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GLOBOECONOMÍA Egipto, al límite después de que Mursi rechazó ultimátum del Ejército
martes, 2 de julio de 2013
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Reuters

El presidente Mohamed Mursi rechazó el martes un ultimátum del Ejército para forzar una resolución de la crisis política, mientras el partido gobernante Hermanos Musulmanes buscaba convocar a sus partidarios a defender al presidente.

Pero el líder islamista pareció cada vez más aislado, tras la renuncia de ministros, la oposición liberal negándose a conversar con él y las fuerzas armadas, respaldadas por millones de manifestantes en la calle, dándole hasta el miércoles para que llegue a un acuerdo para compartir el poder.

En un desafiante comunicado difundido en la madrugada, la oficina de Mursi dijo que el presidente no había sido consultado antes de que el jefe de las fuerzas armadas fijara un plazo de 48 horas para un acuerdo sobre cómo compartirá el poder y agregó que continuaría con sus planes para la reconciliación nacional.

Periódicos de todo el espectro político vieron el ultimátum del Ejército como un punto de inflexión.

"Últimas 48 horas de gobierno de los Hermanos Musulmanes", publicó el diario opositor El Watan. "Egipto espera al Ejército", dijo el estatal El Akhbar.

La oficina presidencial informó que Mursi estaba reunido con el jefe de las fuerzas armadas, el general Abdel Fateh al-Sisi, y el primer ministro, Hisham Kandil, por segundo día consecutivo.

La confrontación ha dejado a la nación árabe más poblada del mundo más cerca del precipicio en medio de una crisis económica y dos años después del derrocamiento de Hosni Mubarak, generando preocupación en Washington, Europa y su vecino Israel.

Fuentes militares dijeron que las tropas estaban preparándose para desplegarse en las calles de El Cairo y otras ciudades, en caso de que fuese necesario prevenir enfrentamientos entre facciones políticas rivales.

Soldados marchaban y entrenaban el martes para un combate no armado en las calles de la ciudad de Suez, según mostraban imágenes del canal de noticias egipcio Al Jazeera.

Los manifestantes acamparon durante la noche en la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, y líderes de la protesta convocaron a otra manifestación masiva el martes por la noche para intentar forzar la salida del presidente.

Miembros de alto nivel de los Hermanos Musulmanes de Mursi usaron la palabra "golpe de Estado" para describir el ultimátum del Ejército, respaldado por una amenaza de que, de otro modo, los generales impondrían su propia hoja de ruta para el país.

El brazo político de los Hermanos Musulmanes, el Partido Libertad y Justicia, llamó a sus seguidores a salir a las calles para resistir la acción del Ejército, que un portavoz comparó con el golpe de Estado que llevó a Egipto a seis décadas de régimen militar.

"Este es un momento muy crítico en la historia egipcia; estamos enfrentando un momento muy similar al de 1952", dijo a Reuters el portavoz del partido Murad Ali.

El partido instó a realizar masivas contra-manifestaciones para "defender la legitimidad constitucional y expresar su rechazo a cualquier golpe de Estado", lo que alimenta el temor a posibles choques violentos.

Un líder partidario instó a los "revolucionarios libres" que respaldan a Mursi a prepararse para el martirio.

Escuchar las demandas

En un comunicado emitido nueve horas después de que el general Sisi deleitó a los opositores de Mursi, ordenándole al presidente que escuche las demandas de los manifestantes, la oficina del presidente utilizó un lenguaje mucho menos directo para indicar que continuaría su camino.

"La presidencia ve que algunos comunicados conllevan significados que pueden causar confusión en el complejo ambiente nacional", declaró.

"La presidencia confirma que va a seguir adelante con su camino previamente planeado para promover una extensiva reconciliación nacional (...) más allá de cualquier comunicado que profundice las divisiones entre los ciudadanos", agregó.

Describiendo el Gobierno civil como un importante logro de la revolución de 2011, Mursi dijo que no dejará que el reloj vuelva atrás.

Como primer líder egipcio elegido libremente, Mursi ha estado en el poder sólo un año. Pero muchos egipcios están impacientes con su manejo de la economía y su incapacidad para ganar la confianza de los no islámicos.

Mursi también habló el lunes por teléfono con el presidente estadounidense, Barack Obama, dijo la presidencia en un comunicado separado, subrayando que Egipto estaba avanzando en una transición democrática pacífica basada en la ley y la Constitución.

La Casa Blanca dijo que Obama, que está de visita en Tanzania, lo alentó a responder a las protestas y "subrayó que la actual crisis sólo puede resolverse a través de un proceso político".

Renuncias

Seis ministros, que no son miembros de los Hermanos Musulmanes de Mursi,

presentaron sus renuncias desde las gigantescas manifestaciones del domingo, incluyendo su ministro de Relaciones Exteriores, Mohamed Kamel Amr, reportó la agencia de noticias oficial Mena.

En tanto, el ministro de Justicia de Egipto, Ahmed Suleiman, negó un reporte del canal de televisión al-Arabiya sobre que el Gobierno había renunciado.

"El Gobierno no ha presentado su renuncia y lo que se ha planteado sobre este asunto no es cierto", dijo Suleiman a periodistas después de una reunión de su mermado Gabinete liderada por el primer ministro Hisham Kandil.

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