El BID señaló en un estudio que la región tiene un buen desempeño en medidas básicas de acceso, pero no en calidad de servicios

Paola Andrea Vargas Rubio - pvargas@larepublica.com.co

En medio de los desplomes económicos, las pérdidas de empleos y la expansión del covid-19 en la región, varios expertos a nivel mundial han invitado a los líderes de América Latina a que vean esta crisis como una oportunidad para situar a los países del vecindario por la senda del crecimiento.

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, es uno de los expertos que en reiteradas ocasiones ha dicho que América Latina necesita aumentar el gasto y comenzar a considerar un ambicioso plan de recuperación similar a lo que hizo Estados Unidos durante la Gran Depresión, el cual podría centrarse en la inversión en infraestructura.

En línea con esta afirmación, el BID presentó el informé ‘De Estructuras a Servicios: El Camino a una Mejor Infraestructura en América Latina y el Caribe’ en el que destacó que la mitad de los hogares más pobres gastan 14% de sus ingresos en agua, energía y transporte público, lo que representa 30% más que en relación con otras regiones en desarrollo.

Al elevado gasto por parte de los ciudadanos del vecindario en materia de servicios públicos, se le suma que “la región tiene un buen desempeño en términos de medidas básicas de acceso, pero no en términos de calidad de los servicios. Por ejemplo, 97% de los hogares urbanos de América Latina tiene acceso al agua, pero menos de 40% de las aguas servidas de las ciudades es tratada”, reseñó el organismo internacional.

Otro de los puntos que destacó el BID en esta entrega es que el tiempo promedio de viaje al trabajo en las grandes ciudades de la región es de alrededor de 90 minutos. Mientras que la región está rezagada en penetración de internet y la velocidad de descarga de archivos es 10 veces menor que en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

Partiendo de características como las anteriores, el BID concluyó que la región padece de profundas brechas en materia de infraestructura frente a las economías más desarrolladas. Una muestra de esto es que los países latinoamericanos y del Caribe ha invertido 2,8% de su PIB en infraestructura durante la última década. Esto equivale a la mitad de los presupuestos de países emergentes de Asia.

Para cerrar estas brechas, lograr el crecimiento anhelado durante años y la recuperación poscovid, el BID destacó en el informe que “aumentos relativamente menores en la eficiencia de los servicios mediante un incremento de la digitalización y otras acciones pueden impulsar el crecimiento en 5,7 puntos porcentuales durante un período de 10 años. Para América Latina y el Caribe, eso representa alrededor de US$325.000 millones en ingresos adicionales durante ese decenio”.

LOS CONTRASTES

  • Adriana Molano Fundadora del Centro Latam. de Digital para el Desarrollo

    “La infraestructura per se no resuelve los desafíos que enfrentamos como sociedad y economía. Se necesita tener una estrategia que soporte esta apuesta”.

  • Gregorio GandiniAnalista de Gandini Análisis

    “La inversión en infraestructura es una de las herramientas de política fiscal, de aumento de gasto que más se utiliza porque aumenta el empleo y los ingresos”.

El organismo internacional también señaló en su libro ‘Cómo acelerar el crecimiento económico y fortalecer la clase media: América Latina’ que si los países de la región enfocaran sus inversiones en infraestructura, logística y economía digital podrían crecer a una tasa de hasta 6% o 7% anual en las siguientes dos décadas.

Sobre esto, Gregorio Gandini, analista de Gandini Análisis, explicó que “la inversión en infraestructura es una de las herramientas de política fiscal, de aumento de gasto que más se utiliza. Invertir en infraestructura genera empleo, lo cual aumenta el consumo de los hogares y también ayuda al comercio, al transporte, entre otros rubros de la economía”.

Gandini agregó que para lograr que los países del vecindario alcancen unas tasas de crecimiento como las de los países desarrollados se requeriría de un nivel de coordinación sin precedentes y no dejar de lado de dónde se financiaría este aumento en el gasto, ya que esto traería consigo un efecto en el déficit fiscal de las naciones.

Para lograr el incremento de 5,7 puntos porcentuales y para evitar llevar a cabo inversiones que no respondan a las necesidades actuales, el BID detalló que partiendo del hecho de que los presupuestos serán restringidos, se debe invertir de manera inteligente y sostenible, por lo que se recomienda que sea en áreas en las que las políticas puedan aportar una visión de la infraestructura orientada a los servicios.

Sobre la apuesta por la digitalización de la infraestructura, el BID reseñó en el informe que “la digitalización puede ser una fuente de crecimiento inclusivo: las simulaciones sugieren que aumentaría el ingreso de todos los hogares y que el ingreso de los hogares más pobres lo haría más que el de los hogares ricos, lo cual contribuiría a una mayor equidad distributiva” (ver gráfico).

A lo anterior se le suma que la digitalización reduciría los costos de producción de los servicios y, por lo tanto, del precio que se paga por ellos. Para lograr apuestas como estas hay que superar un gran desafío por parte de las organizaciones. “El reto en estos casos es entender que se requiere llevar a cabo inversiones en infraestructura TI, es decir, desde garantizar la conectividad, tener los dispositivos correctos y contratar los servicios que se necesiten”, dijo Adriana Molano, fundadora del Centro Latinoamericano de Digital para el Desarrollo.

Molano agregó que la infraestructura per se no resuelve los desafíos que de la sociedad y economía. Esta nos sirve como habilitador, pero si no tenemos pensada una estrategia que se soporte en este esfuerzo, al final las inversiones no van a tener el retorno esperado.

Lograr que la conectividad digital llegue a todos es el reto en el vecindario
El BID reseñó que “para sacar provecho de los avances tecnológicos en los servicios de agua y saneamiento, energía y transporte, América Latina y el Caribe tendrá que desarrollar su estructura de conectividad digital. Los indicadores de acceso señalan que muchos países tienen un rezago importante en esa dimensión. Solo dos quintas partes de los hogares cuentan con acceso a internet, y solo dos terceras partes de la población tienen acceso a banda ancha móvil”. A esto se le suma la adaptación lenta de las políticas de medición.

A continuación está el informe completo del BID.