Algunas de las compañías filiales de su grupo son Zara, Bershka, Massimo Dutti y Pull and Bear

Expansión - Madrid

Amancio Ortega, el fundador y máximo accionista de Inditex, con un 59,29% del capital, canaliza sus inversiones a través de la patrimonial Pontegadea.

El foco de esta sociedad ha estado tradicionalmente en el sector inmobiliario, con la compra de hoteles, oficinas y locales comerciales en España, Estados Unidos, México, Canadá, Reino Unido, Italia, Portugal, Francia o Corea del Sur.

No obstante, sus inversiones se han centrado en edificios de oficinas y, sobre todo, en España, Reino Unido y EEUU, es decir, en mercados maduros y con una gran seguridad jurídica. El músculo financiero de Ortega -su participación en Inditex está valorada en más de 57.000 millones y sólo en el último año ha cobrado 1.626 millones en dividendos de la firma textil- le ha permitido acometer fuertes desembolsos en efectivo para hacerse con edificios emblemáticos en estos países.

Un ejemplo son Torre Picasso, Torre Cepsa o Gran Vía 32, en Madrid, que Pontegadea adquirió entre 2011 y 2016 por un total de 1.290 millones de euros, o la sede de BBVA en Plaza Cataluña. Además, Pontegadea es dueña de la sede de Amazon en Seattle o el cuartel general de Spotify y The Economist en Londres, entre otros activos.

En total, su cartera inmobiliaria ascendía a 9.767 millones de euros a cierre de 2018, un 11% más que un año antes, lo que convierte a la patrimonial en la tercera inmobiliaria española, solo tras Merlin y Colonial.

El otro sector donde ha puesto el foco Ortega son las infraestructuras. El empresario gallego tiene cerca de un 10% de Telxius de forma indirecta, a través de Pontel, una sociedad participada por Telefónica y Pontegadea.

El operador de infraestructuras de telecomunicaciones tiene una valoración cercana a 3.800 millones, por lo que el 9,99% de Ortega asciende a casi 380 millones.

El empresario ha entrado ahora en Enagás con un 5%, lo que supone su desembarco en las infraestructuras de gas, un sector que cuadra bien con sus inversiones anteriores. Tanto el inmobiliario como las infraestructuras, ya sean de telecomunicaciones o de gas, tienen varias cosas en común.

A Ortega no le gustan las sorpresas y ambos sectores no son demasiado dados a ellas.La estructura de ingresos de sus activos inmobiliarios -los alquileres- y de Telxius y Enagás son muy estables y predecibles en el tiempo, a diferencia de lo que ocurre con el sector textil, sujeto a modas e incluso a la climatología. Además, Pontegadea busca habitualmente que detrás de su inversión haya activos tangibles, ya sean edificios o redes.