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Fedetur estima que entre diciembre y marzo llegarán 100.000 turistas extranjeros. La temporada anterior, ingresaron 1,2 millones

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“El impacto de la pandemia ha sido devastador”. Así resume el presidente de Fedetur en Chile, Ricardo Margulis, el golpe que recibió la industria turística este año por las cuarentenas aplicadas en el país para contener el covid-19.

El sector turístico chileno estuvo prácticamente paralizado entre marzo y fines de agosto, mes en que los restaurantes de las comunas en fase 3 recibieron autorización para abrir sus terrazas. En septiembre, la autoridad permitió los viajes interregionales.

“2020 va a ser un año malo, pero no va a ser tan malo porque tuvimos un verano relativamente bueno”, dice con una cuota de optimismo el representante del gremio que reúne a restaurantes, hoteles y líneas aéreas, las empresas que sintieron con más fuerza el impacto económico del coronavirus.

El turismo no cerró bien 2019. Para noviembre esperaban dos eventos internacionales masivos: la realización de la COP25 y el encuentro de líderes de Apec. Pero el estallido social cambió los planes y obligó a la suspensión de ambos encuentros, generando pérdidas millonarias.

Varias de las reservas internacionales para el verano se cancelaron, pero fueron levemente compensadas porque los turistas nacionales prefirieron vacacionar en Chile. El alza del dólar, el efecto de los eventos de octubre en el empleo y el crecimiento, y el comienzo de los contagios de covid-19 en Europa, fueron los factores determinantes.

Malos pronósticos
En un año normal, llegaban a Chile 5,3 millones de extranjeros. Debido al estallido social y la crisis económica en Argentina, en 2019 ingresaron 4,5 millones de personas. En la última temporada estival -entre diciembre y marzo- visitaron el país 1,2 millón de personas. Para este verano, Fedetur estima que solo se recibirán 100.000 turistas extranjeros, una caída de 90%.

Como consecuencia, el sector pasará de emplear 600.000 personas a fines de 2019, a 155.000 este año. Los pronósticos también son negativos para el próximo año: sólo 1 millón de personas visitarían Chile. Además de las preocupaciones sanitarias, “vamos a tener un verano afectado por la crisis económica, porque hay mucha gente que ha perdido el empleo en Chile y hay otros que están con disminución de renta”, puntualiza Margulis.

La recuperación no será rápida. “Estimamos que va a tomar dos años recuperar las cifras de 2019 en el turismo interno, y en el turismo externo tomará más, unos cuatro años”, proyecta, y eso en un escenario en que la vacuna contra el covid-19 comience a comercializarse masivamente en el tercer trimestre de 2021.

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