es si Ivanka tiene ambiciones políticas por sí misma. En la cumbre del G20 en Hamburgo hace dos años, Ivanka generó molestia cuando reemplazó brevemente a su padre en una mesa redonda de líderes mundiales.

La prominencia de Ivanka sólo ha crecido desde entonces. Al terminar esta última cumbre, Ivanka realizó un video con un resumen de las reuniones de Trump con el primer ministro japonés Shinzo Abe y el primer ministro indio Narendra Modi.

¿Sigue la dinastía?
Trump también ha estado alentando las conversaciones de una sucesión dinástica. La semana pasada tuiteó una imagen de banners de reelección empezando en 2024 y escalando cada cuatro años hacia la eternidad. El meme terminaba “Trump4Eva” (Trump para siempre). Si Trump estaba troleando a sus críticos, o genuinamente alimentando una dinastía, es una pregunta abierta.

A principios de este año, Trump dijo que había considerado nombrar a su hija como embajadora de EEUU ante Naciones Unidas. También había pensado en nombrarla presidenta del Banco Mundial. Dijo que se retractó porque habría sido acusado de “nepotismo”.

Porque ninguno de esos puestos hubiera estado cerca de ofrecerle el poder que Ivanka y su marido ya tienen, los comentarios de Trump deben ser tomados con cautela. Trump a menudo trata a la política como una extensión de sus negocios. Lo último siempre ha quedado muy cerrado dentro de la familia. Su Casa Blanca parece ser un poco diferente.