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María Corina Machado
Machado abandonó Venezuela en diciembre, desafiando una prohibición de viajar que se prolongaba desde hacía una década, para recibir el Premio Nobel
La líder de la oposición venezolana María Corina Machado espera regresar a su país antes de que termine 2026 y está instando a Estados Unidos a acelerar los planes para la celebración de elecciones.
En una entrevista concedida a Reuters el domingo por la noche, la ganadora del Premio Nobel de la Paz dijo que se veía "absolutamente" de vuelta en Venezuela pronto, y advirtió de que cuanto más tardara el país en celebrar elecciones, mayor sería el riesgo de disturbios civiles.
"Creemos que para (gestionar) la ansiedad, las expectativas y la urgencia del pueblo venezolano de una manera ordenada y cívica, es muy importante empezar a dar pasos hacia lo que todo el país requiere y exige, que son elecciones libres y justas", dijo.
Estados Unidos capturó al presidente Nicolás Maduro en enero, lo que suscitó esperanzas entre algunos de sus opositores de que Machado, de 58 años, desempeñara un papel central en la gestión del país. En su lugar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso al frente a Delcy Rodríguez, antigua vicepresidenta de Maduro, alegando que Machado no contaba con el apoyo necesario para dirigir el país a corto plazo.
Machado abandonó Venezuela en diciembre, desafiando una prohibición de viajar que se prolongaba desde hacía una década, para recibir el Premio Nobel en Noruega, tras haber vivido principalmente en la clandestinidad durante más de un año tras las controvertidas elecciones de 2024.
Maduro fue declarado ganador en esas elecciones frente al candidato de la oposición Edmundo González, lo que provocó protestas en todo el país. A Machado, ingeniera industrial de formación, se le había prohibido presentarse a las elecciones.
Desde entonces, Rodríguez se ha ganado los elogios del Gobierno estadounidense por su actuación, pero Machado lo rechazó como una señal de que Trump la quería en el cargo a largo plazo. "Lo que oí fue al presidente Trump elogiando cómo ella sigue sus instrucciones", dijo.
"Ellos (el Gobierno de Delcy Rodríguez) nunca han estado tan débiles como ahora, (...) están empezando a darse cuenta de que las cosas han cambiado y que este es un momento totalmente diferente".
Machado dijo que, con la captura de Maduro, los venezolanos esperaban cambios importantes en el Gobierno y la economía, y que esas expectativas debían satisfacerse rápidamente para evitar el riesgo de "anarquía".
"Es como una enorme presa que ha ido (acumulando) cada vez más energía, frustración, valor y expectativas", afirmó.
"Mi reto, nuestro reto, es canalizar esas energías de forma pacífica, cívica, con un único objetivo, que es un proceso electoral. Si la gente siente que ese no es el propósito de todo lo que está sucediendo, estas fuerzas podrían descontrolarse".
Machado dijo que es necesario actualizar el censo electoral antes de las elecciones para incluir a quienes antes tenían prohibido votar, y que hay que seleccionar a nuevos miembros del consejo electoral, algo que podría lograrse "en ocho o nueve meses". Se abstuvo de decir que Trump, a quien regaló su medalla del Premio Nobel, no estaba actuando con la suficiente rapidez.
"No estaríamos donde estamos ahora, avanzando, si no fuera por la decisión del Gobierno estadounidense y del presidente Trump de llevar a Nicolás Maduro ante la justicia. Pero, sin duda, comprendo la urgencia y las demandas de mi pueblo y creo que debemos avanzar en el proceso democrático y electoral", dijo.
Durante su viaje a Madrid, Machado celebró el sábado un mitin para los venezolanos exiliados, que atrajo a miles de personas a la Puerta del Sol de la capital española para escucharla decir que pronto podrían volver a casa.
Aproximadamente una cuarta parte de la población de Venezuela se ha dispersado por América Latina, el Caribe, España y Estados Unidos desde 2014, huyendo de una economía dependiente del petróleo y paralizada por la mala gestión.
Se reunió con los líderes de la oposición de derecha española, pero se negó a encontrarse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y dijo a Reuters que La Moncloa no había hecho lo suficiente para plantar cara al régimen de Maduro.
"Esperábamos que España fuera quizás la voz principal a la hora de poner de relieve la horrible situación de nuestro país, los crímenes contra la humanidad que se han cometido, el terrorismo de Estado que se ha desplegado. Por desgracia, no fue así".
"Afortunadamente hay otras voces, y me he reunido con algunas de ellas esta semana, y sin duda sentimos que en Europa tenemos un aliado de los valores occidentales y para reconstruir en Venezuela instituciones que perduren durante siglos".
Desde que abandonó Venezuela, Machado ha residido principalmente en Estados Unidos y ha expresado su alegría por poder reunirse con sus tres hijos adultos. "Como madre, siempre me he sentido muy culpable por las consecuencias que mi familia, especialmente mis hijos, han sufrido a causa de mis decisiones", dijo.
"Me digo a mí misma cada día que lo hago por ellos, por todos y cada uno de los jóvenes venezolanos y por aquellos que aún no han nacido, para que tengan un país del que se sientan orgullosos y puedan vivir como ciudadanos libres". Machado pidió a sus hijos que vivieran en el extranjero por motivos de seguridad tras convertirse en diputada.
También ha disfrutado poniéndose al día con los avances tecnológicos de los últimos 20 años que no habían llegado a Venezuela, y afirma que descubrir el servicio de transporte de Uber fue toda una revelación. "Por otro lado, estoy acostumbrada a mi país. Siento que debería estar de vuelta con mi gente y estoy contando los días".
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