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Millicom a lo largo del tiempo
Bajo la marca Tigo y con el respaldo del empresario francés, Xavier Niel, Millicom se consolida como un operador de telecomunicaciones en América Latina clave
Durante años, el negocio de las telecomunicaciones en América Latina se movió bajo una lógica casi inamovible. Grandes multinacionales europeas dominaban el mercado, definían precios, marcaban el ritmo tecnológico y controlaban la infraestructura crítica. Sin embargo, mientras la región avanzaba hacia la digitalización acelerada, el modelo tradicional comenzó a mostrar grietas. La salida progresiva de grandes operadores históricos abrió una ventana que pocas compañías estaban preparadas para aprovechar. Ahí apareció Millicom International Cellular S.A.
Lo que hoy parece una expansión calculada y agresiva es, en realidad, el resultado de más de tres décadas de construcción estratégica y cambios estructurales dentro del sector global de telecomunicaciones. “Millicom entendió que el negocio ya no era ser el más grande en cada país, sino ser lo suficientemente eficiente para sobrevivir en mercados cada vez más competitivos”, dijo Jorge Fernando Negrete, presidente de Digital Policy & Law.

Millicom fue fundada en 1990 en Luxemburgo, pero su ADN empresarial nació en Suecia. La empresa surgió bajo el paraguas del conglomerado de inversión Investment AB Kinnevik, controlado históricamente por la familia Stenbeck.
El gran arquitecto inicial fue Jan Stenbeck, considerado uno de los empresarios más disruptivos del norte de Europa en telecomunicaciones y medios. Su estrategia era apostar por mercados donde otros no querían entrar todavía. Tras su muerte en 2002, el liderazgo estratégico pasó a su hija, Cristina Stenbeck, quien mantuvo el enfoque de expansión internacional, especialmente en mercados emergentes. “Millicom aprendió a operar en mercados complejos. Eso después se volvió su ventaja competitiva”, señaló Negrete.
El segundo gran punto de inflexión llegó décadas después, cuando el empresario francés Xavier Niel se convirtió en el principal accionista, con cerca de 40% de participación desde 2019.
Niel ya había revolucionado el mercado francés con Iliad y el operador Free, apostando por un modelo de telecomunicaciones de bajo costo, alta eficiencia y fuerte inversión en infraestructura. Su entrada a Millicom marcó un cambio estructural: la compañía decidió salir progresivamente de África y concentrar su estrategia en América Latina. “Las telcos ya no pueden ser estructuras gigantes llenas de costos. El 5G exige inversiones hasta 20 veces mayores que el 4G. Si no operas con eficiencia, desapareces”, agregó el presidente de Digital Policy & Law.
Sin embargo, el verdadero salto de escala llegó cuando Telefónica inició su proceso de venta de activos en América Latina para reducir deuda y reenfocar su negocio en Europa. Millicom vio la oportunidad de comprar infraestructura existente, integrar operaciones y escalar rápidamente. Con el apoyo del holding francés NJJ Holding SAS, la compañía ejecutó adquisiciones estratégicas en Nicaragua, Panamá, Uruguay, Ecuador, Colombia y Chile. “Compran activos que ya existen, los integran bajo un modelo de costos más eficiente y luego reinvierten en red e infraestructura”, dijo Negrete.
Esa nueva etapa coincidió también con cambios en la dirección ejecutiva. Bajo el liderazgo del CEO Marcelo Benítez, la compañía reforzó una estrategia basada en adquisiciones selectivas, integración operativa y disciplina en la inversión.
El modelo operativo que permitió esa expansión se basa en una lógica de eficiencia estructural. Negrete explicó que la compañía funciona como una “Telco de bajo costo”, lo que implica estructuras organizacionales más simples, inversión estratégica y reinversión constante de capital. En su visión, “esta transformación no es exclusiva de una empresa, sino de todo el sector global de telecomunicaciones, que enfrenta el desafío de invertir sumas cada vez mayores en infraestructura, especialmente en tecnologías como 5G, mientras los ingresos por usuario tienden a estancarse o incluso a disminuir. En ese contexto, operar con estructuras livianas pasó a ser una necesidad para sobrevivir”.
La expansión regional se desarrolló en etapas. Primero, la consolidación en Centroamérica, donde la compañía construyó su base histórica en países como Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá. Luego, el avance hacia la región andina, con movimientos en Colombia y Ecuador. Finalmente, la entrada al Cono Sur con adquisiciones en Uruguay y Chile, esta última realizada en alianza con NJJ Holding SAS, vehículo de inversión controlado por Xavier Niel. Esta última operación se convirtió en uno de los hitos más visibles del proceso de expansión reciente.
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