El promedio de conectividad a banda ancha el los países miembro es 27%, Corea y Japón tienen los porcentajes más altos con 82% y 79%

Sofía Solórzano C - lsolorzano@larepublica.com.co

La digitalización ha sido de gran ayuda durante estos meses de pandemia para aliviar los efectos de la crisis económica y continuar con algunas acciones cotidianas como el estudio o el trabajo. Se estima, incluso, que el tráfico de internet aumentó 60% en estos meses, pero ese proceso de transformación también evidenció grandes brechas de conectividad.

“El covid-19 acentuó nuestra dependencia de las tecnologías digitales y expuso la realidad de las brechas digitales entre los países y en el interior de estos. Los hogares y las empresas de todo el mundo sienten los efectos tangibles de un avance desigual en la transformación digital”, comentó lrik Vestergaard Knudsen, secretario general adjunto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

Al respecto la entidad realizó un nuevo informe de Perspectivas de la Economía Digital, en el que se reiteró la necesidad de cerrar estas brechas puesto que se corre el riesgo de que algunas personas y empresas queden en mayor desventaja para la era poscovid.

El documento se enfoca en las cifras de conexión a banda ancha de 2019. En promedio la Ocde tenía 27% de suscripción a estas redes y evidencia brechas amplias con países con porcentajes por encima de 80% y otros por debajo de 5%.

En el caso de los países de América Latina que figuran en la Ocde, Chile registró 25% en suscripción a banda ancha; México contaría con 22%, mientras que Colombia lo haría con 14%.

Corea y Japón mantienen los porcentajes más altos con 82% y 79% respectivamente; mientras que países como Alemania, Austria, Bélgica, Grecia, Israel y Reino Unido tienen 5% o menos. Según comenta la entidad esto se daría porque las zonas rurales no suelen contar con conexión de alta velocidad en esos países.

“La Ocde ha encontrado que hay enormes brechas entre países y al interior de los países. La tasa de población conectada a internet en América Latina fue 68% en 2018, el doble de ocho años atrás, pero aun lejos del 84% de la Ocde”, comentó Sebastián Trujillo, consultor experto en temas de la entidad.

Este documento cuenta con cifras a 2019, e incluso, en ese panorama antes de la pandemia se ve un incremento en el uso de redes de banda ancha, acceso a la nube y acceso a internet.

LOS CONTRASTES

  • Sebastián TrujilloConsultor en temas de la Ocde

    “Cerrar la brecha digital se convierte entonces en una de las mayores prioridades de la pandemia para los países y los paquetes de ayuda económica son una oportunidad ideal para hacerlo”.

El los últimos cuatro años, por ejemplo, el uso promedio de datos móviles por suscripción se cuadruplicó, mientras que los precios de banda ancha móvil se habrían reducido hasta 59% entre 2013 y 2015. Además, para junio de 2020, la conexión 5G ya estaba presente en más de 22 países de la Ocde.

Esto también habría migrado a las instituciones; el uso de servicios de gobierno electrónico pasó de 43% en 2010 a más de 58% para 2019. Y, en el caso de las empresas privadas, las ventas en línea habrían crecido como consecuencia de la pandemia.

“La demanda por servicios de conectividad ha aumentado enormemente gracias a la pandemia. Ahora muchas más empresas están vendiendo sus productos por internet; muchas más personas trabajando desde lugares remotos; y más jóvenes queriendo estudiar desde sus casas”, añadió Trujillo.

Algunas de las soluciones que plantea el informe para mejorar la brecha digital es reforzar la instalación de la banda ancha promoviendo la inversión privada y la competencia, fomentar el intercambio de infraestructura y dotar de conexión, al menos en niveles mínimos, a las zonas rurales.

Para la Ocde hay una necesidad de incrementar y priorizar la conectividad y reducir estas brechas para que todos avancen en igualdad de condiciones. Uno de los principales retos con un incremento en el uso de las nuevas tecnologías será garantizar un ambiente digital seguro para los usuarios en materia de protección de datos y de información y contar con mayores controles y políticas.

“El presente es un punto de inflexión para la transformación digital, y la forma que adopten nuestras economías y sociedades en la etapa posterior al covid dependerá de cuán bien podamos avanzar y reducir dichas brechas”, concluyó el secretario Knudsen.