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GLOBOECONOMÍA Comercio global revive por oleada de acuerdos que abarcan dos tercios del PIB mundial
lunes, 1 de abril de 2013
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El comercio mundial, golpeado por el estrepitoso fracaso de la Ronda Doha, podría revivir pronto, luego de que en un plazo de pocas semanas se anunciaran negociaciones para un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EEUU y la Unión Europea, otro de Japón y la Unión Europea, y un tercero entre China, Japón y Corea del Sur.

Para darse una idea de lo que esto significa, en 2011 estas economías representaron 67,2% del PIB mundial. Ese mismo año, las cinco potencias exportaron productos y servicios por 
un valor de US$ 17,77 billones (millón de millones), lo que equivale a 38,6% de todas las exportaciones mundiales.

La pregunta es: ¿Por qué surge esta “ola” de acuerdos comerciales justo ahora y de qué clase de acuerdos se trata?
La renovada apuesta por los TLC sería un camino para reactivar el crecimiento económico tras la crisis financiera de 2008 ya que contribuiría a la creación de empleos e impulsarían el PIB, señaló a DF Sara Borella, experta en política comercial de la DIHK, entidad gremial alemana que representa a la industria y el comercio de ese país. 

Para Andrés Rebolledo, ex miembro del equipo negociador de acuerdos internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, la proliferación de los acuerdos responde a que el momento más duro de la crisis ya habría pasado y ahora “los países se sienten en mejor condición económica” para negociar.

Rebolledo destaca además que los países asiáticos, que hasta ahora habían apostado a negociaciones multilaterales (en la Organización Mundial de Comercio), se dieron cuenta que ese espacio era “limitado” y han optado paulatinamente por esta nueva modalidad, especialmente China, que ve cómo EEUU “trata de ejercer un liderazgo en su zona”.

Borella añade que cada iniciativa hizo que los demás países se plantearan la necesidad de hacer algo similar para no quedarse afuera. “Todos miran lo que hace el otro”, asegura, con lo que coincide Rebolledo.



Una inyección de dinamismo


El impacto de los tres tratados comerciales, en términos de volúmenes de comercio, flujo de dinero y cantidad de población involucrada, es enorme.

Y su ratificación daría un fuerte respaldo a la recuperación de la economía global. El acuerdo entre EEUU y la UE podría crear hasta 500 mil puestos de trabajo, el 80% de ellos en el Viejo Continente, e incrementar el comercio bilateral en 80%.

En el caso de las negociaciones entre la UE y Japón, se calcula que un tratadado entre las dos economías aportaría un crecimiento adicional de un punto al PIB europeo y crearía 400.000 nuevos empleos.

En el caso del acuerdo entre China, Japón y Corea del Sur, el comercio y los vínculos económicos entre los tres ha experimentado un rápido crecimiento en los últimos años: el intercambio comercial pasó de 
US$ 130.000 millones en 1999 a 
US$ 690.000 millones en 2011.

De concretarse el tratado, éste involucraría una región donde habitan más de 1.500 millones de personas, que representa 20% del PIB global y aporta 17,5% del comercio mundial.

Tratados 2.0


Otro aspecto importante es que estos TLC abordan nuevos aspectos no contemplados en los anteriores. “Van a establecer un nuevo tipo de normas y disciplinas comerciales que hoy no existen en los acuerdos comerciales, incorporando temas nuevos y estableciendo una nueva estructura en materia de vinculación comercial”, dice el chileno.

En estos acuerdos “el tema arancelario tiene menos importancia”, ya que los países los han ido bajando de forma unilateral. En el caso de los países desarrollados, “el tema servicios es más importante que el de bienes”, ya que los primeros han ido adquiriendo preponderancia en sus economías. Otros temas fundamentales serán la propiedad intelectual y las inversiones. 

Los temas “nuevos” serán la protección “al cambio climático, las normas que conlleva y cómo eso afecta el comercio”, así como la “seguridad alimentaria”.

En el caso de Asia, una característica es que aún hay productos –especialmente agrícolas- que tienen “peaks” arancelarios, como el arroz en Japón.

Otro tema son las “cadenas globales de valor”, que se refieren a qué porcentaje de un producto está hecho en un país, ya que un producto puede ser diseñado en un lugar, fabricado en otro y ensamblado en otro.

Según Borella, en el caso del acuerdo EEUU-UE, la negociación se centrará en la estandarización de normas. Por ejemplo, en la fabricación de productos, ambos difieren en cosas tan simples como la extensión de los parachoques o la inclinación del espejo retrovisor.

Para Borella otro tema clave es la propiedad intelectual. Esto especialmente luego que en diciembre la Comisión Europea rechazara definitivamente el ACTA (Anti Counterfeiting Trade Agreement, en inglés), un acuerdo multilateral para proteger la propiedad intelectual. “Ambos han aprendido la lección de este fracaso y tratarán de llegar a un acuerdo en este ámbito”, señala.

Un avance en este ámbito impacta especialmente áreas tan sensibles como la industria farmacéutica, la agricultura, la tecnología y la innovación.

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