Los bancos centrales de Perú, Chile y Colombia han rebajado los costes de endeudamiento este año.

Gestión - Lima

Los responsables de política monetaria de Chile, Perú y Colombia, que forman la Alianza del Pacífico junto a México, se resistieron a una mayor relajación el jueves en sus últimas reuniones de política del 2017 ante las expectativas de un repunte del crecimiento económico en los Andes el próximo año.

Los tres bancos centrales han rebajado los costes de endeudamiento este año ya que sus economías tenían dificultades para recuperar el impulso tras la caída de los precios de sus principales exportaciones en los últimos años: petróleo en Colombia y cobre en Chile y Perú.

Colombia y Chile han crecido al ritmo más lento de un decenio este año, mientras que en el Perú el crecimiento ha sido el más lento desde el 2014.

El gobernador del banco central de Colombia, Juan José Echavarría, anticipa que la economía se expandirá un 2,7% el próximo año, frente al 1,6% en el 2017, impulsada por un crecimiento más rápido en los principales mercados de exportación de la nación.

El banco dijo en su declaración que la demanda externa continúa recuperándose, impulsada principalmente por las economías desarrolladas. Esto, sumado a unos precios del petróleo más altos, está favoreciendo la recuperación de las exportaciones.

Los responsables de política chilenos también han citado "una recuperación sincronizada" en el mundo desarrollado, mientras que el banco peruano dijo que los sectores público y privado están impulsando el crecimiento en medio del optimismo empresarial.

Ahora que el crecimiento ha salido de lo peor y los precios de exportación se recuperan, los responsables de política están haciendo una pausa para evaluar sus próximas acciones.

El banco central de Colombia dijo que necesita más datos del crecimiento y de la inflación, así como sobre la reacción de los mercados a la reciente rebaja de la calificación crediticia del país por parte de S&P Global Ratings. Chile está a la espera de un ganador en las elecciones presidenciales de este fin de semana.

El Banco Central de Colombia mantuvo su tasa en 4,75% el jueves, en consonancia con las expectativas, haciendo una pausa en su ciclo de relajación más profundo desde la crisis financiera mundial.

Los responsables de política chilenos mantuvieron el tipo de referencia al 2,5% por séptimo mes consecutivo, mientras que la junta del banco central del Perú lo mantuvo en 3,25%.

Colombia es la única gran nación andina donde la inflación supera el límite máximo del rango objetivo del banco central, mientras que la inflación en Chile y Perú es inferior al 2%.

México sube tasa

Por otro lado, el banco central de México elevó su tasa de interés de referencia por primera vez desde junio en respuesta a un repunte de la inflación y luego de que Estados Unidos aumentara su propia tasa un cuarto de punto porcentual.

En la primera decisión sobre tasas desde que Alejandro Díaz de León asumió como gobernador, el Banco de México elevó los costos de endeudamiento 25 puntos básicos a 7,25%, en línea con la proyección de 17 de los 26 economistas encuestados por Bloomberg. Nueve analistas habían pronosticado que no habría cambios.

La decisión da marcha atrás a la intención del banco central de mantener las tasas estables después de haberlas incrementado continuamente en medio de un aumento en los costos de la gasolina y la depreciación del peso. Pero el ciclo de alzas que duró un año y medio, y más que duplicó las tasas de interés, resultó insuficiente para frenar la inflación, que es más del doble del objetivo de 3%.

"Los riesgos de inflación en los últimos meses han aumentado", dijo antes de la decisión Rafael de La Fuente, economista jefe de América Latina en UBS AG. "El comportamiento de los precios no se ha ajustado a la narrativa esperada de que la inflación disminuiría gradualmente en el segundo semestre del 2017 antes de caer más rápidamente en el primer trimestre del 2018".

De la Fuente dijo que después de un alza de tasas en diciembre, México probablemente reduciría las tasas en el segundo semestre del 2018, salvo mayores riesgos para el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), o de las elecciones de julio.

El peso mexicano se ha mantenido débil en medio de preocupaciones sobre el futuro del pacto comercial con Estados Unidos y Canadá y la volatilidad anticipada antes de las elecciones presidenciales del próximo año, lo que ayudó a provocar un repunte de los aumentos de precios a 6,63% en noviembre.

Los economistas habían esperado inicialmente que el aumento del costo de vida se desacelerara el mes pasado. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado con retirarse del acuerdo comercial si los negociadores de México y Canadá no hacen concesiones para reducir sus superávits comerciales con EE.UU. El embajador de México en EE.UU. recientemente dijo que el acuerdo tenía 50% de posibilidades de sobrevivir.

Los economistas también ven volatilidad del mercado en el futuro a medida que la carrera presidencial se intensifica, dado que el favorito en las encuestas, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, se ha comprometido previamente a poner fin a una reforma histórica que permite a empresas privadas la perforación petrolera.

La incertidumbre ha afectado el crecimiento, que González Anaya pronostica en 2,2% para este año, reconociendo que le gustaría que México creciera más rápido. La estimación del banco central es aún más sombría: Banxico ubica el crecimiento entren 1,8% y 2,3%, citando el impacto de los terremotos y la preocupación por el Tlcan.