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Ranking deuda pública por habitante
Argentina encabeza el listado con US$11.146 por persona, seguida de Brasil, con US$10.106; México, con US$8.577; y Chile, con US$8.506, mientras Perú registra el menor monto
Si la deuda pública de Colombia se dividiera entre todos sus habitantes, a cada uno le corresponderían US$6.828. La cifra ubica al país en el quinto puesto entre ocho economías latinoamericanas comparadas con datos del Instituto Internacional de Finanzas, IIF, por debajo de Argentina, Brasil, México y Chile, pero por encima de Bolivia, Ecuador y Perú.
El listado reúne a México y siete países de América del Sur incluidos en el gráfico, sin Centroamérica ni el Caribe. Dentro de esta selección, Argentina tiene la mayor deuda pública por habitante, con US$11.146, seguida de Brasil, con US$10.106; México, con US$8.577; y Chile, con US$8.506.

Después de Colombia aparecen Bolivia, con US$3.718; Ecuador, con US$3.435; y Perú, con US$3.403. Así, la cifra colombiana casi duplica la peruana y supera en US$3.393 la ecuatoriana. Frente a Argentina, en cambio, el país registra US$4.318 menos por persona.
Este cálculo permite expresar las grandes cifras de las cuentas públicas en una medida más cercana. No significa que cada colombiano tenga una deuda personal de US$6.828 ni que deba pagar directamente ese dinero. Es el resultado de dividir las obligaciones del Estado entre la población, una herramienta para comparar países con cantidades de habitantes muy diferentes.
La deuda pública surge de los recursos que el Estado consigue prestados para atender sus necesidades de financiamiento. El Gobierno puede obtenerlos dentro del país, por ejemplo mediante títulos de deuda en pesos, o en el exterior. A cambio, asume el compromiso de devolver el dinero y pagar intereses bajo unas condiciones y unos plazos.
El problema aparece cuando atender esas obligaciones consume una parte cada vez mayor de los ingresos públicos. Por eso, tener menos deuda por persona que otros países no garantiza que las cuentas estén en mejores condiciones.
Para Henry Amorocho Moreno, docente de Hacienda Pública de la Universidad del Rosario, la medición por habitante permite comparar “con el mismo rasero a economías con tamaño distinto”. Sin embargo, considera que ese resultado debe acompañarse de otras variables para entender qué tan difícil es sostener el endeudamiento.
El tamaño de la economía, el costo de los préstamos y la capacidad del Estado para recaudar son parte de esa revisión. También importa qué tanto interés tienen los inversionistas en prestarle al país y bajo qué condiciones están dispuestos a hacerlo.
“Esto quiere decir que aparecemos en un lugar de la tabla medio, pero que en materia de riesgos estamos altos”, afirmó Amorocho.
Según el docente, la deuda colombiana se encuentra alrededor de 65% del PIB. En palabras sencillas, equivale a cerca de dos terceras partes del valor de los bienes y servicios que produce la economía durante un año. Aunque el porcentaje es menor que el de Argentina y Brasil en las cifras que cita el experto, advierte que Colombia enfrenta dificultades por el costo de financiarse y la capacidad de generar ingresos.
Una de sus principales alertas está en las tasas de la deuda interna, que sitúa en torno a 13%. Esta referencia corresponde al financiamiento del Gobierno y no debe confundirse con la tasa de interés que fija el Banco de la República.
“Otro punto de riesgo es que tenemos tasas de interés de financiamiento de deuda interna en el 13%”, señaló Amorocho. En su análisis, ese costo está desplazando recursos que podrían destinarse a inversión dentro del presupuesto nacional.
El efecto se puede entender con las cuentas de cualquier presupuesto: cuanto más dinero se necesita para pagar intereses, menos espacio queda para otros compromisos. En el caso del Estado, esa presión puede limitar los recursos disponibles para obras, infraestructura y programas públicos.
A ello se suma el déficit fiscal, que aparece cuando los gastos del Gobierno superan sus ingresos. Para cubrir esa diferencia, el país necesita conseguir recursos adicionales, lo que puede implicar contratar nueva deuda. Así, las necesidades de financiamiento no dependen únicamente de los préstamos del pasado, sino también de cómo evolucionan el gasto y el recaudo.
Ese es uno de los puntos que, según Amorocho, exige medidas de ajuste fiscal. El docente plantea que el análisis de la deuda debe mirar tanto las decisiones para reducir el desequilibrio de las cuentas como las opciones para conseguir financiamiento menos costoso.
En ese contexto, considera importante conocer el contenido de la ley de rescate fiscal anunciada por el Gobierno. Su evaluación pasa por revisar qué medidas se proponen, cómo afectarían las necesidades de endeudamiento y qué margen darían para reducir la presión sobre el presupuesto.
El profesor también menciona la posibilidad de buscar recursos externos que ayuden a mejorar las condiciones de financiamiento. No obstante, un eventual crédito y su efecto sobre las cuentas dependerán de los términos que se acuerden. Cambiar una obligación por otra puede reducir el costo de los intereses, pero no significa, por sí solo, que desaparezca la deuda.
La comparación regional muestra por qué es necesario mirar más allá del puesto. Colombia registra un PIB por habitante de US$10.425, por debajo de Chile, con US$20.156; Argentina, con US$16.392; México, con US$15.680; y Brasil, con US$12.535. Este indicador representa un promedio de la producción de cada economía y no el salario ni el ingreso que recibe cada persona.
Chile y México son un ejemplo de cómo cifras de deuda similares pueden tener un peso distinto. La deuda por habitante de México es de US$8.577 y la de Chile, de US$8.506, una diferencia de apenas US$71. Sin embargo, la producción anual por persona de Chile supera la mexicana en US$4.476. Aunque ambos registran una deuda parecida por ciudadano, el tamaño de la economía que la respalda es diferente.
El contexto internacional también ayuda a dimensionar las diferencias. Datos de la Ocde de 2025 ajustados por paridad de poder adquisitivo, ubica a Estados Unidos y Japón por encima de US$110.000 de deuda pública por habitante. Esa metodología debe tenerse en cuenta al leer sus resultados frente al listado regional. El mayor monto tampoco implica automáticamente que esas economías tengan más dificultades para cumplir. Estados Unidos cuenta con la ventaja de emitir deuda en dólares, la principal moneda de reserva internacional.
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