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David Cay Johnston, ganador de un Pulitzer y periodista de investigación, ha escrito dos libros sobre el líder estadounidense

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El periodista de investigación David Cay Johnston conoce a Donald Trump hace más de treinta años. “Ha sido por lejos mi trabajo más largo”, resume medio en broma. Su primer acercamiento al actual mandatario fue en 1988 cuando reporteaba el negocio de los casinos de Atlantic City para el periódico The Philadelphia Inquirer.

Desde entonces el periodista y académico, ha estado con el empresario en múltiples ocasiones e investigado a fondo sus finanzas, tras lo cual ha insistido en el permanente desprecio de Trump por la verdad. Reportero financiero y experto en asuntos tributarios, Cay Johnston ganó el premio Pulitzer en 2001, cuando trabajaba para The New York Times, por una serie de informes que delataron lagunas en el código tributario de los Estados Unidos, investigaciones que fueron fundamentales para lograr reformas al sistema.

En 2016, la candidatura de Trump a la presidencia de los Estados Unidos lo llevó a publicar The Making of Donald Trump, un completo relato de los negocios del entonces presidenciable. Dos años después lanzó Es incluso peor de lo que piensa: lo que la administración Trump le está haciendo a Estados Unidos, donde detalla los conflictos de intereses del magnate.

En calidad de experto en Trump, por estos días su agenda está copada de entrevistas y participaciones periodísticas, en una estrecha pausa y con la expresa autorización de su esposa que lo esperaba para comer, Cay Johnston atendió la llamada de DF MAS y anticipó qué podría ocurrir en las próximas elecciones que se celebrarán el 3 de noviembre. “Trump dijo recientemente que si él pierde, yo debería dejar el país. No lo digo yo. Lo dijo él. ¿Cómo lo interpretas?”, pregunta el periodista al teléfono.

El factor conteo
Su predicción electoral es que el candidato demócrata Joe Biden obtendrá entre 16 y 20 millones más de votos ciudadanos que el actual mandatario, pero, explica, lo que podría enredarse es el sufragio del Colegio Electoral. A mediados de esta semana la Corte Suprema anunció, a través del juez Brett Kavanaugh, que aquellos votos del estado de Wisconsin que lleguen por correo después del 3 de noviembre, independiente de que hayan sido emitidos con anterioridad a la fecha, no serán contabilizados.

Y posiblemente, plantea Cay Johnston, habrá Cortes de justicia, en algunos estados, dispuestas a limitar el conteo de votos. “De hecho Trump acaba de decir que el conteo debe detenerse la medianoche del martes, ¡eso es absurdo! Nunca ha ocurrido así. Llevo décadas cubriendo elecciones y muchas veces me he quedado hasta las seis de la mañana del día siguiente”, dice el reportero. Agrega que el mismo presidente ha reconocido que si las elecciones funcionaran únicamente por correo y por voto universal, posiblemente ningún republicano resultaría electo ya que el poder del electorado blanco ha ido disminuyendo proporcionalmente respecto del voto latino.

“Donald Trump quiere que esto llegue a los tribunales porque tiene una mayoría de seis a tres en la Corte Suprema de Estados Unidos. Pero de acuerdo a la ley, no debería haber un revés. Lo que pasó en la elección de 2000 entre George Bush y Al Gore, no puede repetirse”, afirma el experto en alusión a la orden de terminar cómputo por parte de la Corte Suprema, que en aquella ocasión favoreció al candidato republicano.

-En ese sentido, ¿la confirmación de Amy Coney Barret como integrante de la Corte Suprema es la última victoria de Donald Trump?

-Sí. Pero Trump todavía puede hacer un daño terrible al país entre el 3 de noviembre y el 20 de enero, que es el cambio de mando. Es posible que el juez Clarence Thomas decida retirarse en un par de semanas y quizás intenten reemplazarlo. Eso dependerá del resultado de las elecciones y de los senadores republicanos. Pero sí, incluyendo a Coney Barret, Trump logró nombrar a tres jueces en la Corte Suprema y eso es un logro importante.

Mentiras compulsivas
Cay Johnston destaca además que en estas elecciones se han registrado largas filas y tiempos de espera de hasta seis horas para votar. Aunque espera que finalmente la elección se resuelva de forma pacífica, no descarta que se reporten algunos incidentes de violencia. En las inmediaciones de algunos centros de votación, cuenta, se han visto a hombres portando armas e intimidando a los electores. Se trata de hechos aislados, afirma, pero todos protagonizados por adherentes del actual presidente.

“Hace cuatro años atrás señalé que Trump concluiría su mandato, pero que no terminaría bien. Todavía lo creo así. Él acaba de especular sobre la posibilidad de un atentado a Biden para preguntarse si Kamala Harris estaría preparada para sucederlo en la presidencia. Eso es indignante, que un presidente de Estados Unidos tan solo mencione la posibilidad de asesinato de su oponente político es algo que había pasado nunca antes en la historia”, comenta.

