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Joe Biden, presidente de EE.UU.
Algunos de los beneficiarios de las ayudas temen que Trump pueda eliminarlas cuando asuma la presidencia en enero
Las empresas se han comprometido a invertir más de un US$1 billón en industrias estadounidenses como los semiconductores y la energía limpia durante el gobierno de Biden, según informó el lunes la Casa Blanca, citando la aprobación de tres leyes fundamentales en los últimos años.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha citado la Ley Bipartidista de Infraestructuras, la Ley Chips y de Ciencia y la Ley de Reducción de la Inflación como ayudas para impulsar su amplio programa de infraestructuras y crear más puestos de trabajo en todo el país.
"Hemos aprobado leyes para reconstruir nuestras infraestructuras, construir una economía de energías limpias y devolver la industria manufacturera a Estados Unidos tras décadas de deslocalización", declaró Biden.
"Estas inversiones en las industrias del futuro garantizan que el futuro sea fabricado en Estados Unidos por trabajadores estadounidenses. Y están creando oportunidades en comunidades que con demasiada frecuencia se quedan atrás", agregó.
Las subvenciones concedidas en virtud de estas leyes han atraído a varios fabricantes de chips y otras empresas a crear o ampliar instalaciones de producción en Estados Unidos.
Sin embargo, las inversiones no fueron suficientes para los demócratas de Biden, que perdieron el control de la Casa Blanca y el Senado en las elecciones de este mes y no lograron recuperar la Cámara de Representantes.
Algunos demócratas han achacado la derrota a las preocupaciones económicas y a la desconexión con los votantes a pesar de las políticas diseñadas para impulsar a la clase media y trabajadora, como los esfuerzos para hacer frente a la subida de precios y el apoyo a los sindicatos.
El presidente electo republicano de Estados Unidos, Donald Trump, capitalizó el deseo de los consumidores de precios más bajos, incluso cuando prometió imponer aranceles que van de 20% al 60% e implementar deportaciones masivas que podrían afectar a varias industrias, en particular a los sectores alimentario y agrícola.
Los estadounidenses ven la inflación como un problema crítico y quieren que Trump aborde el aumento de los precios en sus primeros 100 días en el cargo, según una encuesta de Reuters/Ispos de la semana pasada.
Algunos de los beneficiarios de las ayudas temen que Trump pueda eliminarlas cuando asuma la presidencia en enero.
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