La contaminación aumenta la propagación, genera mayor susceptibilidad y empeora la gravedad de la infección del nuevo coronavirus

Paola Andrea Vargas Rubio - pvargas@larepublica.com.co

¿Qué sabemos acerca de la relación entre la contaminación atmosférica y el covid-19?, ¿los países pueden retomar la senda de un crecimiento más limpio y estimular el crecimiento económico? Estos son algunos de los interrogantes que intentó responder el Banco Mundial en su más reciente publicación ‘Contaminación atmosférica: confinada, pero no detenida por el nuevo coronavirus’.

A lo largo del texto, el organismo internacional detalló que con base en diferentes estudios y con lo señalado por varios epidemiólogos, la contaminación atmosférica puede incidir en la pandemia generada por el covid-19 de tres maneras, las cuales son: aumentando la propagación; aumentando la susceptibilidad; y empeorando la gravedad de la infección.

Las anteriores afirmaciones partes de que, por ejemplo, “se cree que el virus se transmite por gotículas que quedan suspendidas en el aire, en particular cuando una persona infectada estornuda o tose. Dado que la tos es una respuesta común a la contaminación atmosférica, es probable que esta aumente la transmisión”, citó el Banco Mundial en la publicación.

Pese a lo anterior, el organismo internacional reseñó que las investigaciones sobre las maneras en las que la contaminación atmosférica incide en la pandemia no son concluyentes, no se debe dejar de lado que “durante la epidemia de síndrome respiratorio agudo grave (Srag) en 2003, en varios estudios se estableció un vínculo entre la contaminación atmosférica y el aumento de la mortalidad por Srag. Los pacientes de Srag en regiones de China con un alto índice de la calidad del aire fallecieran debido a la enfermedad era dos veces mayor en comparación con los pacientes de regiones con un índice bajo”.

En línea con esto, Alfonso Avellaneda, docente de Ingeniería ambiental de la Universidad El Bosque y experto en Medio ambiente y energías alternativas, aseguró que las personas con daños en su salud por la contaminación, que afecta el aparato respiratorio, son más susceptibles a morir por covid.

Confinamiento y ambiente
Además en el informe, el Banco Mundial hizo referencia sobre si el confinamiento ha mejorado la calidad del aire. Sobre esto, el organismo detalló que los niveles de Dióxido de nitrógeno (NO2) disminuyeron marcadamente en el mundo durante el confinamiento tal como se muestra en los mapamundis.

LOS CONTRASTES

  • Gonzalo AndradeDirector del Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional

    “Uno de los impactos del covid-19 en el ambiente es la mejora de la calidad del aire. Por ejemplo, en Bogotá y Medellín no hay emergencias por el aire hoy en día”.

  • Ximena BarreraDir. Relaciones de Gobierno y Asuntos Internacionales WWF

    “Los paquetes de estímulo y las medidas políticas deben evitar un retroceso frente a los estándares medioambientales y ser coherentes con los compromisos climáticos”.

Otra de las conclusiones de la publicación es que los niveles de NO2 bajaron marcadamente en Hubei (China), Francia, y la llanura indogangética (India) durante los aislamientos. A pesar de estos resultados, el organismo concluyó que “la calidad del aire tiene varios componentes y las mejoras no fueron congruentes como resultado del confinamiento, en particular en cuanto concierne al contaminante más nocivo para la salud humana: PM2,5”.

Teniendo en cuenta algunos avances que se han logrado en materia ambiental, Ximena Barrera, directora de Relaciones de Gobierno y Asuntos Internacionales de WWF, explicó que durante la pandemia hemos visto mejoras ambientales a corto plazo. “Sin embargo, es probable que estos efectos sean temporales ya que los gobiernos implementarán una amplia gama de medidas de estímulo para recuperar el crecimiento económico, que sin consideraciones ambientales y sociales, aumentará el riesgo de exacerbar las desigualdades sociales y la crisis ambiental.

Para evitar los riesgos que señaló Barrera a largo plazo, el Banco Mundial recomendó una serie de acciones que podrían poner en práctica las autoridades y ciudadanos para reducir la contaminación atmosférica y, al mismo tiempo, respaldar la recuperación económica. Entre las estrategias se destacan la creación de zonas de bajas emisiones y áreas exclusivas para peatones. Esto reduciría la contaminación ambiental y estimularía la reactivación minorista por medio de restaurantes y centros comerciales.

A estas acciones se le debería sumar que “los estímulos económicos deben impulsar el desarrollo de fuentes de energía renovables, movilidad eléctrica y eficiencia energética, así como la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles, que de acuerdo con el Banco Mundial actualmente ascienden a US$4,7 billones cada año, o 6,5% del PIB mundial. Los precios de carbono y los cargos por contaminación deben direccionarse hacia las inversiones necesarias para asegurar la transición energética”, aseguró Barrera.

Para continuar mitigando los problemas ambientales, los gobiernos deben medir toda la gama de contaminantes y difundir esta información en tiempo real. La gran conclusión es que el confinamiento redujo la emisión de NO2, básicamente por no usar carros, pero las partículas finas que afectan la salud no se vieron reducidas.

Algunas de las recomendaciones de la Ocde para mejorar la calidad del aire
De acuerdo con Barrera, dentro de las recomendaciones que ha entregado la Ocde para mejorar la calidad del aire se destacan las zonas de bajas emisiones en las ciudades, también está la ampliación y actualización de las redes de monitoreo de la calidad. La promoción del uso de energías limpias es algo que ya se está llevando a cabo en varios países del Grupo, sin embargo, hace falta que este tipo de energía llegue a la mayoría de la población.