La Ocde alertó acerca de que este momento puede ser visto por algunas compañías como una oportunidad para inflar precios

Paola Andrea Vargas Rubio - pvargas@larepublica.com.co

Con más de 8,2 millones de casos en el mundo, el covid-19 continúa trazando varios retos para la economía a nivel global. Según el estudio ‘El covid-19 y la Conducta Empresarial Responsable’ de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), las estrategias que han adoptado los gobiernos y las empresas para mitigar el choque en sus cuentas podrían generar efectos negativos para sí mismos.

Por ello, la Ocde propone “un enfoque de conducta empresarial responsable (CER) para la respuesta a la crisis del covid-19. Esto ayudará a garantizar que los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza establecidos en los estándares de CER reconocidos internacionalmente sean centrales en el diseño e implementación de las respuestas gubernamentales y empresariales”.

Para lograr el enfoque CER que se propone desde la Ocde se recomienda que las empresas tracen hojas de ruta que abarquen algunos puntos específicos como relaciones laborales en las que se estimule la participación de las partes interesadas de la organización, prácticas sólidas de gestión de salud y seguridad para los trabajadores, tener un gobierno corporativo relacionado con la preparación para desastres y la planificación de continuidad, entre otras medidas.

LOS CONTRASTES

  • Miguel JaramilloDir. de Ingeniería Administrativa de la Universidad EIA

    “Algunas compañías podrían sacar provecho de lo que está pasando, por ejemplo, podrían comprar a bajo precio una empresa que no la está pasando bien por la crisis”.

  • Luis Fernando MartinConsultor empresarial internacional

    “Las organizaciones deben generar varias acciones. Deben diseñar una planeación por escenarios en la que incluyan panoramas como el que están enfrentando ahora”.

Teniendo en cuenta estos enfoques, Miguel Jaramillo, director de Ingeniería Administrativa de la Universidad EIA, explicó que los líderes empresariales deben pensar en que hay que atender la reactivación en el corto plazo, pero sin dejar de lado que las medidas que se adopten ahora deben ser sostenibles a mediano y largo plazo, con el fin de no generar mayores consecuencias.

Esta recomendación por parte del organismo internacional parte de que la crisis ha traído consigo varios desafíos para los diferentes sectores como lo muestra el gráfico, entre los que se destacan inconvenientes en las cadenas de suministro, problemas de flujo de efectivo y la imposibilidad de cumplir con las fechas de entrega.

Sobre esto, Luis Fernando Martin, consultor empresarial internacional, explicó que este es un momento en el que las organizaciones tienen que reinventarse, por lo que se recomienda aprovechar todo el tema de la virtualidad y trazar estrategias que permita una mayor eficiencia en todos los campos de la organización.

La Ocde también destacó que más allá de estos retos, “esta crisis puede ser vista como una oportunidad para incurrir en prácticas anticompetitivas, como los acuerdos entre empresas para inflar los precios, para bajar los salarios en el sector o para buscar construir posiciones monopolios en el mercado de productos cruciales como los farmacéuticos”, citó el organismo en el informe que puede leer aquí.

Dichas prácticas podrían generar dificultades para las compañías una vez termine la pandemia, señaló Jaramillo, quien añadió que estamos en un momento en el que se necesita de una alta dosis de responsabilidad, la cual inicia en los consumidores, pasa por las empresas y termina con las decisiones gubernamentales.

Una muestra de la responsabilidad del gobierno se evidencia en que 97% de los países miembros de la Ocde ha anunciado medidas para proporcionar apoyo financiero a las empresas afectadas por la caída de la demanda y 92% ha brindado líneas de ingresos a los trabajadores que pierdan sus empleos.