Acción de la compañía cayó 4,89% en la jornada de ayer, mientras que los índices europeos cerraron con alzas moderadas y leves bajas

Sebastián Montes

Tras el anuncio de la farmacéutica estadounidense Moderna sobre la efectividad de su vacuna, que llegaba a 94,5%, se esperaba una jornada bursátil con reacciones similares a las generadas por Pfizer la semana pasada. Sin embargo, el impulso que se registró en los mercados a nivel global para ese entonces fue mucho mayor que en esta ocasión, pues algunos índices de Europa, Asia y la región cerraron a la baja.

En el viejo continente, donde el optimismo por la vacuna de Pfizer y la alemana BioNTech fue más pronunciado, los cierres de las bolsas más importantes fueron mucho menos llamativos, e incluso registraron números negativos en Alemania, España y Reino Unido, aunque sin pasar de -1%, según datos de Bloomberg (ver gráfico).

Lo mismo sucedió en los mercados latinoamericanos, donde los índices de Perú cayeron 0,56% y los demás crecieron poco, mientras que en las bolsas estadounidenses hubo cierres a la baja en los tres índices debido al aumento de contagios.

Para el economista jefe de Tressis, Daniel Lacalle, lo que ocurrió en la jornada de ayer representa “la típica reacción de comprar el rumor y vender la noticia”. Cuando se anunció la vacuna de Pfizer, la información que llegó era “empiricamente diferente” a la que estimaba el mercado en el sentido de que había una mejora sustancial de las expectativas en cuanto a crecimiento, la recuperación de la economía y la utilización de la vacuna.

“Cuando los mercados se disparan en agosto y septiembre, también se da por rumores de vacuna y recuperación económica en forma de V, entonces hay un punto en el que las noticias nuevas ya están más que descontadas. Además, tanto la bolsa estadounidense, como la europea y la japonesa estaban en índice de sobrecompra la semana pasada”, añadió.

La tesis del economista se confirma al observar el crecimiento de las acciones de ambas compañías, pues en el caso de Pfizer se reportó un alza de 8,86% tras el anuncio de su vacuna, pero Moderna, la jornada de ayer registró una caída de 4,89%. A pesar de ello, en un escenario u otro, Lacalle vaticinó que las compañías farmacéuticas van a hacer esfuerzos mayores a los que tienen en su capacidad de distribución para aumentar la producción al máximo.

Además de verse motivada por un tema de rentabilidad, dicha iniciativa también buscaría atajar la posibilidad de un déficit en la disponibilidad de vacunas cuando estas sean lanzadas al mercado. Según cifras de Boston Consulting Group, la capacidad de fabricación del antídoto contra el covid-19 a nivel mundial alcanzaría a 5.500 millones de personas, dejando a 2.300 millones de habitantes desprotegidos para 2021.

Incluso, la firma detalló que las naciones ricas tienen 13 veces el cubrimiento per cápita de la vacuna frente a los países de bajos ingresos. Ese indicador les permitiría cubrir hasta 260% de su población mediante dosis preordenadas, mientras que en las naciones más desfavorecidas solo se atendería a 20% con adquisiciones proyectadas.

Cabe resaltar que los problemas en torno a las vacunas no se remiten solo a la falta de acceso, sino a los reparos de la misma población alrededor del medicamento que elaboran las farmacéuticas en la actualidad. De acuerdo con una encuesta elaborada por Ipsos y el Foro Económico Mundial (FEM), hasta 17% de los adultos a nivel mundial no se aplicarían la cura.

LOS CONTRASTES

  • Daniel LacalleEconomista jefe de Tressis

    “En muchos casos, el mercado empieza a descontar que esa mejora macroeconómica y de consumo ya está incluida en las valoraciones de la inmensa mayoría de los indicadores”.

  • Gayle MarkovitzEditora del FEM

    “Los sistemas de rastreo se enfrentan a desafíos de implementación y algunos países, especialmente en Europa, están entrando en un nuevo ciclo de bloqueos y una creciente fatiga pandémica”.

Entre las dudas que reflejó el escrutinio, que incluyó a casi 20.000 ciudadanos de 15 países entre 16 y 74 años, se reveló que 34% de los encuestados tiene dudas acerca de los efectos secundarios de la vacuna, mientras que 33% teme que los ensayos clínicos realizados para anunciar la efectividad de los medicamentos se estén llevando a cabo “demasiado rápido”.

“Si bien las cifras de este último estudio muestran que, en general, hay más confianza en una vacuna contra el covid-19, la creciente vacilación es material y destaca que no funcionará si las personas no la toman”, señaló la editora del FEM, Gayle Markovitz.

En cuanto a la posible incidencia de estos cuestionamientos en la recuperación económica global, Lacalle indicó que no serán factores de gran relevancia, pues si bien todos estos elementos son correctos desde el punto de vista macroeconómico y de políticas públicas, ya eran bien conocidos antes. “Con que haya 30% de la población de mayor riesgo con acceso a vacunas, como ocurre con la gripe o el dengue, se elimina el riesgo de que se convierta en una pandemia que genere muchos más impactos negativos”, subrayó. Por ahora se esperan anuncios de otros laboratorios.

Hay que tener cautela con la recuperación económica
Lacalle mencionó que las estimaciones económicas a nivel mundial ya descontaban la existencia de una vacuna para 2021. “Cuando todo el mundo ya ha estimado que la economía global crecerá 5,5% el próximo año porque habrá acabado el problema de la pandemia, no podemos pensar que, por el simple hecho de que Pfizer, Astrazeneca o Moderna vayan a producir más, se generará un impulso adicional. El mercado estaba caro desde la recuperación de mayo/junio, con máximos históricos”, concluyó.