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Las proyecciones conocidas hasta ahora indican que la operación podría captar cerca de US$75.000 millones y alcanzar una valoración superior a US$1,75 billones
La expectativa alrededor de SpaceX ya no solo gira en torno a cohetes reutilizables, satélites de Starlink o los planes de Elon Musk de expandir la presencia humana en el espacio. Ahora la atención se trasladó a Wall Street, donde la compañía aeroespacial se prepara para protagonizar una de las ofertas públicas iniciales, OPI, más esperadas de los últimos años y posiblemente una de las mayores de la historia reciente.
Las proyecciones conocidas hasta ahora indican que la operación podría captar cerca de US$75.000 millones y alcanzar una valoración superior a US$1,75 billones. De concretarse en esos niveles, la salida a bolsa superaría ampliamente varias de las grandes aperturas registradas en el mercado y marcaría un nuevo capítulo para las empresas tecnológicas y espaciales.
Sin embargo, más allá del entusiasmo y las cifras multimillonarias, la principal pregunta que surge entre los inversionistas es mucho más sencilla: cómo se podrán comprar las acciones y quiénes tendrán acceso a ellas.
La primera vía será intentar ingresar directamente a la Oferta Pública Inicial, es decir, participar antes de que las acciones comiencen a negociarse libremente en el mercado. Esta opción permitiría acceder al precio de colocación, que según algunas estimaciones preliminares podría ubicarse entre US$105 y US$130 por acción, aunque el valor definitivo dependerá de la demanda y del proceso de asignación final.
En la práctica, este mecanismo funciona mediante órdenes anticipadas de compra. El inversionista informa cuántas acciones desea adquirir y el precio máximo que está dispuesto a pagar. El dinero queda reservado temporalmente mientras se realiza el proceso de asignación de títulos.
No obstante, participar desde esta etapa no garantiza obtener acciones. En aperturas bursátiles con alta demanda, la cantidad de solicitudes suele superar ampliamente la oferta disponible.
La lógica es distinta a una subasta. El inversionista retail no puede asegurar su participación ofreciendo un precio más alto. Si la demanda supera la oferta, se produce un prorrateo y las asignaciones pueden ser parciales o incluso inexistentes.

Para pequeños inversionistas, la alternativa más común será esperar el estreno oficial en bolsa. Una vez SpaceX comience a cotizar en el Nasdaq, las acciones podrán comprarse a través de plataformas de inversión y corredores que permitan operar.
El proceso para hacerlo será similar al de cualquier acción internacional. Primero será necesario abrir una cuenta en una plataforma autorizada; luego, depositar fondos o convertir dinero a dólares; posteriormente buscar el símbolo bursátil de la compañía, que preliminarmente sería Spcx, y finalmente ingresar una orden de compra por el número de acciones deseadas.
Sin embargo, los analistas advierten que comprar el mismo día del debut también implica riesgos importantes. En las grandes salidas a bolsa, los precios pueden cambiar de manera brusca en cuestión de minutos debido al fuerte volumen de operaciones y al interés del mercado.
Además de la compra tradicional, también empieza a surgir una alternativa para los operadores más activos: los mercados pre-IPO. En este modelo, los inversionistas no compran acciones reales de SpaceX, sino que toman posiciones sobre la valoración que podría alcanzar la compañía cuando llegue oficialmente al mercado.
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