-Conociendo a Donald Trump, ¿le sorprendió algún aspecto de su liderazgo presidencial?

-No, ha hecho justo lo que yo pensaba, que es esencialmente comportarse como un estafador. Durante la campaña ha dicho, con total desfachatez, que nadie en la historia del mundo sabe más sobre impuestos. Pero en otra ocasión dijo, bajo juramento, que no sabe nada de contabilidad. Yo soy una autoridad reconocida en impuestos, dicto clases y conferencias en todo el mundo, menos en la Antártica, y te aseguro que si no sabes de contabilidad, no puedes saber de impuestos. Él afirma ser experto número uno del mundo en más de veinte temas específicos. ¡Es una tontería!

-¿Usted considera que se trata de mentiras conscientes o él se convence de su versión?

-Donald crea su propia realidad. Si él lo dice, es cierto, y punto. ¿Sabe en su interior que son mentiras? Por supuesto. Pero es lo que ha hecho toda su vida, incluso antes de que yo lo conociera. Simplemente inventa cosas y espera que sean aceptadas como verdades. Y hay periodistas que las asumen así. Constantemente repite que se graduó primero de su clase en la Universidad de Penn y no es cierto. El año 90 yo dije que él no era billonario y me llamó mentiroso pero yo lo descubrí por sus constantes contradicciones.

-Pero pareciera que esas contradicciones no merman su apoyo electoral.

-Es que Trump cuenta con el apoyo de gente ingenua, entonces ni le preocupa que sea tan fácil de comprobar que falta a la verdad. Hay gente que cree en él, y no le importa si dice una cosa y luego la contraria, porque lo tratan como el líder de un culto. El líder no se equivoca nunca. No lo cuestionan.

“Trump dirá que los demócratas le robaron la elección”
-¿Cree que a Trump le importa el honor?

-Para nada. Y cuando termine su mandato apuesto que dedicará el resto de su vida a victimizarse. Dirá que los demócratas le robaron la elección. Que se manipuló la votación. “Pobre de mí”, dirá. Eso ha hecho toda su vida. Trump se dice cristiano pero le preguntaron cuándo fue la última vez que le pidió perdón a Dios, y respondió que no tendría por qué hacerlo. Dice que conoce la Biblia mejor que nadie, pero cada vez que trata de citarla, se equivoca. En su libro Think Big habla largamente sobre venganza, que es un sentimiento totalmente anticristiano.

-Quizás uno de sus activos políticos es no temerle al ridículo, no sentir vergüenza.

-Exactamente. Es un desvergonzado. Y hay gente que lo admira por ser capaz de decir barbaridades. Resulta bastante enfermo y perverso, pero un montón de personas lo siguen precisamente por eso. En Estados Unidos hay tres tipos de electores que lo apoyan. Los describo en mis libros, y aunque Donald posiblemente no los lee, sí ve mis entrevistas en televisión, y eso me consta por conocidos que tenemos en común.

-¿Cuáles son esos tres tipos de electores?

-El grupo principal son personas que votan por él porque se sienten frustrados por su situación económica y confían en que Trump lo ayudará a progresar. En segundo lugar están quienes detestan los movimientos sociales y quieren que Estados Unidos vuelva a ser blanca. A muchas de esas personas le molesta compartir espacio con latinos, asiáticos y para qué hablar de tener como jefa a una mujer afrodescendiente. El tercer grupo son estos falsos cristianos que en realidad ni entienden lo que dice la Biblia. Estos grupos se superponen, pero políticamente hablando Trump no ha logrado hacer crecer su electorado base.

-Según la información que usted maneja, ¿existe la posibilidad que Trump finalmente sea procesado por evasión fiscal?

-En el condado de Nueva York se lo está investigando por fraude bancario, fraude de seguros, fraude fiscal, y otros delitos. Él ha logrado mantener sus registros contables fuera del alcance de la Justicia pero eventualmente llegarán a la Corte Suprema. Cuando obtengan los documentos, acusarán a Donald Trump. Será procesado en la ciudad de Nueva York y creo que es muy probable que su hija, su yerno y otras personas a su alrededor también sean procesadas por delitos federales. Ese proceso tomará entre uno y tres años. ¿Será enviado a prisión? Dudo. No me extrañaría que finja problemas de salud con tal de no reconocer su culpabilidad.

-Finalmente, ¿cuál es su impresión respecto de Melania y el rol que ha jugado?

-Las relaciones que establece Donald Trump son transaccionales. Un matrimonio por amor no es su tipo de relación, si no más bien corresponde a un arreglo de negocio. A mí no me consta pero muchas fuentes aseguran que ni siquiera viven juntos y solo coinciden en instancias oficiales. Posiblemente se separen cuando él deje la Casa Blanca y se tratará de un divorcio millonario. Aunque yo vengo advirtiendo hace semanas que la campaña de Trump se está quedando sin fondos, está quebrado. Ahora otros medios han hecho eco de esa información.