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Mikel Oyarzabal y Dani Olmo celebran después de que España se clasificara para la final del Mundial. Reuters
En 2010, España ganó el Mundial de Sudáfrica, y el índice español avanzó 24% en cuatro años posteriores, frente a 42% del índice del país finalista y 26% de la Bolsa anfitriona
Los mercados siguen con atención el Mundial de Fútbol, o al menos eso podría deducirse por los numerosos informes sobre el torneo que los analistas de los bancos de negocios están enviando a sus clientes institucionales.
Tras la victoria de España en la semifinal ante Francia, el banco estadounidense Goldman Sachs, anunció que las probabilidades de que el equipo de Luis de la Fuente gane el torneo se han disparado hasta 60,8%, gracias a su “despliegue táctico magistral” frente a los galos.
Llegar a esta final puede tener premio para los mercados españoles. Un estudio del bróker AJ Bell, tomando como referencia los Mundiales celebrados desde 1994, revela que las Bolsas de los países finalistas generan un retorno mucho mayor que el del país anfitrión del torneo, en este caso Estados Unidos, con algunas sedes en Canadá y México.
De media, en los cuatro años posteriores al Mundial, el parqué de la selección ganadora da 59% de rentabilidad total, por un 61% del finalista, por solo 27% de la Bolsa del organizador.
Esa conclusión parece ir en contra de las teorías sobre el impulso económico favorable que reciben los países al acoger un gran acontecimiento deportivo como el Mundial. Pero en los mercados, puede ser más significativo el efecto de optimismo hacia una Bolsa que genera el que su equipo de fútbol avance en un torneo seguido por cientos de millones de espectadores en todo el mundo.
“Puede parecer sentido común invertir en el país organizador por los beneficios económicos del gasto en viajes, hoteles, comida y alimentación, además de las inversiones en infraestructuras. Pero mirando a la historia, hay que repensar esa teoría”, explicó Dan Coatsworth, de AJBell.
Otra explicación para ello es que las selecciones de un país suelen tener entre sus patrocinadores a algunas grandes cotizadas, cuya imagen mejora si hay éxito deportivo.
En 2010, España ganó el Mundial de Sudáfrica, y el índice español avanzó 24% en cuatro años posteriores, frente a 42% del índice del país finalista (Países Bajos) y 26% de la Bolsa anfitriona.
Durante la celebración del torneo en Sudáfrica, el Ibex avanzó 5%, y en las tres semanas posteriores a la victoria del 11 de julio, se revalorizó otro 5%, llegando a rozar 10.500 puntos al final de julio.
Actualmente Ibex está en 19.300 puntos y una situación económica estable en España y la zona euro. Esto puede hacer que el país aproveche mejor ese efecto positivo a corto plazo de triunfar en el Mundial, lo que permitiría romper por primera vez la barrera de 20.000 puntos.
Evidentemente, si se produce cualquier cambio sustancial en el entorno económico o financiero, el sentimental efecto positivo del fútbol quedaría diluido.
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