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Esto se dio a conocer por medio de un informe del Banco Mundial junto con la Unesco y Unicef y muestra los retos de retomar

Salomón Asmar Soto - sasmar@larepublica.com.co

Para los estudiantes europeos llegó el final de las clases virtuales por cuenta del covid-19. Ayer, tras seis meses de cambio y de adaptaciones, millones de jóvenes regresaron a las aulas de clase en Francia, Bélgica y Gran Bretaña. Sus pares alemanes, norirlandeses y escoceses ya lo habían hecho desde agosto. Ahora, el gran reto no será solo aprobar las materias y el curso, sino también cuidarse del virus.

Según datos del Banco Mundial, 67 países, ubicados en su mayoría en Europa y Asia Central, han reabierto sus puertas o se están preparando para hacerlo. Para junio, tal y como lo indica la encuesta de esta entidad internacional junto a la Unesco y Unicef, 95% de los países encuestados planeaba la reapertura de los colegios, pero también tomar medidas para evitar los contagios.

Entre estas medidas se encuentran la reapertura a nivel nacional o local, o la incorporación progresiva por cursos, como lo hizo Francia, la contratación de maestros adicionales para cubrir la escasez resultante de aulas pequeñas como el caso de Escocia; la asistencia por turnos en el caso alemán; la introducción de controles de temperatura y medidas de distanciamiento social en países como Dinamarca y Finlandia; y el proporcionar mascarillas y equipo de protección personal a los profesores y estudiantes cuando están en la escuela.

Para el Banco Mundial, las tendencias que han permitido que estos países europeos reabran las escuelas son la baja en la tasa de casos y las pruebas para descarte de covid-19 en docentes y en el personal de las instituciones.

También, se le dio prioridad a los grados que se están preparando para exámenes y a los iniciales, y en algunos casos se mezclará la modalidad presencial y virtual, así como se contemplará la modificación de las aulas para que menos estudiantes las ocupen.

“Como medida para mitigar el impacto del cierre de escuelas en el aprendizaje y para apoyar a la población estudiantil, más de 160 países se trasladaron a algún tipo de aprendizaje a distancia desde marzo de 2020”, cita el documento elaborado por Tigran Shmis, Maria Barron y Kaliope Azzi-Huck del Banco Mundial.

Según el informe, muchos de ellos planean continuar con este modelo de manera exclusiva o utilizarlo como medida complementaria para apoyar clases más pequeñas y la menor presencia física en las aulas.

El ministro francés de Educación, Jean-Michel Blanquer, indicó a los medios de comunicación que el nuevo protocolo sanitario es “simple y claro”, pero algunos profesores, que ya iniciaron el regreso esta semana, lamentan que haya “puntos de interrogación” en cuanto a la organización en los comedores o en los patios de recreo.

En algunos países europeos, los niños saldrán por turnos al recreo, para evitar la masificación. Es el caso de Grecia, donde el regreso escolar previsto el 7 de septiembre podría atrasarse una semana.

En el Reino Unido, por ejemplo, se aconseja a los padres no permanecer durante mucho tiempo en el establecimiento. En Londres, la compañía de transportes colocó autobuses especiales para transportar a los alumnos.

En Bélgica, con una población de casi 12 millones de habitantes y con uno de los niveles más altos de letalidad de covid-19 en el mundo en relación con la población, por detrás de Perú, se han previsto estrictas medidas para evitar los eventuales contagios como la obligación de limitar a cinco personas el poder estar por fuera del hogar.

Esto, debido a que para la primera ministra de ese país, Sophie Wilmès, a pesar del contexto del covid-19, es “fundamental que los niños puedan reanudar una vida escolar normal o tan normal como sea posible”.

En España, donde el regreso a las escuelas será del 4 al 15 de septiembre, dependiendo de las regiones, se dispuso que sea obligatoria la mascarilla para los mayores de seis años, todo el tiempo.
cuidado de los profesores

Además de la seguridad de los niños, el Banco Mundial pide a los países tomar medidas para mantener seguros a los docentes y al personal escolar.

Primero, indica el informe, es importante para cada uno de estos países determinar cuántos de los profesores en las escuelas pueden tener condiciones que los ponen en mayor riesgo de enfermedad grave si contraen covid-19. Por ejemplo, un análisis en los EE.UU. estima que uno de cada cuatro maestros o personal docente estadounidenses estaría en mayor riesgo si llegaran a enfermarse.

Por lo tanto, el Banco Mundial recomienda a los sistemas educativos planificar cómo responder a la escasez de maestros, ya sea si se enferman o si se necesitan más para cumplir con implementar clases más pequeñas, la cobertura médica para docentes y de su licencia por enfermedad.

Otro dato, resaltado en el informe trae a colación una estimación del Banco Mundial, en la que se asegura que “los cierres de escuelas hasta la fecha podrían resultar en una pérdida de 0,6 años de escolaridad ajustada por calidad, reduciendo los años efectivos de escolaridad básica que los niños logran durante su vida escolar de 7,9 años a 7,3 años”.

Algunos países piensan en seguir digitalizando los procesos

Para aumentar la accesibilidad, algunos gobiernos están distribuyendo dispositivos digitales y mejorando las opciones de conectividad. Por ejemplo, en Croacia, los proveedores de telecomunicaciones han acordado distribuir tarjetas SIM a estudiantes de bajos ingresos para que puedan tener acceso gratuito a Internet. Por su parte, Kazajstán está introduciendo un acceso ilimitado a 380 plataformas y recursos educativos nacionales proporcionado por todos los operadores móviles para estudiantes y profesores.