Al respaldo dado por el gobierno de Trudeau se sumó la voz de uno de los líderes empresariales como el del presidente de Scotiabank

Mauricio Zuluaga

En un hecho sin presidentes entre los países del G7, el sector privado de Canadá llamó la atención sobre la necesidad de encontrar una solución urgente a la crisis humanitaria que se vive en Venezuela, y que ha generado la diáspora más grande en la historia de América Latina. Tras su visita a Canadá, en el marco de una gira que inició en Colombia y lo llevó a Europa, el presidente interino de Venezuela Juan Guaidó logró que su mensaje calara, no solo en la esfera política, sino también dentro del mundo empresarial.

Una de las voces más importantes en la economía canadiense, el CEO mundial del Scotiabank, Brian J. Porter, aseguró que “los gobiernos de América y Europa deben apoyar el movimiento democrático de Venezuela e iniciar un esfuerzo coordinado para identificar y embargar los activos de los funcionarios del régimen corrupto”. A través de una columna de opinión publicada en el National Post, el alto ejecutivo abordó un tema que para muchos analistas es el punto clave para acabar con el régimen de Maduro, y que tiene que ver con la necesidad perseguir los patrimonios y capitales que tienen en el exterior quienes promueven y se benefician de la dictadura.

En su escrito, el banquero canadiense comparó la situación de Venezuela con la crisis Siria, y puso en evidencia que los migrantes venezolanos han recibido un apoyo financiero muy inferior al que el mundo le ha dado a los refugiados sirios. “Podemos y debemos ayudar a ambos, particularmente cuando Venezuela está en nuestro hemisferio”. Señaló Porter.

Si bien el número de migrantes venezolanos y sirios es casi igual, y para este año Naciones Unidas prevé que ascienda a 6,5 y 6,7 millones de personas, respectivamente; según datos de Brookings Institution la ayuda acumulada a los refugiados sirios suma US$7.400 millones, mientras que a la atención a la diáspora venezolana solo se han destinado US$580 millones.

La petición hecha por el presidente del tercer banco más importante de Canadá cobra aún mayor valor al analizar el papel que viene jugando dicha entidad en el mercado latino, en especial en los países miembros de la Alianza de la Pacífica, donde Scotiabank ha enfocado buena parte de su de expansión internacional. Lo que explica que desde el empresariado canadiense se busque la estabilidad democrática y social en América Latina, región que se ha venido consolidando como epicentro de inversiones para esta parte del mundo.

Al tiempo que Porter urgió por medidas más intensas para apoyar a la población venezolana, el alto ejecutivo elogió el accionar de Colombia, al permitir el ingreso de más de un millón y medio de personas que tuvieron que abandonar su país por la difícil situación humanitaria. “El presidente Iván Duque Márquez y el pueblo colombiano, que han aceptado la mayor parte de los migrantes venezolanos, deben ser elogiados por su abrazo de bienvenida a sus vecinos desesperados”, aseguró el CEO mundial de Scotiabank.

Y es que el rol jugado por Colombia para visibilizar la crisis humanitaria por la que atraviesa la población venezolana ha sido clave para que otros sectores, distintos a los actores políticos de Canadá, se sumen a la búsqueda del retorno de la democracia en esa parte del mundo. “Esto va mucho más allá de la política. Esto no es una cuestión ideológica, de izquierda o derecha, de capitalismo o socialismo. Esto es un asunto de humanidad, de supervivencia de un país. Ese ha sido siempre el mensaje de Colombia alrededor de la situación en Venezuela”, explicó el Embajador de Colombia en Canadá, Federico Hoyos.

En medio de este panorama las acciones que se puedan emprender desde Ottawa cobran aún más importancia. Canadá fue uno de los primeros países en reconocer a Juan Guaidó como el mandatario legítimo de los venezolanos, y ahora el sector empresarial de este país da un paso que podría ser emulado por los líderes de grandes corporaciones en otras latitudes, como Europa y Estados Unidos.

Más allá de gestionar contactos con Cuba para buscar una salida pacífica a la crisis que se vive en Venezuela, y que han sido avalados por el gobierno de Guaidó, Canadá ha venido apoyando económicamente programas orientados a ayudar a la población venezolana. Desde el 2017 este país ha destinado más de US$55 millones a la atención humanitaria, lo que representa cerca de 10% del total de la ayuda internacional. Ahora, más que un apoyo económico, el liderazgo que pueda tener Canadá dentro del G7 podría ser clave para el futuro de Venezuela.