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Marcan tres debilidades, entre ellas el alto ISR que pagan las empresas y el tiempo para cumplir con obligaciones fiscales.

El Economista - Ciudad de México

México cayó dos posiciones en el Índice de Competitividad Fiscal Internacional (ITCI, por su sigla en inglés), el cual es elaborado cada año por la think tank Tax Foundation y evalúa la competitividad y neutralidad de los sistemas fiscales de diferentes países.

En el último reporte, México se ubicó en la posición 31 dentro de los 36 países que se evaluaron, con lo que se colocó por debajo de dónde se ubicó el año pasado, cuando llegó a la posición 29 en el ITCI.

“Un sistema fiscal competitivo es aquel que mantiene bajas las tasas de impuestos. En el mundo globalizado de hoy, el capital es muy móvil. Las empresas pueden optar por invertir en cualquier número de países del mundo para encontrar la tasa de rendimiento más alta. Esto significa que las empresas buscarán países con tasas impositivas más bajas sobre la inversión para maximizar su tasa de rendimiento después de impuestos. Si la tasa impositiva de un país es demasiado alta, impulsará la inversión en otros lugares, lo que conducirá a un crecimiento económico más lento”, refirió en su reporte Tax Foundation.

De acuerdo con el reporte, existen tres debilidades en el sistema fiscal mexicano. Una de ellas es la elevada tasa del Impuesto sobre la Renta (ISR) que pagan las empresas en el país, la cual es de 30%, mientras que el promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es de 23.3 por ciento.

La discusión sobre la tasa de ISR empresarial, en México, se intensificó hace dos años, cuando en Estados Unidos se impulsó una reforma fiscal que bajó la tasa corporativa de ese país de 35 a 21%, con lo cual algunos especialistas e instituciones apuntaron que México podría perder competitividad si no se llevaba a cabo una reforma fiscal que bajara tasas y diera incentivos a las empresas.

Después de dos años, no se ha implementado una reforma fiscal en México y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha mostrado renuencia a implementarla, al menos, en la primera mitad del sexenio.

Otra debilidad que menciona el think tank es el tiempo que le toma a las empresas cumplir con sus obligaciones fiscales en México, ya que éste puede ser de aproximadamente 100 horas. La tercera debiliad es que las empresas tienen un tiempo limitado para poder compensar las ganancias futuras a través de las pérdidas operativas.

En contraparte, entre las fortalezas que Tax Foundation encontró en el sistema tributario mexicano fue una tasa de ISR personal de dividendos de 17.1%, mientras que en la OCDE el promedio es de 23.9 por ciento. Además, destacó la deducción de los impuestos a la propiedad.

Bajas tasas
El reporte del think tank destacó que, en los últimos años, no sólo Estados Unidos ha decidido recortar su tasa que cobra a las empresas, sino también otros como Bélgica; además, señaló que los países tienden a ir no sólo por menores tasas de ISR, sino de apoyar sus ingresos tributarios en una mayor base de contribuyentes, los impuestos sobre la nómina y el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

“No todos los cambios recientes en la política fiscal de los países de la OCDE han mejorado la estructura de los sistemas fiscales; algunos han tenido un impacto negativo. Aunque otros países como Estados Unidos y Bélgica han reducido sus tasas de ISR a las sociedades en varios puntos porcentuales. Otros, como Corea y Portugal, los han aumentado. Se han implementado mejoras en la base impositiva corporativa en Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá, mientras que las bases impositivas se han vuelto menos competitivas en Chile y Corea”, agregó.

Ante la pandemia del Covid-19, varios países han tenido que implementar cambios temporales en sus sistemas tributarios, como otorgar incentivos fiscales a las empresas o personas, lo cual los pone con poco margen de maniobra respecto a sus ingresos.

“Enfrentados a la escasez de ingresos debido a la recesión, los países deberán considerar la mejor forma de estructurar sus sistemas tributarios para fomentar la recuperación económica y aumentar los ingresos”.

Retiros parciales por desempleo a la baja
La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) actualizó sus datos a septiembre y demostró que los retiros parciales por desempleo en las Administradoras de Fondo para el Retiro (afores) tuvieron un descenso mensual de 53 millones de pesos. Así, el monto total al noveno mes del año sumó 14,376 millones de pesos.

En septiembre, el monto total de retiros fue de 1,880 millones de pesos cifra menor a 1,933 millones que se registró en agosto. Es el segundo mes en que el monto de los retiros tuvo una reducción en su comparación mensual.

La Consar refiere que a septiembre 23.5 millones de trabajadores solicitaron dinero de sus afores. Esta cifra es casi tres veces superior a la registrada en septiembre del 2019 con 8.4 millones.

Pensionissste fue la administradora que más transacciones realizó con 8.7 millones, desde 8.2 registrado en agosto, le siguió XXI Banorte con 3.9 millones y Profuturo con 3.6 millones.