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Este es el lado bueno para América Latina, con el brent cotizando arriba de US$100
Si el precio promedio anual del petróleo se ubicara entre US$90 y US$100 por barril, la industria podría aportar entre $35 billones y $40 billones al año a las finanzas públicas del país
El fuerte aumento del precio del petróleo vuelve a poner a América Latina frente a una oportunidad económica que ya vivió en el pasado. Si el crudo se mantiene en niveles altos, los países productores podrían recibir más ingresos y aliviar las presiones que hoy enfrentan sus finanzas públicas.
Y es que la región atraviesa un momento complejo. El crecimiento económico es bajo, mientras que la deuda pública sigue siendo elevada en muchos países. Según estimaciones del BID, la deuda promedio de los gobiernos latinoamericanos ronda 59% del PIB, y podría mantenerse entre 57% y 66% del PIB hacia 2028.
En ese escenario, el petróleo vuelve a cobrar protagonismo. Cuando el precio del crudo sube, los países que lo producen y exportan reciben más recursos por regalías, impuestos y exportaciones. Esto puede mejorar las cuentas públicas y dar más margen para financiar gasto o inversión. Algo similar ocurrió hace poco más de una década. Durante el boom de materias primas entre 2011 y 2012, los ingresos fiscales relacionados con el petróleo llegaron a representar cerca de 6% del PIB en América Latina y el Caribe. Fue uno de los momentos de mayor bonanza para las economías exportadoras de la región.

Hoy el peso del petróleo sigue siendo importante, pero menor que en ese periodo. En 2022, los ingresos fiscales asociados al crudo representaron alrededor de 3,4% del PIB regional, mientras que en 2024 se ubicaron cerca de 3%.
El impacto del petróleo no es igual para todos los países. Algunas economías dependen mucho más de este recurso. En Guyana y Ecuador, por ejemplo, los ingresos fiscales relacionados con hidrocarburos llegaron a representar cerca de 10% del PIB en 2022, mientras que en Bolivia ese porcentaje fue cercano a 4%. En las economías más grandes de la región el peso es menor, pero sigue siendo relevante. En México, los ingresos petroleros representaron cerca de 2,2% del PIB, en Colombia 2,1% y en Brasil 1,8%.
Gran parte de la producción petrolera latinoamericana se concentra en pocos países. Brasil, México, Colombia, Ecuador y Guyana generan cerca de 93,6% de las exportaciones de petróleo de la región, lo que explica por qué el comportamiento del precio internacional del crudo tiene un impacto directo en sus economías.
Para Colombia, el aumento del petróleo tiene un efecto mixto. Por un lado, puede representar un ingreso importante para el Estado a través de impuestos, regalías y otros aportes del sector de hidrocarburos.
Si el precio promedio anual del petróleo se ubicara entre US$90 y US$100 por barril, la industria podría aportar entre $35 billones y $40 billones al año a las finanzas públicas del país.
Esto ocurre porque el sistema fiscal del sector está diseñado para que, cuando sube el precio del crudo, también aumenten los recursos que recibe el Estado. Sin embargo, el efecto no es completamente positivo. Un petróleo caro también puede generar presiones inflacionarias, especialmente a través del aumento en el precio de los combustibles y de los costos logísticos a nivel mundial.
Además, el incremento del precio internacional puede ampliar la diferencia entre el costo real de los combustibles y el precio interno, lo que puede afectar los subsidios o los mecanismos de estabilización que utilizan los gobiernos.
El aumento del precio del petróleo también impacta directamente a Ecopetrol, la principal empresa petrolera del país y una de las más importantes de América Latina. La compañía planea su operación con precios de referencia cercanos a US$60 por barril. Por eso, cuando el petróleo supera ese nivel, los ingresos y las utilidades aumentan.
Cada dólar adicional en el precio del barril puede generar un impacto de $760.000 millones en el Ebitda y alrededor de $500.000 millones en la utilidad neta anual. Con una producción de 610.000 barriles diarios, los precios actuales del petróleo representarían ingresos adicionales para la compañía y mayores transferencias al Estado.
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