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Perú encabeza las exigencias para poner en marcha un negocio, mientras Brasil registra la menor carga entre los 16 países, según Adam Smith Center for Economic Freedom
Antes de conseguir su primer cliente, una pequeña empresa en Colombia enfrenta una cuenta que se mide en tiempo: 2.744 horas de trámites para quedar en condiciones de operar formalmente. La cifra ubica al país como el segundo con mayor carga burocrática de apertura entre los 16 latinoamericanos comparados, solo por detrás de Perú, donde el proceso demanda 3.853 horas, según el Índice de Burocracia 2026.
El estudio, desarrollado por el Adam Smith Center for Economic Freedom de la Florida International University, permite seguir el recorrido administrativo de un negocio desde su nacimiento hasta su cierre. Para Colombia, el resultado muestra que las exigencias se acumulan en las tres etapas: además de las gestiones iniciales, mantener una pequeña empresa en funcionamiento requiere 1.596 horas al año y cerrarla formalmente demanda otras 3.438 horas.
La carga de apertura colombiana equivale a 343 jornadas de ocho horas. Esta conversión permite dimensionar el tiempo estimado por el índice, que contempla los requisitos para constituir una empresa y dejarla lista para desarrollar su actividad, más allá de obtener un registro comercial. El cálculo reúne obligaciones nacionales, municipales y sectoriales, por lo que el resultado cambia según el negocio que se quiera poner en marcha.
La distancia frente a los países con menores exigencias es amplia. Mientras Colombia registra 2.744 horas, Brasil necesita 334 y México, 644. Así, la carga colombiana supera en ocho veces la brasileña y en más de cuatro veces la mexicana. El Salvador, con 748 horas, y Paraguay, con 975, también se encuentran entre los mercados del listado donde los trámites de entrada demandan menos tiempo.

En el extremo de mayor carga, después de Perú y Colombia aparecen Venezuela, con 2.738 horas; Argentina, con 2.373, y Chile, con 2.166. La diferencia entre Colombia y Venezuela es de apenas seis horas, mientras que frente a Perú la brecha alcanza 1.109. Panamá, con 2.127 horas, y Bolivia, con 2.047, completan el grupo de países de las tablas donde abrir una pequeña empresa supera las 2.000 horas.
Dentro de Colombia, sin embargo, emprender no representa la misma carga administrativa para todos los sectores. El componente nacional del informe tomó como actividades representativas el cultivo de palma de aceite, la construcción de edificios y el comercio minorista de autopartes. La medición pondera los resultados según la relevancia de los sectores.
Las diferencias son marcadas: la apertura en el sector primario demanda 7.566 horas, frente a 4.932 en el secundario y 1.348 en el terciario. Según el diagnóstico, los permisos ambientales y de uso del agua explican buena parte de la carga del primero, mientras que las licencias de construcción y ambientales pesan sobre el segundo. En el comercio también intervienen requisitos municipales y de seguridad, además de las gestiones comunes de constitución, servicios bancarios e inscripción tributaria.
Superar la apertura tampoco pone fin a las obligaciones. Con 1.596 horas anuales destinadas a trámites de funcionamiento, Colombia ocupa el quinto lugar entre los 16 países latinoamericanos comparados. Por encima están Perú, con 3.181 horas; Panamá, con 2.643; Guatemala, con 2.614, y Venezuela, con 2.199. En el otro extremo aparecen Honduras, con 242 horas, y Chile, con 367.
Para una pequeña empresa colombiana, esa carga recurrente equivale a casi 200 jornadas de ocho horas cada año. El informe identifica como principales fuentes de exigencias la administración laboral, la seguridad y salud en el trabajo y el cumplimiento tributario. Las obligaciones de seguridad social constituyen el mayor componente recurrente, al que se suman la gestión de nómina y los aportes parafiscales.
La comparación con Chile ilustra cómo cambia la posición de un país según la etapa empresarial. Aunque allí la apertura exige 2.166 horas, mantener el negocio requiere 367 al año. Colombia registra una carga anual más de cuatro veces superior.
La salida del mercado presenta otra barrera. Colombia ocupa el tercer puesto del listado en horas de trámites para cerrar una pequeña empresa, con 3.438, detrás de México, con 6.623, y Perú, con 5.367. La cifra supera incluso su propia carga de apertura en 694 horas. Costa Rica, con 329 horas, Uruguay, con 461, y Guatemala, con 484, registran los menores tiempos del grupo. El cierre comprende decisiones y procedimientos que deben avanzar de manera secuencial: aprobar disolución, liquidar activos y obligaciones, actualizar registros y efectuar notificaciones correspondientes.
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