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Del túnel de vestuarios del Mundial a las pasarelas de París, el bolso se ha instalado en el armario masculino. Futbolistas, actores y músicos lo lucen sin complejos, las grandes casas de lujo lo colocan en el centro de sus desfiles de hombre
Aunque hoy se presente como una novedad, llevar las cosas en una bolsa colgada del cuerpo es casi tan antiguo como el propio ser humano. Ötzi, el hombre de hielo hallado en los Alpes y que vivió hace más de 5.000 años, llevaba una pequeña bolsa sujeta al cinturón.
Durante siglos, hombres y mujeres usaron faltriqueras para guardar monedas y objetos personales. Fue la llegada de los bolsillos cosidos a la ropa masculina, a partir del siglo XVII, lo que fue relegando el bolso al terreno femenino. Lo que vivimos ahora se parece más a una recuperación que a una revolución.


La necesidad práctica también ha cambiado. El móvil, las llaves, los auriculares, el cargador, la cartera o el portátil ya no caben en un bolsillo, y la ropa más amplia y relajada que domina hoy el armario masculino tampoco ayuda a cargar con todo. El diseñador estadounidense Tyler Ellis lo resumía así en Forbes: el bolso de hombre "resuelve una necesidad real", y esa combinación de función y estilo de vida, añadía, "no desaparece con los ciclos de la moda".



Las cifras acompañan. Según la consultora Global Market Insights, citada por Forbes, el mercado mundial de bolsos de lujo para hombre alcanzó US$11.800 millones en 2025 y podría llegar a US$18.400 millones en 2035, con un crecimiento anual cercano al 5%. El interés del público también se dispara: las búsquedas en Google del término mens handbag (bolso de hombre) se multiplicaron por más de seis en el último año, según los datos de Google Trends que recoge el boletín especializado The Data Fashion Brief.
El crecimiento llega, además, en un momento delicado para el lujo, que ha perdido clientes en los últimos años y ha visto cómo la marroquinería, uno de sus grandes motores, se frenaba en 2025. Para las firmas, el hombre que compra bolsos es una de las pocas áreas con margen de crecimiento.


Las grandes casas lo han entendido. En los desfiles masculinos de primavera-verano 2027, el bolso apareció en 15% de los looks de las once principales firmas de lujo, según el análisis publicado por FashionUnited. En algunas fue casi omnipresente: Thom Browne lo incluyó en 96% de sus salidas y Louis Vuitton, en 81%. Celine y Simone Rocha lo llevaron a más de un tercio de sus looks.
Louis Vuitton es probablemente el caso más visible. Desde que Pharrell Williams asumió la dirección creativa de su línea masculina en 2023, la casa ha reinterpretado para el hombre iconos como el Speedy, un modelo nacido en los años treinta y asociado durante décadas a la clientela femenina. Bottega Veneta, Hermès, Dior, Prada, Loewe o Chanel también han ampliado su oferta, con modelos que muchas veces se venden sin distinción de género.

Si hay un factor que ha acelerado la normalización, es la visibilidad de hombres con enorme influencia. El actor australiano Jacob Elordi, embajador de Bottega Veneta, se ha convertido en una referencia con el Andiamo, un bolso que lleva tanto en eventos como en su día a día. Timothée Chalamet, Harry Styles, A$AP Rocky o David Beckham también han sido fotografiados con bolsos de mano. Chanel, una casa históricamente femenina, ha fichado como embajadores a A$AP Rocky y, más recientemente, a Pedro Pascal, según FashionUnited.

Pero el escaparate más potente está en el fútbol. Las llegadas de los jugadores a los estadios y concentraciones, los llamados tunnel fits, se han convertido en una pasarela paralela. Durante el Mundial de 2026, Lamine Yamal fue fotografiado con un tote de Chanel y Nico Williams con un Amazona de Loewe. Erling Haaland alternaba bolsos de Hermès, Kylian Mbappé y Jude Bellingham apostaban por Dior y Louis Vuitton, y Rúben Dias combinaba Chanel, Louis Vuitton y Bottega Veneta.
Que figuras admiradas por millones de aficionados, en un entorno tradicionalmente tan masculino como el vestuario, lleven bolso con naturalidad ha contribuido como pocas cosas a desmontar el prejuicio.

El auge del bolso masculino forma parte de un cambio más amplio en la forma de vestir, sobre todo entre los más jóvenes, que se mueven con más libertad entre categorías que antes parecían cerradas.
FashionUnited cita proyecciones que sitúan el mercado de ropa unisex para la generación Z en unos U$60.000 millones en 2033, cinco veces más que en 2024. Muchas firmas ya no diseñan un bolso de hombre y otro de mujer, sino un bolso, a secas, en distintos tamaños y acabados.
Los formatos que más triunfan en el armario masculino reflejan esa mezcla de función y estilo: el tote o bolso de mano amplio, la bandolera cruzada al pecho, la bolsa de viaje tipo Keepall o los pequeños bolsos de mano que caben bajo el brazo. Ed Walsh, fundador de la firma británica Au Départ, lo explicaba en Forbes: lo que buscan sus clientes es "un bolso que puedas llevar al trabajo y a cenar por la noche, refinado".
El resultado es que, para muchos hombres, el bolso ha dejado de ser una declaración y se ha convertido en algo tan cotidiano como el reloj o la cartera. Estas son algunas de las propuestas más destacadas para este otoño.
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