Estos efectos negativos todavía no se han hecho demasiado perceptibles, explican desde la EBF

Expansión - Madrid

Reformas como Basilea III ponen en "desventaja" este tipo de financiación. La Federación Bancaria Europea aboga por calibrar el impacto de las nuevas normas.

La nueva regulación financiera global impulsada por organismos internacionales como el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS, por sus siglas en inglés) o el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) y emergida a raíz de la crisis podría poner en situación de desventaja a las pequeñas y medianas empresas (pymes) del Viejo Continente a la hora de acceder a financiación para sus actividades.

Ésta es una de las conclusiones manifestadas por la Federación Bancaria Europea (EBF), que en un escrito de respuesta a la consulta lanzada previamente por el FSB sobre el impacto de la nueva regulación en la financiación a las pymes advierte que normas como Basilea III pueden ocasionar «consecuencias no deseadas» que vayan más allá de los objetivos iniciales.

«Las nuevas reformas regulatorias pueden poner las exposiciones a pymes en una posición de desventaja en relación con otros usos alternativos del capital en el sector bancario», explica la EBF en su escrito. El marco normativo de Basilea III, encaminado a elevar la solvencia y solidez de los bancos, ha impuesto mayores exigencias de colateral a la hora de conceder créditos, así como dificultades adicionales para los préstamos a largo plazo, lo que perjudica especialmente a las pequeñas y medianas compañías, ya que disponen de menos margen de maniobra para sortear estas limitaciones.

Estos efectos negativos todavía no se han hecho demasiado perceptibles, explican desde la EBF, porque el entorno económico ha sido favorable en los últimos años, impulsado por las políticas monetarias ultraexpansivas del Banco Central Europeo. «Sin embargo, el paquete de Basilea III todavía no se ha desarrollado en un ciclo de negocio completo», señalan, advirtiendo que en una evolución negativa las condiciones de financiación empresarial se modificarían también a peor.

Falta de alternativas
Parte de la nueva financiación a pymes procede ahora de programas específicos alentados por las autoridades comunitarias que han surgido en paralelo a las nuevas penalizaciones (vía mayores requerimientos de capital) de la inversión impuestos a los bancos tradicionales.

Las grandes compañías pueden recurrir a alternativas como los mercados mayoristas y la financiación directa, pero desde la EBF anticipan que estos mecanismos financieros no serán accesibles para otros actores de menor tamaño.

«Parece poco probable que los mercados mayoristas de préstamos directos puedan ser capaces de sustituir la financiación bancaria de una pyme convencional», advierte la federación que aglutina a los grandes bancos del Viejo Continente, que reclama a las autoridades que tengan en cuenta las implicaciones de sus requerimientos de capital en el servicio que prestan las entidades bancarias como suministradores de crédito a un sector esencial para la economía.

La gran mayoría del tejido empresarial está formado por pymes, según constatan desde la federación bancaria, que subraya las características específicas que tiene el segmento del mercado de financiación a pymes en la UE. Frente a otras jurisdicciones como Estados Unidos, en Europa la gran mayoría del crédito de estas compañías procede de los bancos.

Esta dependencia del crédito bancario debería hacer reflexionar especialmente a las autoridades a la hora de diseñar sus requerimientos, según la EBF. «El impacto de las medidas regulatorias en un entorno tan lleno de pymes necesita ser calibrado cuidadosamente para evitar consecuencias indeseadas», advierte la patronal de los bancos, en referencia a las posibles consecuencias específicas para Europa y al papel clave que juega la banca en la financiación empresarial de menor volumen.